El libro de Bolton debe ser tomado con cautela por la cantidad de mentiras que ha expresado este político a lo largo de su carrera. Foto: Mark Humphrey, AP.

¿Qué tiene que ver el horrible Bolton, político ultraderechsita estadounidense, la empresa Nestlé y los senadores mexicanos?

John Bolton, unos de los políticos más reconocidos de la ultraderecha estadounidense, exasesor nacional de seguridad de Trump en la Casa Blanca, está por publicar sus memorias sobre esos años al lado del Presidente en el libro “The Room Where It Happened”. El libro se ha convertido en un escándalo al revelar varios asuntos internos, Trump ha tratado de bloquear su publicación y demandar a Bolton por revelar secretos de Estado. Sin embargo, el texto ya ha circulado electrónicamente, no hay manera de pararlo, veamos si procede la denuncia contra Bolton..

El libro de Bolton debe ser tomado con cautela por la cantidad de mentiras que ha expresado este político a lo largo de su carrera. Bolton destaca por un sinnúmero de posturas y acciones: fue un fuerte promotor de la guerra en Vietnam, aunque se negó a participar en ella porque, como declaró: “yo no tengo el deseo de morir en el sudeste asiático en un campo de arroz”; se destacó por ser uno de los principales actores en destruir las reformas que se dieron después del Watergate en materia de financiamiento de las campañas políticas, para permitir la influencia directa de las grandes corporaciones en las elecciones estadounidenses; fue muy activo en desatar la guerra en Irak bajo las mentiras de la amenaza bélica para los Estados Unidos; durante la administración de Bush, como Subsecretario de estado para el control de armas, acusó a Cuba de contar con un programa ofensivo de armas biológicas, y así una tras otra la larga lista de acciones de un personaje que ha contribuido a acrecentar las tensiones globales, atacado la multilateralidad, debilitando a las Naciones Unidas.

Es interesante ver hasta dónde Bolton ha ido. The Intercept cita algunos ejemplos sobre el historial de escándalo de Bolton, y uno de ellos se refiere justamente a Nestlé: “Bolton ocupó muchos puestos diferentes en la administración Reagan en la década de 1980. Una obsesión de la administración fue matar el Código Internacional sobre la Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna para regular la comercialización de fórmulas para bebés en países sin agua limpia afectando gravemente la lactancia materna. Una subordinada escribió que cuando se negó a ayudar con este proyecto, Bolton “gritó que Nestlé era una empresa importante y que me estaba dando una orden directa del presidente Reagan”. Luego trató de despedir a la subordinada, y cuando no pudo, la hizo mudarse a una oficina del sótano”. Sin duda, Bolton estaba dando un servicio a la mayor corporación de productos ultraprocesados en el mundo.

La organización internacional Baby Food Action Network describe lo que ocurrió: Finney , la subordinada, escribió que Bolton se le acercó porque era miembro de la delegación de Estados Unidos en el consejo de gobierno del Programa de Desarrollo de la ONU. “Dijo que entendía que había establecido buenas relaciones de trabajo con delegados de otros países”, escribió. “Quería que convenciera a esos delegados de debilitar el código de la ONU que restringe el mercadeo y la promoción de la fórmula infantil en los países en desarrollo”.

Finney dijo que ella se negó, citando estudios que muestran que el uso de fórmula estaba matando bebés en el mundo en desarrollo porque había que diluirse en aguas que en las comunidades vulnerables era común que no fueran adecuadas, con la calidad para alimentar a un recién nacido. Hecho que Nestlé conocía perfectamente.

Bolton, explicó Finney, “gritó que Nestlé (un fabricante de fórmulas) era una empresa importante y que me estaba dando una orden directa del presidente Reagan”. Cuando se negó, Boltón le grito que estaba despedida.

Informada por sus colegas de que Bolton no tenía la autoridad para despedirla, ella se quedó en su trabajo pero fue transferida a una oficina del sótano en el Departamento de Estado, como castigo, describió Finney. Todo por querer que se respetara un código internacional que la comunidad internacional se había visto obligada a establecer para detener las prácticas de Nestlé que, en efecto, habían provocado muertes y la caída de la lactancia materna con efectos también en la economía de las familias pobres en varios continentes. Se estaba creando una necesidad que no existía y si los sucedáneos podían tener razón de ser era para casos excepcionales. Esa necesidad, como se ha demostrado, debilita el sistema inmunológico de los bebes, aumento su riesgo de muchas enfermedades y es un precursor del sobrepeso y la obesidad.

Nestlé siempre ha tenido buenos aliados para defender sus ganancias a costa de la salud pública, como lo pretende hacer en México contra el etiquetado frontal de advertencia, ahora con estrategias en el poder legislativo. Es importante señalar que en el pasado, hasta la administración anterior, Nestlé contaba con la complicidad de la Cofepris, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Economía, complicidad que se terminó en esta administración. Nestlé no suele dar la cara, utiliza asociaciones empresariales, cabilderos y medios de comunicación para defender sus intereses. En el caso de México éstas son ConMéxico, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y Concamin, principalmente.

Existe un antecedente muy ilustrador: el Observatorio Europeo de Corporaciones estimó que en 2010 las grandes corporaciones de alimentos y bebidas ultraprocesadas, encabezadas por Nestlé, invirtieron mil millones de euros para evitar el establecimiento de un etiquetado de advertencia en alimentos y bebidas en Europa. El Observatorio lo describió así: “detrás de escena, una de las campañas de cabildeo más caras jamás organizadas en la Unión Europea, a un costo de mil millones de euros”. Varios testimonios de eurodiputados señalaron lo mismo: era el mayor cabildeo que habían vivido: todo con el fin de que los consumidores no pudieron saber, de manera sencilla, si un producto era alto en azúcares, grasas, sodio, calorías. La televisión francesa realizó un documental que, entre otras cosas, da cuenta de ello, accesible en español en youtube, que debería ser obligatorio en las escuelas: “Sobredósis de Azúcar” https://cutt.ly/PuZKirs

El interés de Nestlé por debilitar el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, por el cual llegó a acuerdos con John Bolton, o por bloquear el etiquetado de advertencia en la Unión Europea, junto con otras empresas, invirtiendo mil millones de euros, de acuerdo al Observatorio Europeo de Corporaciones, es muy similar a lo que está haciendo en México para oponerse al etiquetado frontal de advertencia que entra en vigor en octubre de este año.

Aparte de su oposición al etiquetado aprobado en México, en alianza estratégica con Kellog`s, Pepsico, Femsa-Coca Cola, Danone, Bimbo y demás corporaciones, Nestlé encabeza la oposición a la prohibición de usar personajes, caricaturas, deportistas, figuras públicas para publicitar a niños y niñas, en empaques y medios de comunicación, alimentos y bebidas no saludables. El nuevo etiquetado y la reforma a la regulación de la publicidad, establece que en abril del 2021, estas estrategias de enganche a los niños deben desaparecer de los productos que no sean saludables.

Nestlé, justamente, cuenta con el mayor ejercito de personajes dirigidos a la infancia, casi un personaje por cada producto, una de las estrategias más efectivas para enganchar a niños y niñas en la demanda y consumo de sus productos altos en azúcares y grasas. En un evento que organizamos sobre las estrategias de publicidad dirigida a la infancia, Nestlé obtuvo el “Gran Premio al Cartel de los Abusadores”, frente a empresas como Jumex, Coca Cola, Sabritas, Kellog´s, Bimbo, Danone, Holanda, Yoplait, Ricolino y Mars, entre otras. El premio se otorgó porque es la empresa que más recurre a estas estrategias para publicitar sus productos a niños y niñas.

Esta publicidad, como lo señala la OMS desde 2004, se aprovecha de la “credulidad e inexperiencia” de los niños, convirtiéndose en una violación fragante a sus derechos, lo cual ha sido reconocido por diversas naciones que han prohibido todo tipo de publicidad dirigida a la infancia. Sin embargo, la industria ha argumentado que este tipo de publicidad no tiene impacto sobre las elecciones de los menores.

Recientemente, el director de la Asociación Americana de Marketing en México, César Enrique Morán, señaló: “Vas a matar al Osito Bimbo, al Tigre Toño y al Pancho Pantera, en estos productos de consumo la influencia del empaque es hasta un 30 por ciento la decisión de compra, si se caen las ventas ese mismo porcentaje se incrementará de precio al consumidor, porque las empresas no están dispuestas a tirar dinero”. ¿Y que si estas empresas utilizaran esos personajes para promover productos saludables?. No habría problema, no existe prohibición alguna para hacerlo cuando se trata de alimentos saludables. Esta prohibición para proteger los derechos de la infancia ya ha ocurrido en otros países y no han subido los precios de sus productos y las empresas no han perdido, han buscado reformular para poner en el mercado productos más saludables.

A fines del año pasado, se filtró una carta de Nestlé a sus proveedores en México pidiéndoles que se manifestaran en contra del entonces proyecto de modificación del etiquetado frontal cuando éste se encontraba en consulta pública. Los argumentos fueron que se violaban principios internacionales de comercio y los derechos de propiedad intelectual, poniendo énfasis al daño que enfrentarían si ya no podían seguir utilizando sus personajes. Es decir, les pedían que se sumaran para seguirse aprovechando de los niños y niñas.

En una carta de Nestlé al Presidente López Obrados, tratando de subsanar lo que se había revelado – una carta de la empresa a sus proveedores en contra de una iniciativa apoyada por el gobierno, los organismos de Naciones Unidas, la academia y la sociedad civil- . la empresa le señaló al mandatario que el etiquetado proyectado “viola tratados internacionales “ en materia de propiedad intelectual porque “implican la modificación de los empaques de los propios productos protegidos por estos acuerdos”. Nestlé volvía a cometer un error, mentir al presidente. Nestlé sabe perfectamente como ese argumento lo presentó la industria contra una disposición similar en Chile y lo perdió, ya que en los tratados comerciales se reconoce que las medidas de salud pública están por encima de los derechos comerciales. Además, no es cierto que se limita la marca, sólo a estos personajes y estrategias en los productos que contengan advertencias de exceso de azúcares, sodio, calorías, grasas saturadas y edulcorantes no recomendables para niños. Se reitera, en los alimentos que no se hagan acreedores a estas advertencias, se podrán usar personajes y otras estrategias.

Nestlé, junto con las demás grandes corporaciones de alimentos y bebidas ultraprocesadas, buscaran esta semana bloquear el etiquetado frontal de advertencia en el Senado de la República a través de la Comisión Especial de Seguimiento a la Implementación del T-MEC. En los próximos días se espera que se aprueben las leyes reglamentarias necesarias para la entrada en vigor del tratado. Esta Comisión especial se reunió hace unos días con Carlos Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, fuerte opositor de este etiquetado y de cualquier otro tipo de política que afecte los intereses de sus agremiados. Al parecer, Lomelí, exdirectivo de FEMSA Coca Cola, otra empresa destacada por bloquear políticas de salud pública, pidió a los senadores detener la entrada en vigor del nuevo etiquetado.

¿Se sumarán senadores del PRI y PAN, que votaron en contra del nuevo etiquetado, a las estrategias de estas corporaciones?, ¿darán sus servicios, como el horrible Bolton, a Nestlé y demás corporaciones, en un país con uno de los mayores consumos de ultraprocesados en el mundo, con emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes que ya habrían comprometido los servicios de salud del país y que se han vuelto la principal causa de comorbilidad en la pandemia?.

El horrible Bolton, Nestlé y algunos de nuestros senadores, pueden llegar a tener algo en común: actuar contra la salud pública. En nuestro caso, esta acción se daría en medio de una pandemia que ha llegado a un país sumido en las emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes, una mezcla catastrófica que se retroalimenta.