Las irregularidades fiscales por el uso de facturas falsas se pueden reparar, dijo este martes el SAT.  Primero, se va a mandar un requerimiento “pensando que todos actuaron de buena fe” y que no saben que compraron estas facturas. Luego, tendrán tres meses para que cumplan y se regularicen, pero si en ese lapso no lo hacen, la Procuraduría Fiscal presentará las querellas contra quien compró las facturas, quien se benefició o quien recibió el dinero.

Ciudad de México, 23 de junio (SinEmbargo).- Las personas físicas y morales que participaron en el esquema de evasión fiscal mediante facturas falsas, con el que dejaron de ingresar a las arcas del Estado millones de pesos en impuestos, podrían pasar hasta 16 años en la cárcel de no regularizar su situación.

Raquel Buenrostro, Jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), y Carlos Romero Aranda, Procurador Fiscal de la Federación, dieron a conocer el modelo en el que operaron las factureras, pero dieron espacio a reivindicarse antes de proceder legalmente.

Romero Aranda anunció que hoy se presentarán siete querellas por defraudación fiscal y lavado de dinero, para tratar de equiparar a delincuencia organizada, en contra de estas factureras. Sin embargo, destacó que el Gobierno es consciente de que empresarios involucrados pudieron haber participado en este esquema sin saber que se trataba de un acto ilegal, por lo que el SAT les invitará a regularizar su situación.

Una factura es un “papelito” que se otorga cuando se hace una transacción, una compra o una venta, explicó la Jefa del SAT. “Las facturas dicen quién vende, ahí viene el nombre de la empresa o de la persona, cuándo, en qué fecha, el domicilio y la descripción, si es un bien o servicio y el monto. A partir de ese monto se determina el impuesto”, dijo Buenrostro.

Raquel Buenrostro, titular del SAT.

Raquel Buenrostro Sánchez, titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT), informó que se están ya presentando denuncias penales contra las factureras y que se citará además a quienes recurrieron a ellas. Foto: Gobierno de México.

Durante los últimos 10 años surgió el esquema de defraudación con base en la facturación simulada de operaciones. Algunas de las facturas emitidas no pertenecieron al modelo presentado, sino se trató de un servicio o un bien que realmente existió.

En el caso de una operación simulada, dijo la Jefa del SAT, se trata de bienes que facturaron y se documentaron, pero nunca existieron, “porque a veces resulta difícil comprobar a lo largo del tiempo las operaciones”.

“Por ejemplo, si nosotros tenemos una construcción, es muy difícil saber si una columna tenía cuatro varillas, ocho varillas o 10 varillas reforzadas, tendríamos que romper para ver cuántas son; o en el caso de los servicios, también después de muchos años es difícil saber cuántas veces se pintó un edificio, aunque se ha gastado, se haya pagado a lo mejor tres veces el mantenimiento, a lo mejor nada más se hizo una vez o ninguna”, explicó la funcionaria.

¿CÓMO ARREGLAR LA SITUACIÓN?

La Procuraduría Fiscal atacará, en primer lugar, a las empresas que venden las facturas y a quienes constituyen las empresas, que son en conjunto el grupo criminal.

Para evitar ser apercibido por la Procuraduría, se debe atender el requerimiento o exhorto que será enviado a los contribuyentes. Se hará “pensando que todos actuaron de buena fe y que no saben que compraron estas facturas”.

El llamado también se hará para quienes no saben que las utilizaron en su contabilidad o que incluso recibieron algún dinero vía asimilables a salario, que es otra versión de las factureras.

A partir de ello, se les dará un plazo de tres meses para que cumplan y se regularicen con los pagos.

Si en ese lapso no se regularizan, la Procuraduría Fiscal presentará las querellas contra con quien compró las facturas, quien se benefició, o quien recibió el dinero por asimilable a salario, porque en tal caso se presumirá que hubo contubernio.

¿QUÉ SON LAS FACTURERAS?

Las empresas factureras son empresas que entregan facturas con base en operaciones simuladas, inexistentes o ficticias con el fin de reducir el pago de impuestos de las empresas.

El esquema es aumentar, con gastos falsos, las erogaciones de alguna empresa real y terminar por disminuir sus utilidades y con ello también el pago de sus impuestos. Con el movimiento se engañó a la autoridad fiscal y se cometió el delito de defraudación fiscal.

Otro modelo fue el de realizar pagos por actividades ilícitas disfrazadas de una operación de una compra o venta del servicio. Se facturó, por ejemplo, un honorario de una persona por trabajos de construcción cuando en realidad se pagó un soborno, tráfico de drogas, extorsión, trata de personas, actos de corrupción de servidores públicos, u otros delitos.

El SAT encontró diferentes empresas factureras: las dedicadas a aumentar falsamente los gastos con servicios o bienes inexistentes; además de las que se vincularon con ese modelo y además encubrieron o disfrazaron gastos y pagos ilícitos.

¿CÓMO OPERAN LAS FACTURERAS?

Por un lado, hay una empresa que vende la factura y pide una comisión por cada factura que expide. Por el otro, una  persona o empresa que compra la factura.

La empresa que compra la factura lo hace para aumentar sus gastos y así reducir la cantidad de impuestos que paga al SAT; la facturera “sólo” se lleva la comisión.

Normalmente la empresa facturera no paga contribuciones porque son difíciles de localizar: no tienen empleados y generalmente no se les localiza en el domicilio fiscal entregado, sino que se trata de un terreno baldío o un departamento de interés social o simplemente la dirección no existe.

“Al principio la incidencia estaba en temas de comercio al mayoreo, construcción, comercio al menudeo e industrias manufactureras; a medida que pasa el tiempo nos hemos dado cuenta -estos son datos del 2019, a finales de 2019- que la tendencia es que se va al área de servicios”, dio a conocer Buenrostro.

El viraje a los servicios se dio por la dificultad de probar, por ejemplo, si un edificio se pintó cuatro o cinco veces o si se dio mantenimiento a un coche cinco o 10 veces.” Es difícil también después de 10 años saber si nos gastamos un millón o dos millones o tres millones hojas”, dijo la funcionaria.

Cuando se trata de empresas grandes la operación se hace a través de despachos jurídicos y contables fiscales. Generalmente, se crea una empresa exclusivamente para hacer este tipo la facturación de operaciones simuladas.

También puede ser que la empresa se vuelva un socio comercial donde lo que hace es ofrecer servicios que no existen y paga, o incluso algunos grupos corporativos lo que crean es una empresa dentro de su grupo corporativo que se dedica únicamente a emitir las facturas.

En contribuyentes más pequeños lo hicieron a través de asesores jurídicos y contables, que hasta se ofrecen puerta por puerta ofreciendo el servicio de facturación simulada y evadir impuestos.

CPM SHCP-SAT Empresas factureras, 23jun20