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ADELANTO | “Ahora soy Presidente de México”, le dijo Salinas. “La Quina” estaba preso

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Javier Coello Trejo da cuenta en su libro El Fiscal de hierro (Planeta) de cómo en el Gobierno de Carlos Salinas encabezó la investigación que resultó en la detención de Joaquín Hernández Galicia, el otrora poderoso líder petrolero. 

DESTACADAS | 5 comentarios
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  • miente este asesino, es un verdadero criminal miembro de laos mafiosos y rateros en el poder desde que fue gobernador en Chiapas, asesino de indígenas, explotador de y acaparador de tierras el u su terrible familia, el plan era asesinar a la quina pero el ejercito se lo impidió, la bala que mato al ministerio publico fue de las balas de los agentes cómplices y miembros del “grupo de su entera confianza” esos fueron los primeros que atentaron contra la soberanía nacional vendiendo muchos de los bienes de la Nación, solo que salinas era tan cobarde que nunca se atrevió a vender Pemex si a dañarlo, así que no venga este sátrapa de Coello “el fiscal asesino” a darse baños de pureza “el asesino de hierro” eso si

  • Si bien es cierto que la quina era un ladron, no menos ladrón y criminal resultó salinas. Este cuento de coello sólo sirve para que lo crea el más tonto de su casa. A salinas no le importaba sanear a PEMEX y a su sindicato; no, le interesaba quitar todo lo que estorbara a sus planes privatizadores para pagar la deuda política por el apoyo al fraude electoral del 88. La consecuencia fue que puso al frente del sindicata a romero deschamps, alguien peor que la quina, igual o más corrupto pero incondicional para privatizar la empresa. En el “relato” se pueden detectar muchas incongruencias, producto de que son una invención. Una consecuencia indirecta de estos eventos es la enorme deuda de PEMEX, porque ya no hubo sindicato que criticara el mal manejo de la empresa, aunque fuera por conveniencia para obtener más canonjías. El prianrd estuvo a punto de hundir a PEMEX. ¡Qué manera de querer darse aires de pureza!

  • Al libelo del fanfarrón Javier Coello Trejo le sobran imprecaciones (“al cielo sordomudo”… como se lee en el poema ‘Otra noción de patria’ del gran Mario Benedetti —creo recordar) y le faltan precisiones y, sobre todo, honor a la verdad. Honor que ni por equivocación tiene el malandro fantoche Coello Trejo, mejor dicho, no tiene ni tantita madre. Escribe (si eso se llamara escribir) para la complacencia de bobos y desmemoriados que podrán regodearse con las infamias que escupe el charlatán de marras. Y redacta lo que quiere sean sus “memorias”, en realidad una apología de sí mismo y especialmente del despreciable Carlos Salinas de Gortari. El subconsciente (si acaso tiene), lo traiciona una y mil veces; apunta que “Si hubiera vivido mi compadre Ventura…” él habría liderado el operativo para la captura de La Quina. Pero nada dice de quién fue ese criminal narcotraficante, torturador y represor de luchadores sociales y otros pájaros de cuenta convertidos en dolor de cabeza para políticos corruptos de esos años. Se llamaba Florentino Ventura, comandante de la Policía Federal y, en ese tiempo (1988) además, director de la Interpol México. El angelito resolvió, luego de una acalorada discusión con su esposa, dentro del automóvil que conducía el propio Ventura, pegarle un tiro y luego de asesinarla, introducir la misma arma en su asqueroso hocico y suicidarse. Ése era el bienamado compadre de la lacra Coello Trejo. El uno para el otro. Y sobre La Quina hay que decir que, habiendo tantas razones para procesarlo judicialmente —porque fueron incontables sus fechorías, desmanes y atracos contra el patrimonio de Petróleos Mexicanos y el sindicato petrolero; todos y cada uno perfectamente documentados—, optaron por la venganza personal y la pretendida legitimación como presidente de la República del nefasto Carlos Salinas de Gortari. Con cinismo y desparpajo lo confiesa el gángster Coello Trejo: “…yo tenía la ilusión de romperle la madre a La Quina por mamón; por sentir que era superior al gobierno y que su poder era ilimitado, por tratar de debilitar a la institución presidencial”. Coello Trejo bien podría ser pionero de los montajes truculentos; algo así como el padre de la “cosa” esa llamada Carlos Loret de Mola, gracias a los cuales se ha entorpecido la impartición de la justicia y desde luego su perversión. Eso hizo según otras versiones sobre la captura de La Quina: a las puertas de su casa en Ciudad Madero, Tamps., lugar del operativo, le sembraron el cadáver de ese agente del ministerio público federal que habría sido asesinado en otro lugar y no dudo que haya sido por órdenes del mismísimo Coello Trejo. Eso mismo, hicieron con las armas que afirma encontraron: las sembraron en el domicilio del capo del sindicato petrolero en esa fecha. Ni qué agregar de lo que refirió en esa reciente y memorable entrevista con Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela en YouTube “Los periodistas al aire”; al deslizar la estupidez de que Gabriel Zorrilla no fue el verdadero autor intelectual del periodista Manuel Buendía Tellezgirón; insinuando que hubieran sido el ex presidente Miguel de la Madrid y/o el entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett; carajo hasta hace elogios del también narcotraficante y criminal Gabriel Zorrilla.

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