Desde que el documento se hizo público, el Acuerdo de Asociación Transpacífico desató inconformidades en distintos sectores económicos de los 12 países que se adhirieron y que debieron trabajar, desde la firma final que se realizó el pasado 4 de febrero, en la ratificación a nivel nacional.

Para esa fecha la estructura comercial se mantenía casi intacta a nivel mundial. EL TPP era un intento de restarle peso a China en la región pero ahora, nueve meses después, este país podría ser el mayor beneficiado de la política proteccionista que el futuro Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instaurará a su llegada. Aunque en su campaña se enfocó a criticar el TLCAN, ya electo dijo de manera contundente: la salida de Estados Unidos del TPP será prioridad.

Ciudad de México, 23 de noviembre (SinEmbargo).– El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), el tratado comercial que firmaron 12 países –que reúnen en conjunto a 805 millones de consumidores y alrededor del 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial– podría sufrir uno de los primeros embates del futuro Presidente Donald Trump: a su llegada a la Casa Blanca se enfocará en sacar a Estados Unidos del pacto, de acuerdo con lo que anunció el lunes pasado.

El TPP está considerado como el más ambicioso acuerdo comercial jamás alcanzado, justamente por los países que lo integran [Brunéi, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, Estados Unidos y Vietnam] y la diversificación comercial que traería consigo.

Tiene más de 26 capítulos que abordan temas como el de los combustibles, carnes, textiles y automóviles, para su regulación financiera y laboral. Es un tratado multilateral de libre comercio que rige los acuerdos comerciales entre las naciones firmantes; los estados firmantes están obligados a adecuar sus leyes, y en caso de no hacerlo son acreedores a sanciones o demandas.

De noviembre de 2015, fecha en que terminaron las negociaciones, al 4 de febrero en que se firmó la versión final, el escenario poco se había movido y la amenaza Trump parecía ser solo eso, una amenaza que podría ser apagada por Hillary Clinton.

Sin embargo, en Estados Unidos, Trump arrasó y aunque diferentes analistas apostaron a que el resultado de la elección provocaría que su discurso se suavizara, eso sólo se vio en su primer mensaje en el que llamó a la unidad, ya que días después salió el Trump de siempre, y tocó de nueva cuenta el tema del comercio, uno en los que más se ha concentrado.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tiene ya un ultimátum. Trump dijo que si México y Canadá no lo renegocian, Estados Unidos se saldrá.

Publicó el día de ayer el “Contrato de Donald Trump con los votantes estadounidenses”, que es su plan de acción para sus primeros 100 días de gobierno, y ahí reiteró esa decisión.

Y aunque poco se había hablado del TPP, el pasado lunes lo calificó como un desastre potencial para el país y en el plan de los 100 días, promete también sacar a su país de las negociaciones.

El creciente ambiente de proteccionismo encendió las alarmas de muchos países, principalmente de México. De acuerdo con académicos entrevistas por SinEmbargo, quizá el mayor temor no sea que no se ratifique el TPP, sino que por el contrario, esa podría ser una oportunidad para que México mire y analice lo más pronto posible otros mercados, ya que la negativa de Estados Unidos hacia el TPP, aumentaría las probabilidades de que sea el final del TLCAN, lo que sí resultaría casi catastrófico para la economía mexicana.

Al respecto, el doctor José Luis León-Manríquez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), comentó que con o sin TPP, México necesita trabajar ya en escenarios de emergencia para lo que se viene, ya que si se renegocia el TLCAN, será un proceso difícil y poco conveniente para los intereses de México. Si Estados Unidos se sale, consideró que eso sí creará una verdadera catástrofe económica, por la concentración excesiva de las exportaciones de México con Estados Unidos.

Entonces la solución es diversificar y un TPP aún disminuido podría ayudar a esta meta.

“Si Estados Unidos efectivamente no entra al TPP, las consecuencias inmediatas para México no serían demasiadas, porque en realidad México lo que hacía era un poco seguir a Estados Unidos en un proyecto de ampliación comercial hacia la zona Asia-Pacífico, pero en realidad México no tiene demasiados intereses en términos de sus exportaciones en esos mercados. Son países que quedan muy lejos de la economía geográfica mexicana. Dolorosamente, el 80 por ciento del comercio exterior va hacia los Estados Unidos”, comentó.

Esa estructura, de acuerdo con León-Manríquez, se ha forjado en los últimos 20 años y modificar todo ese sistema comercial tan dependiente de Estados Unidos, tomará tiempo, por lo que el gran problema será ver qué países podrán sustituir los mercados que puedan perderse en Estados Unidos.

En México, el TPP quedó congelado en el Senado de la República; el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) apeló en varias ocasiones que México debía acelerar su aprobación al ser es una de las cartas más fuertes que tiene el país en materia de comercio internacional.

“El daño del TPP no es directo, pero es un signo de los tiempos que vienen. Sería el preámbulo de los tiempos extremadamente complicados para la economía mexicana. Un preámbulo casi catastrófico”, agregó el investigador de la UAM.

El Presidente Enrique Peña Nieto conversó con el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, después de su participación en la Reunión de Líderes de TPP, el pasado 19 de noviembre en Perú. Foto: Cuartoscuro

El Presidente Enrique Peña Nieto conversó con el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, después de su participación en la Reunión de Líderes de TPP, el pasado 19 de noviembre en Perú. Foto: Cuartoscuro

CON LA MIRA EN 2018

Para el Maestro Manuel Bastida Valencia, profesor del Tecnológico de Monterrey, que el resto de los países firmantes del TPP se mantengan unidos, será importante y útil, a pesar de que Estados Unidos, que es la tercera parte del TPP, lo abandone.

“Cada uno de esos países tiene fortalezas que juntos, dentro del TPP, pueden aportar muchísimo. El problema es que no se ve que alguno de los países lo diga y las señales que recibimos es que si no van los Estados Unidos al TPP no se hará el tratado. Se necesita un liderazgo y desgraciadamente México no lo tiene porque no está en el momento político. Quizá Chile o Japón o Canadá son quienes más lo podrían hacer pero se necesita un líder que convenza a los demás de que se puede hacer un TPP sin Estados Unidos”, comentó en entrevista.

Esta necesidad de mantenerse unidos, consideró, será fundamental para los cambios que pueda realizar Estados Unidos en materia de comercio. Las señales que se están enviando son la de la implementación de acuerdos bilaterales. Puso como ejemplo a Argentina y Japón, que ya están firmando acuerdos, lo que resulta una señal positiva que debe replicarse entre los países del TPP.

Pero de mantenerse el TPP sin Estados Unidos, el ritmo de los beneficios se alentarán, “incluso al siguiente gobierno le costaría trabajo reflejar los benéficos de ese TPP. Se alenta tanto que en cinco años podríamos empezar apenas a cosechar los beneficios. Es una mesa de tres patas, pero sí existen esas mesas. Será un TPP light, pero hay que echarlo adelante”, agregó.

León-Manríquez comentó al respecto que México deberá hacer uso de los 12 tratados que tiene con 43 países, para diversificar las exportaciones mexicanas. Criticó el discurso del Presidente y del Secretario del Banco de México, en los que percibe una especie de optimismo que está poco justificado.

“Siguen pensando que se podrá negociar con Trump de una manera amigable y como socios, pero el signo de los tiempos no va por ahí. Son curiosos esos discursos de que la llegada de Trump es una oportunidad. Hasta cierto punto niegan la realidad y México lo que tendría que hacer, no es sólo ponerse a buscar socios comerciales para colocar todas las exportaciones que se realizan, sino a introducir cambios mayores en la política económica, tratando de fomentar el mercado interno”, sostuvo.

Para Bastida Valencia, México llegará bien armado a la renegociación del TLC gracias a la experiencia del TPP, documento que abarcó temas modernos que el TLC no, como propiedad intelectual, exportación de servicios y el manejo de copy right.

Sin embargo, frente a lo que se viene, ve a México, lento y sin intención de tomar el liderazgo internacional que se necesita; no será un protagonista que dicte la nueva manera de hacer las cosas.

Esa lentitud es porque la mente ya está puesta en la elección de 2018.

“Si esto hubiera pasado en el segundo año de gobierno, no habría ningún problema porque se hubieran ido con todo, pero es tan alto el peso de 2018, que a eso obedece esta cautela tan torpe y lenta de parte del gobierno. Hay mensajes incluso optimistas, sin fondo y eso no puede ser”, precisó.

CHINA, EL PAÍS GANADOR

Desde que Xi Jinping tomó protesta como Presidente de China, ha viajado en dos ocasiones a América Latina y esta semana lo hizo por tercera ocasión para participar en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), celebrado en Lima, Perú. Antes, hizo escalas en Ecuador y Chile.

Para cuando acabe su administración, habrá visitado 10 países en la región, los mismos que Barack Obama en el doble de tiempo, según cotejó la agencia AP.

Las visitas han rendido frutos. En los últimos años China ha ido desplazado a Estados Unidos como principal socio comercial en los países latinoamericanos al tiempo que la demanda de soya, petróleo y hierro de la región alimentó el crecimiento más rápido de las últimas décadas.

Para los expertos, la respuesta a la incertidumbre Trump, es China.

Los líderes del APEC se manifestaron categóricamente en Lima a favor de la integración y en defensa del libre comercio como estrategia para lograr la prosperidad y contrarrestar las políticas proteccionistas que ganan terreno en el mundo.

En los últimos años se ha venido planteando otro proceso paralelo de integración en Asia que es la Asociación Económica Integral Regional (RCEP en inglés). Que ha estando impulsando el grupo de Asia y que incluye a China, Japón, Corea del Sur, India Nueva Zelanda y Australia.

Este bloque comercial ya se está negociando y la respuesta de los Estados Unidos para no perder presencia en la cuenca del Pacífico, específicamente en Asia, era el TPP, además de que lo hacía para no perder presencia en Europa.

Tras la firma del TPP, que ha sido considerado como un contrapeso a la influencia económica de China en la región, los países firmantes se mostraron dispuestos a abrir el acuerdo a más miembros, incluido el gigante asiático, aunque este acuerdo es un elemento clave de la política exterior de Barack Obama, que tenía como objetivo priorizar la relación con la región de Asia-Pacífico para hacer frente, precisamente, a la influencia de China, país que no forma parte del Acuerdo Transpacífico.

“Desde el punto de vista de los intereses estratégicos de Estados Unidos, sería un error porque al retraerse, al instrumentar medidas proteccionistas y cortar la dinámica de los tratados de libre comercio que ha firmado o que estaba por firmar o ratificar como el caso del TPP, está creando un vacío de poder que será tomado, naturalmente, por China […] Ahí hay una implicación que Trump y sus asesores no están avizorando al menos por el momento”, dijo al respecto León-Manríquez.

Xi Jinping defendió la construcción de un área de libre comercio para permitir la prosperidad de largo plazo en la zona del APEC y dijo que se necesita “un marco de cooperación regional que dé igualdad de consulta y participación conjunta y beneficios compartidos.

“Arreglos cerrados y exclusivos no son la opción correcta”, dijo en referencia a Trump.

En el debate entre los que apoyan y los que critican a la globalización, Xi manifestó que ese proceso “está de acuerdo con la ley de la economía y entrega beneficios a todos”.

Aunque el nombre del futuro Presidente de Estados Unidos no figuró en la declaración final, en esta señala que “la globalización y sus procesos de integración asociados sean cada vez más cuestionados, contribuyendo a la aparición de tendencias proteccionistas […] Reafirmamos nuestro compromiso de mantener nuestros mercados abiertos y luchar contra todas las formas de proteccionismo”, manifiestan los líderes.

La declaración agregó que están decididos a “revertir medidas proteccionistas y distorsionadoras del comercio que debilitan el comercio y frenan el progreso y la recuperación de la economía internacional”.