En el comunicado, Pollard destaca que uno de sus “regímenes de dosificación podría ser efectivo en aproximadamente un 90 por ciento” y, si se usara esa pauta (media dosis más una entera), “más gente podría ser vacunada con el suministro de la vacuna planeado”.

Por Judith Mora

Londres, 23 nov (EFE).- La vacuna contra la COVID-19 desarrollada por la universidad inglesa de Oxford con la farmacéutica AstraZeneca ha demostrado una eficacia de hasta el 90 por ciento, es relativamente barata y se conserva fácilmente, lo que facilitaría su distribución a nivel global.

Así lo han explicado los investigadores y la empresa sueco-británica al presentar este lunes los resultados preliminares de la tercera fase de las pruebas clínicas, que se suman a los datos anteriores que indicaron que el preparado es seguro para personas de edad avanzada y genera una respuesta inmune en todos los voluntarios.

En la Fase 3, el equipo liderado por Andrew Pollard y Sarah Gilbert halló que, en un grupo de 24 mil voluntarios en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica, hubo 131 casos de COVID: 30 en personas que habían recibido la vacuna, llamada ChAdOx1 nCoV-2019, y 101 en el grupo de control al que se administró una inyección inocua.

EL RESULTADO VARÍA SEGÚN LA DOSIS

Según señalan en un comunicado, esto significa que la vacuna ofrecida en dos dosis, preparatoria y de refuerzo, es efectiva en una media del 70.4 por ciento, si bien la variación en la cantidad de cada dosis incide en el resultado.

Así, cuando se administra media dosis seguida de una dosis completa, el nivel de eficacia de la vacuna asciende al 90 por ciento -además de que parece reducir la transmisión- y desciende al 62 por ciento cuando los voluntarios reciben dos dosis enteras del antídoto, que se elaboró a partir de la modificación genética de un virus común de resfriado que afectaba a chimpancés.

El Ministro británico de Sanidad, Matt Hancock, adelantó hoy que la Agencia reguladora de medicinas y productos sanitarios (MHRA, en inglés) analizará en breve, con vistas a aprobarla, la dosificación que ofrece la máxima protección y que ha generado gran entusiasmo entre la comunidad científica.

En el comunicado, Pollard destaca que uno de sus “regímenes de dosificación podría ser efectivo en aproximadamente un 90 por ciento” y, si se usara esa pauta (media dosis más una entera), “más gente podría ser vacunada con el suministro de la vacuna planeado”.

En una presentación posterior a la prensa, reconoció que ese resultado, extrapolado de un grupo de 3 mil voluntarios, requiere de más análisis, aunque aventuró que podría deberse a que una dosis más baja de entrada “prepara mejor” al sistema inmunológico de cara a una siguiente dosis completa.

“Lo que no sabemos en este momento es si la diferencia radica en la calidad o en la cantidad de la respuesta inmune”, afirmó, para añadir que su equipo examinará esta incógnita en las próximas semanas.

Por su parte, Gilbert, profesora de vacunología en Oxford, coincidió en que, al empezar con una dosis menor, quizás se esté activando de manera más eficiente la respuesta inmune, pero apuntó que “queda trabajo por hacer”.

MÁS BARATA Y FÁCIL DE TRANSPORTAR

El director ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot, declaró que el régimen que ofrece una eficacia del 90 por ciento “es una buena noticia”, porque, al utilizarse menos preparado, significa que más gente podría ser vacunada antes.

Consideró que los datos estadísticos disponibles, aunque limitados, son suficientes para que esta dosificación reciba la aprobación de los reguladores dentro y fuera del Reino Unido, que podrían aceptar eventualmente varios programas con la misma vacuna.

La vacuna de Oxford y AstraZeneca se suma a las anunciadas por Moderna y Pfizer-BioNTech, que demostraron una eficacia del 95 por ciento, si bien son mucho más caras de fabricar y requieren una refrigeración a baja temperatura que hace difícil su comercialización y distribución sobre todo en países de bajos ingresos a nivel mundial.

AstraZeneca dijo hoy que prevé tener unos 700 millones de dosis de su vacuna para el próximo marzo y reiteró su compromiso, junto con la universidad de Oxford, de ofrecerla sin ánimo de lucro durante la pandemia y de forma permanente, después, para los territorios más pobres.