Trump hizo campaña con promesas de reforzar las políticas migratorias, incluyendo un impulso a la seguridad fronteriza y freno al flujo de refugiados. De acuerdo con medios de Estados Unidos, Trump invitó a la ceremonia a familiares de personas asesinadas por indocumentados, lo que augura que también podría tomar algún tipo de medida con respecto a las deportaciones de criminales que prometió.

Ciudad de México, 24 de enero (SinEmbargo/EFE/AP) — El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dará mañana para el inicio de la construcción del muro.

A través de su cuenta de Twitter así lo dio a conocer: “Gran día previsto en la seguridad nacional mañana. Entre muchas otras cosas, construiremos el muro!”

Mañana mismo se llevará a cabo una reunión entre funcionarios de alto nivel del gobierno de Trump y los secretarios mexicanos de Economía y Relaciones Exteriores, Ildefonso Guajardo Villareal y Luis Videgaray Caso.

Medios habían adelantado que mañana el Presidente de Estados Unidos tomaría acciones ejecutivas de temas migratorios a partir de mañana, iniciando con planes para levantar un muro a lo largo de la frontera con México y otras medidas de seguridad.

La mano dura con la inmigración fue una de las promesas que llevaron a Trump a la Casa Blanca con una inesperada victoria el pasado 8 de noviembre frente a la demócrata Hillary Clinton.

Según los medios, Trump firmará las órdenes ejecutivas en una ceremonia en las instalaciones del Departamento de Seguridad Nacional, cuyo nuevo titular, el general retirado John Kelly, fue confirmado por el Senado el pasado viernes.

Trump hizo campaña con promesas de reforzar las políticas migratorias, incluyendo un impulso a la seguridad fronteriza y freno al flujo de refugiados. Exhortó a impedir el ingreso a Estados Unidos desde naciones musulmanas, pero posteriormente cambió su enfoque a un “escrutinio extremo” a las personas que llegan procedentes de países relacionados al terrorismo.

De acuerdo con los reportes, Trump invitó a la ceremonia a familiares de personas asesinadas por indocumentados, lo que augura que también podría tomar algún tipo de medida con respecto a las deportaciones de criminales que prometió.

En las reuniones programadas con funcionarios mexicanos para el 25 y 26 de enero, se tiene contemplado que participe Jared Kushner, asesor senior de la Presidencia y pieza clave en la campaña de Donald Trump.

Asimismo, el 31 de este mes el Presidente Enrique Peña Nieto se reunirá con el mandatario de Estados Unidos.

Durante su discurso en la 28 Reunión con Embajadores y Cónsules de México, Peña señaló que no aceptaría amenazas del próximo Gobierno encabezado por Trump y que Estados Unidos debería garantizar su labor en la frontera.

Cualquier negociación con los EU, advirtió, se debe incluir el compromiso para frenar el flujo de armas y dinero de procedencia ilícita a México, además de garantizar un trato humano y el respeto a los derechos de los migrantes mexicanos.

“Es evidente que tenemos algunas diferencias con el próximo Gobierno de Estados Unidos como el tema de un muro que México, por supuesto, no pagará”, señalaba el Presidente de México apenas el pasado 11 de enero frente a diplomáticos mexicanos.

La insistencia del presidente de que México pagará la barda estuvo entre sus propuestas más populares durante la campaña y generó vítores en sus mítines.

El gobierno mexicano ha afirmado reiteradas veces que no pagará ningún muro fronterizo. Días atrás, Trump dijo que en un principio el proyecto será financiado con un proyecto de ley de gastos aprobado por el Congreso y a la larga México le reembolsará a Estados Unidos, aunque no ha especificado cómo garantizará que los mexicanos paguen.

Trump se reunirá con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto en la Casa Blanca la semana próxima.

Al afirmar tener autoridad para construir un muro, Trump podría apoyarse en una ley de 2006 que autorizó la construcción de varios cientos de kilómetros de bardas a lo largo de la frontera de 3.218 kilómetros (2.000 millas). Ese proyecto de ley derivó en que fueran erigidos unos 1.120 kilómetros (700 millas) de diversos tipos de cercas diseñadas para impedir el paso de vehículos y peatones.

La Ley de la Cerca Segura fue promulgada por el presidente George W. Bush, y la mayor parte de las cercas en Texas, New Mexico, Arizona y California fueron construidas antes de que él dejara el cargo. Las últimas partes fueron completadas después de que el presidente Barack Obama asumiera el puesto en 2009.

El gobierno de Trump también debe apegarse a un tratado firmado hace décadas con México que limita dónde y cómo pueden construirse estructuras a lo largo de la frontera. Dicho tratado de 1970 requiere que las estructuras no alteren la corriente de los ríos, los cuales definen la frontera entre los dos países a lo largo de Texas y en 38 kilómetros (24 millas) de Arizona, de acuerdo con la Comisión Internacional de Límites y Aguas, una agencia conjunta mexicana-estadounidense que administra el tratado.

Otras acciones ejecutivas que se esperan el miércoles incluyen incrementar el número de agentes de la Patrulla Fronteriza y poner fin a lo que los republicanos han argumentado es un sistema de captura y liberación en la frontera. En la actualidad, a algunos inmigrantes que son sorprendidos mientras cruzan la frontera sin autorización se les dan avisos para que se reporten con las autoridades migratorias en una fecha posterior.

Si las acciones de Trump derivan en que los que sean sorprendidos sean encarcelados de inmediato, el gobierno tendría que definir cómo pagaría para obtener espacio en las cárceles con el fin de detener a todos, y qué hacer con los niños que sean capturados junto con sus padres mientras cruzan la frontera.

– Con información de AP