Aunque no le demos importancia, las malas digestiones de forma continuada pueden conllevar riesgos para la salud. Ciertos alimentos favorecen el proceso digestivo y hoy, repasamos algunos de ellos.

Por Cristina Fernández Esteban

Ciudad de México, 24 de enero (TICbeat).– Todos nos hemos pasado alguna vez comiendo y lo hemos pagado con una terrible digestión. Si bien en muchas ocasiones se trata de algo puntual, que asociar a las reuniones de amigos, las comidas de empresa o las cenas navideñas, lo cierto es que las malas digestiones habituales puede conllevar a males más serios o ser un síntoma de que algo en nuestro cuerpo no va bien.

Los ritmos frenéticos que llevamos hoy en día, tampoco ayudan. Comer de pie, delante del ordenador o de manera acelerada son de las peores cosas que puedes hacer si estás buscando tener una buena digestión.

Frente a esto, quizá pienses que más allá de ardores o de pequeños dolores, una digestión pesada no es para tanto, y que no existe motivo para preocuparse. La verdad, es otra. Este proceso es más importante de lo que podrías pensar a priori.

A través de la digestión los alimentos se descomponen en los nutrientes que nuestro cuerpo asimilará para poder funcionar.

Los ritmos frenéticos que llevamos tampoco ayudan. Comer de pie, delante del ordenador o de manera acelerada son de las peores cosas que puedes hacer si estás buscando tener una buena digestión. Foto: Pixabay

Las proteínas pasan a ser aminoácidos, las grasas se descomponen en ácidos grasos y glicerol y los carbohidratos en azúcares más simples. En este proceso, nuestro organismo también asimilará las vitaminas, minerales y otros nutrientes que necesita.

En general el tiempo de digestión se sitúan entre las seis y ocho horas, desde que los alimentos llegan al estómago hasta que pasan por el intestino delgado. Estos alimentos descompuestos servirán después para suministrar energía, producir nuevas células y llevar a cabo las diversas funciones necesarias para la vida.

Una mala digestión puede conllevar una asimilación pobre de los nutrientes, derivando en alergias, falta vitamínica o mala nutrición. Menos serio, pero más inmediato, esta puede provocarnos males como ardores, dolor, vómitos, náuseas, estreñimiento o diarrea.

En general el tiempo de digestión se sitúan entre las seis y ocho horas, desde que los alimentos llegan al estómago hasta que pasan por el intestino delgado. Foto: Pixabay

LA ALIMENTACIÓN ES CLAVE PARA LA SALUD DIGESTIVA

La dieta es un elemento esencial a la hora de evitar digestiones pesadas. Ciertos alimentos pueden contribuir a mejorar nuestro proceso digestivo.

Por otro lado, antes de nada, cabe resaltar, que una buena digestión comienza ya en la boca, masticar bien los alimentos favorecerá que sea más fácil su descomposición después en el estómago. Otros aspecto importante que contribuye a tener una buena digestión es asegurarte de mantenerte hidratado, ya que el líquido ayuda en el paso de los alimentos por el tracto digestivo.

En cuanto a la alimentación, algunas comidas pueden resultar más nocivas que otras en lo relativo a las digestiones y en función de cada uno. Los productos lácteos pueden derivar en diarreas o malestares ante cierta intolerancia a la lactosa mientras que alimentos ácidos como tomates o cítricos tienden a generar acidez estomacal en ciertas personas.

Frente a esto, las comidas ricas en fibra favorecen la digestión, ayudando a los alimentos a desplazarse por el cuerpo. Otros productos, por su composición, repercuten en la salud de nuestro intestino o favorecen la acción de las enzimas que participan en proceso digestivo.

JENGIBRE

El jengibre tiene efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antitumorales y antiulcerosos sobre nuestro cuerpo. Foto: EFE

El jenjibre ayuda a aliviar las náuseas y favorece el movimiento de los alimentos del estómago al intestino delgado evitando la acidez estomacal. También reduce las flatulencias y la distensión abdominal. Además el jengibre tiene efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antitumorales y antiulcerosos sobre nuestro cuerpo.

YOGUR

No todos los yogures llevan probióticos. Para que contenga estos microorganismos, el producto no deberá estar hecho a partir de leche pasteurizada. Foto: Pixabay

El yogur puede ser un gran aliado de nuestras digestiones. De acuerdo a ciertas investigaciones puede resultar beneficiosos para aquellos que padecen de estreñimiento, intolerancia a la lactosa, diarreas, enfermedades inflamatorias del intestino e incluso cáncer de colón.

Esto se debe a que este alimento conlleva una serie de bacterias naturales (probióticos) que se unen a las presentes en el intestino para actuar en la descomposición de los alimentos cuando llegan a este. Pero no todos los yogures llevan probióticos. Para que contenga estos microorganismos, el producto no deberá estar hecho a partir de leche pasteurizada.

KÉFIR

El consumo de este alimento también se ha asociado con una disminución de la inflamación en el intestino. Foto: EFE

Un efecto parecido al del yogur, lo encontramos en el kéfir, un producto lácteo elaborado con levaduras y bacterias y que recibe su nombre de los gránulos añadidos para su elaboración. El kéfir puede mejorar nuestras digestiones ya que parece aumentar las bacterias intestinales saludables presentes en el proceso digestivo.

El consumo de este alimento también se ha asociado con una disminución de la inflamación en el intestino.

PAPAYA

La enzima que contiene ayuda a degradar las proteínas y contribuye en el mantenimiento de la fisiología del tracto digestivo. Foto: Pixabay

La papaya puede ayudar a tener digestiones menos pesadas debido a su contenido en papaína. Esta enzima ayuda a degradar las proteínas y contribuye en el mantenimiento de la fisiología del tracto digestivo.

SALMÓN

Las sardinas, el atún y el marisco son otros alimentos ricos en omega-3. Foto: EFE

El salmón ofrece numerosos beneficios par la salud, debido a su alto contenido en omega-3. Precisamente debido a esto, también se coloca como uno de los alimentos que puede ayudarte a tener mejores digestiones.

Este tipo de ácidos grasos contribuye a reducir el riesgo de inflamación de intestino y con ello mejorar los procesos digestivos. Las sardinas, el atún y el marisco son otros alimentos ricos en omega-3.

SALVADO DE TRIGO

Alimentos como el salvado de trigo o las semillas de chía son alimentos muy ricos en fibra. También los frutos secos o las manzanas. Foto: Pixabay

En general, los alimentos ricos en fibra contribuyen a la digestión.

Las fibras insolubles favorecen el movimiento de la comida a través del tracto digestivo, contribuyen a reducir el estreñimiento así como el riesgo de “desarrollar hemorroides y bolsas pequeñas en el colon”, según la Mayo Clinic.

Alimentos como el salvado de trigo o las semillas de chía son alimentos muy ricos en fibra. También los frutos secos o las manzanas.

MANZANILLA

La manzanilla posee efectos antiinflamatorios, es rica en flavonoides (antioxidantes) y puede ayudar a reducir el estrés, lo que a su vez favorece las digestiones. Foto: Pixabay

Sí, todos nos hemos tomado una manzanilla ante dolores de estómago o mala digestión. Y hacemos bien, ya que esta hierba favorece los procesos digestivos y parece evitar los reflujos así como la acidez gástrica.

Por otro lado, la manzanilla posee efectos antiinflamatorios, es rica en flavonoides (antioxidantes) y puede ayudar a reducir el estrés, lo que a su vez favorece las digestiones.

KIWI

El consumo de esta fruta se ha demostrado que mejora la digestión proteica, es decir la asimilación de proteínas, y el estreñimiento. Foto: Pixabay

El kiwi ofrece a nuestro cuerpo beneficios importantes para su correcto funcionamiento. Rico en vitamina C, es un potente antioxidante y protege al tracto respiratorio frente a ciertas enfermedades

En cuanto a la función gastrointestinal, el consumo de esta fruta se ha demostrado que mejora la digestión proteica, es decir la asimilación de proteínas, y el estreñimiento.

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