Una investigación con roedores ha desvelado la relación entre el sistema nervioso y las células madre que regeneran los pigmentos del cabello.

Por Agencia Sinc

Madrid, 24 de enero (ElDiario.es).– Científicos de la Universidad de Harvard han descubierto el proceso por el cual el estrés puede hacer que el cabello se vuelva cano. Un estudio realizado con roedores, ha desvelado la relación entre el sistema nervioso y las células madre que regeneran el pigmento del folículo piloso, imprescindible para que el pelo mantenga su color original.

Aunque anteriores estudios ya habían revelado que la pérdida de pigmento en el cabello está mediada por el agotamiento de células madre de los melanocitos, la nueva investigación demuestra que este efecto parece ser impulsado por la activación del sistema nervioso simpático, involucrado en las respuestas automáticas al peligro o estrés.

De esta forma, los ratones que fueron expuestos a estrés físico o psicológico mostraron una reducción en el número de células madre en cuestión de días, así como un encanecimiento del pelo más rápido.

“Queríamos entender cómo el estrés conduce a cambios en diversos tejidos, y la pigmentación del cabello es un sistema accesible y manejable para empezar”, ha comentado Ya-Chieh Hsu, una de las autoras de la investigación. “Esta es la primera vez que tenemos evidencia definitiva de la relación entre estrés y encanecimiento del cabello”, ha confirmado la científica.

Los investigadores han considerado en sus resultados que el estrés activa el sistema nervioso simpático, induciendo la liberación de un neurotransmisor –llamado noradrenalina– que hace que las células madre de los melanocitos, es decir las que dan color al cabello, se activen excesivamente.

“Después de solo unos pocos días, todas las células madre encargadas de regenerar pigmentos se perdieron”, ha aclarado Hsu, “y una vez que se han perdido, ya no se puede regenerar el pigmento. El daño es permanente”. “Cuando comenzamos, obviamente esperaba que el estrés fuera malo para el cuerpo, pero su impacto negativo ha ido mucho más allá de lo que imaginé” ha subrayado la investigadora.

Antes de llegar a esta conclusión, los investigadores de Harvard descartaron otras hipótesis, como que las canas fueran causadas por ataques inmunológicos u hormonas relacionadas con el estrés (cortisol).

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