La muerte en el transporte sí puede dejar de ser la regla. Foto: Crisanta Espinosa Aguilar, Cuartoscuro

Carlos Samayoa

Continuamos sosteniendo que el transporte en el Estado de México mata. Lo afirmamos basándonos en la escalofriante cifra de casi 500 personas que fueron asesinadas a sangre fría a bordo del transporte público en los últimos cuatro años; al evidenciar que esa entidad ocupa el primer lugar a nivel nacional en casos de asma infantil en menores de 5 a 17 años de edad por la mala calidad del aire; evidenciando las 81 muertes que tan sólo en 2018 ocurrieron en fatales accidentes a bordo de ese transporte público carente de seguridad vial y vehicular.

En ese contexto, el Gobernador Alfredo del Mazo y su secretario de Movilidad Raymundo Martínez ni remotamente se atreven a comprometerse con las propuestas que existen para transformar el transporte público en el estado. La respuesta habitual en reuniones anteriores ha sido un trillado monólogo sobre la movilidad, sin orientarse a concretar cambios estructurales, acordes a la realidad y necesidades de este siglo, lo cual debería incluir medidas mucho más ambiciosas que las que hasta el momento nos exponen. No hay fechas de implementación, no hay una política de largo alcance; vaya, se deja ver que no hay voluntad política.

¿Y qué es eso que exigimos con tanta insistencia y reiteración? Básicamente, buscamos que cualquier persona pueda tomar un autobús del transporte público en una estación segura y vigilada; que cualquier persona pueda viajar a su destino con un solo pago, sin importar cuántos camiones use, a lo cual se conoce como integración de tarifas; que el transporte público tenga carriles exclusivos para aumentar la seguridad a bordo, y lograr operar de forma organizada y eficiente; que las unidades sean modernas, no contaminantes y ofrezcan condiciones de fácil accesibilidad para todas las personas, incluyendo a personas discapacitadas; que se puedan usar alternativas de movilidad como la bicicleta de forma segura y alternarlas con el transporte público. Son sólo algunas de las medidas que buscamos.

“Tenemos un plan integral de movilidad sustentable”, nos responden altos funcionarios de la Secretaría de Movilidad. “La visión que ustedes proponen está contemplada en el Programa 2020 de movilidad del estado”, son frases que repiten incesantemente con la amabilidad y diplomacia que tanto les caracteriza, pero que contrasta en los hechos con su falta a la verdad, pues hasta el momento absolutamente nadie ha logrado conocer tales programas. Así, los hechos nos mostraron que las reuniones con el Gobierno no fueron más que un mero acto de simulación.

Ante ese diálogo estéril y carente de compromisos concretos, Greenpeace decidió en días recientes escalar la presión pública a través de una acción directa no violenta. De esta manera, confrontamos y expusimos públicamente la indiferencia, la inacción y el desprecio del Gobierno de Alfredo del Mazo hacia la gente. Esto mediante una protesta en la que se colocaron mensajes al interior y en la fachada del Palacio de Gobierno del Estado de México. Este último fue una manta gigante que mostraba una imagen sombría y grisácea del Gobernador arrojando humo por la boca junto a la ya mencionada leyenda: El transporte en el estado de México mata. Fuerte imagen, fuerte declaración, pero muy acordes a un momento tan álgido en el que también han habido constantes protestas y muestras generalizadas de disgusto por el injusto aumento de tarifas del transporte público.

Después de varias horas de protesta pacífica, sin dañar absolutamente nada, sin tapar calles, pero conscientes del apoyo que miles de personas nos brindan para realizar este tipo de acciones, y a pesar de los inútiles pero reiterados intentos del personal del Gobierno para echar abajo nuestro mensaje y de tapar el sol con un dedo, fuimos recibidos por funcionarios de la Secretaría de Movilidad. Se agendó una reunión pública con el Secretario de Movilidad para el jueves 27 de febrero a las 12:30 pm, y ésta deberá estar orientada a delimitar medidas claras para implementar nuestras demandas con sus respectivas fechas y proyectos concretos. No más simulaciones, ni pláticas a puerta cerrada. Queremos que la gente sepa qué dicen y cómo actúan sus servidores públicos, y por eso les demandamos que esa reunión sea ante cámaras y medios de comunicación.

Hoy recordamos al Gobierno del Estado de México que nuestras exigencias son propuestas que desde hace años diversos especialistas en movilidad han promovido, con la certeza de que son realizables y que nos permitirían lograr ciudades más humanas en las que la gente deje de moverse en un clima de terror y miedo perpetuo. El caos en el Estado de México sí puede ordenarse. La muerte en el transporte sí puede dejar de ser la regla. Soluciones existen, y por eso no vamos a quitar el dedo del renglón. Tenemos la total certeza de que cada vez más gente se sumará a esta justa y necesaria exigencia, de tal manera que la inacción del Gobierno no podrá seguir siendo disimulada. ¡Ya basta!

*Carlos Samayoa es responsable de Movilidad sustentable en Greenpeace México