Foto: Nintendo

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Ciudad de México, 24 de abril (SinEmbargo).- Un clásico entre los clásicos, Tetris, no sólo ha servido durante casi 30 años para proporcionar horas de entretenimiento a varias generaciones. Ahora, investigadores y doctores canadienses descubrieron que también sirve para curar la ambliopía.

La ambliopía, también conocida como “ojo vago”, se caracteriza por la disminución de la agudeza visual de uno de los ojos sin que exista ninguna lesión aparente. En la actualidad es la causa más común de discapacidad visual en la infancia, que afecta hasta un 3% de la población y está causada por el mal procesamiento en el cerebro.

De acuerdo con el estudio publicado por la revista Current Biology, Tetris fomenta la capacidad espacial a tal grado que el equipo de investigadores de la Universidad McGill lo aplicó en el tratamiento de la ambliopía adulta.

El grupo de científicos encabezados por Robert Hess sostiene que el cerebro de un humano adulto tiene un importante grado de plasticidad, lo que proporciona la base para el tratamiento de una amplia gama de condiciones donde la visión se ha perdido como resultado de un periodo interrumpido de desarrollo visual temprano.

Los investigadores analizaron la evolución de 18 adultos que fueron divididos en dos grupos. Una mitad jugó Tetris una hora al día durante dos semanas, utilizando unos lentes especiales. Por su parte, el grupo restante realizó el mismo procedimiento y con las mismas gafas, sólo que con el ojo bueno tapado.

Después de dos semanas, el primer grupo presentó una mejora considerable en su visión frente al segundo. E incluso cuando a éste último se le aplicó la primera técnica, la mejoría se replicó.

Por medio de la distribución de información entre los dos ojos de forma complementaria, el videojuego los hace trabajar juntos. Este tratamiento es contrario al uso de parches, uno de los tratamientos que hasta ahora eran usados para tratar la enfermedad.

Los tratamientos de la enfermedad, que se han centrado en gran medida en cubrir el ojo más fuerte con el fin de forzar al ojo débil a trabajar, han demostrado tener sólo éxito parcial en los niños y no han sido efectivos en adultos.

Este descubrimiento brinda evidencia de que al obligar a los dos ojos a cooperar aumenta el nivel de la plasticidad cerebral y permite que el cerebro de un paciente con “ojo vago” vuelva a aprender.