Contrario a la expectativa de sus promotores, la despenalización del aborto no acabó con la clandestinidad, ya que las autoridades aún desconocen en qué condiciones se realizan nueve de cada 10 abortos, dicen especialista. Por su parte, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (Gire) considera que la última década se han desmontado varios mitos que algunos grupos conservadores presagiaban que ocurrirían, el “más fuerte” de ellos, que iba a haber mujeres que querrían “seis o siete abortos” o que la opción de la Ley de Interrupción Legal del Embarazo iba a “ser el método anticonceptivo de todas”.

Por Isabel Reviejo

México, 24 de abril (SinEmbargo/EFE).- Especialistas y el Centro de Estudios y Formación Integral para la Mujer (Cefim) revelaron que tras diez años de la aplicación de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, esta política pública “ha fracasado”.

En un comunicado, se informó que en la capital aún se siguen practicando abortos desde la ilegalidad que han ocasionado la muerte de muchas mujeres, además, acusan, sólo han limitado su elección.

“No ha disminuido la mortalidad materna, tampoco ha erradicado la clandestinidad y sólo ha reducido la autonomía de la mujer a una sola alternativa: abortar”.

De acuerdo con este informe titulado “Aborto, la política de un Estado claudicante”, denunciaron que la capital es el estado con mayor índice de muertes debido a esta práctica, en contraposición con otros estados que no han tomado esta medida.

“Durante estos diez años, en la Ciudad de México el porcentaje que representa el aborto como causa de mortalidad materna es mayor que el promedio nacional. En la capital el aborto representa el 10.7 por ciento de las muertes maternas, mientras que a nivel nacional representa 9.2 por ciento.

“En contraste, sin recurrir a la despenalización del aborto, entidades como Veracruz, Puebla y Estado de México han logrado mayores descensos en la mortalidad materna que la capital del país.”

En México, dice el comunicado, la muerte de estas personas ha generado únicamente que otros estados del país ocupen estos hechos para no despenalizarlo con el argumento de “proteger el derecho a la vida”.

“Esta polarización se ve reflejada luego de que, en dos años, 18 entidades reformaron su Constitución Política para proteger expresamente el derecho a la vida, desde el momento de la concepción”.

Por su parte, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (Gire) aseveró que gracias a esta Ley, la cual cumple 10 años este día, el número de interrupciones legales del embarazo asciende a 174 mil 024, rompiendo los “mitos” defendidos en su momento por los grupos conservadores.

Esta norma, aprobada el 24 de abril del 2007 en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, legalizó el aborto hasta la semana doce de gestación, convirtiendo a la capital -hasta el día de hoy- en la única región con una legislación semejante.

Desde el mes de la aprobación hasta el 28 de febrero de este año se han practicado 174 mil 024 abortos, la mayoría de ellos (72.5 por ciento) a mujeres de la Ciudad de México. El resto del porcentaje se lo reparten habitantes del aledaño Estado de México (24.1 por ciento) y del resto del país y extranjeras (3.3 por ciento).

Durante este tiempo se han desmontado varios mitos que algunos grupos conservadores presagiaban que ocurrirían, el “más fuerte” de ellos, que iba a haber mujeres que querrían “seis o siete abortos” o que la opción del aborto iba a “ser el método anticonceptivo de todas”, afirma a Efe Regina Tamés, directora de Gire.

Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno, encabezó la celebración del décimo aniversario de la aprobación de la ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), en el Museo de la Ciudad. Foto: Cuartoscuro.

Sin embargo, el índice de reincidencia, de acuerdo con los datos de la organización , es de un 6.3 por ciento, ya que después de la intervención las mujeres reciben asesoría sobre métodos anticonceptivos.

Además, la cifra de abortos se ha mantenido estable a lo largo de la década y, de hecho, desde el 2013 ha habido una disminución de las cifras año tras año.

Cerca de la mitad de personas que abortaron (47.3 por ciento) tenían entre 18 y 24 años, y el 7.4 por ciento del total era menor de 18 años.

Del total de mujeres, 34.5 por ciento no tenía hijos, el 26.4 por ciento tenía un hijo y el 39.1 por ciento restante era madre de dos hijos o más.

Actualmente, las campañas de los grupos antiaborto continúan haciendo presión para que no se permita la interrupción voluntaria del embarazo.

Para el próximo 28 de abril hay convocada en la capital una “marcha por la vida”, para pedir que se detenga el “genocidio prenatal” y contra “la tragedia” que representa la interrupción legal del embarazo.

Además, asociaciones católicas han promovido este año la campaña “40 días por la vida”, invitando a la “oración y el ayuno” frente a clínicas donde se practican abortos.

Pese a esto, el 41.6 por ciento de las mujeres que interrumpió su embarazo se declaró católico y el 4.1 por ciento de ellas cristianas.

Tamés expresa su preocupación por el hecho de que las estrategias de los grupos “antiderechos” se hayan modificado, ya que antes “no se veían manifestaciones en las clínicas privadas y ahora sí”.

Mujeres participantes se toman la foto del recuerdo al finalizar la celebración del décimo aniversario de la aprobación de la ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), en el Museo de la Ciudad. Foto: Cuartoscuro.

“Vale la pena analizar por parte del Gobierno de la Ciudad qué estrategia de protección van a tomar para las mujeres que quieran entrar en las clínicas para no ser acosadas”, valora.

El Código Penal Federal prevé que la mujer puede interrumpir el embarazo sin ser criminalizada cuando el embarazo es fruto de una violación o cuando está en peligro de muerte la mujer o el producto de la concepción.

Añadido a esto, en el resto de estados mexicanos existen legislaciones dispares que contemplan de dos a cinco supuestos para interrumpir el embarazo.

Al Gire le preocupa la “discriminación” que esto implica, ya que “depende de dónde vivas tienes más o menos derechos”, apunta Tamés.

La asociación ya apenas trata casos en la capital, ya que se centran en el resto de estados, donde hay víctimas de violación, incluso niñas, que “todavía tienen que enfrentar problemas y obstáculos para no continuar con el embarazo, pese a que la ley las respalda”.

En definitiva, la aprobación de la ley supuso un “cambio radical y fundamental, que salvaguarda las libertades de las mujeres como nunca lo habíamos visto”, asegura Tamés.

Aun así, uno de los próximos retos a mediano o largo plazo para el grupo es atender a aquellas que tienen la necesidad de abortar más allá de la semana 12, porque se enteran después o tienen un problema de salud: “El sistema de plazos es muy útil, pero sí deja fuera a otras mujeres”, concluye la directora de Gire.