Sergio Rivera Hernández, activista de Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ) y opositor de la hidroeléctrica que busca construir la minera Autlán, fue visto ayer, 23 de agosto, alrededor de las 18:00 horas en su motocicleta, cuando era seguido por una camioneta que previamente había sido reportada merodeando en la comunidad.

Vecinos de dos comunidades, entre ellas Tepexpan y Coyolapan, exigen la presentación con vida de su compañero, quien era víctima constante de amenazas de muerte. Dicho caso les preocupa, debido a que en menos de un mes asesinaron a dos activistas en la región de Cuetzalan, Adrián Tilihuit y Manuel Gaspar Rodríguez, que encabezaban la lucha en contra de la empresa Gaya S.A de C.V., que trabaja en la construcción de dos plantas hidroeléctricas que se beneficiarán del agua del río Apulco.

Por Edmundo Velázquez

Zoquitlán, Puebla/Ciudad de México, 24 de agosto (PeriódicoCentral/SinEmbargo).- Sergio Rivera Hernández, activista de Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ) y opositor de la hidroeléctrica que busca construir la minera Autlán, fue reportado como desaparecido por sus compañeros.

El activista fue visto ayer, 23 de agosto, alrededor de las 18:00 horas en su motocicleta, cuando era seguido por una camioneta Nissan de color blanco tipo pick up con camper, que previamente había sido reportada merodeando en la comunidad.

Rivera se dirigía a la comunidad de Coyolapa, perteneciente a San Pablo Zoquitlán. Al no saber de él, sus compañeros comenzaron a buscarlo y solamente encontraron su motocicleta abandonada en una desviación hacia la comunidad de Zaragoza.

Vecinos de dos comunidades, entre ellas Tepexpan y Coyolapan, retomaran la búsqueda este día 24 de agosto y, a través de un comunicado, exigen la presentación con vida de su compañero, quien era víctima constante de amenazas de muerte.

El pasado 15 de mayo, PÁGINA NEGRA informó que el hombre asesinado en un motel de Cuetzalan fue identificado como Manuel Gaspar Rodríguez, el dirigente del Movimiento Indígena Obrero, Campesino, Urbano y Popular (MIOCUP).

Después, el 1 de junio, esta casa editorial señaló que Adrián Tilihuit, otro activista en contra de los proyectos de muerte de la Sierra Nororiental de Puebla fue ejecutado; su cadáver fue encontrado con un disparo en la cabeza, a diez metros de un automóvil Chevy, ambos fueron arrojados al fondo de un barranco en la zona de Zacapoaxtla.

Cuetzalan protesta por el asesinato del líder activista Manuel Gaspar. Foto: Especial

EN PELIGRO, ACTIVISTAS CONTRA MEGAPROYECTOS

No sólo están amenazados los recursos naturales, el futuro de poblaciones enteras o las tierras consideradas sagradas por los pueblos originarios; los activistas que han tomado como bandera la protección del medio ambiente y luchan contra los llamados “proyectos de muerte” ahora son víctimas de una cacería en Puebla.

En menos de un mes asesinaron a dos activistas en la región de Cuetzalan, Adrián Tilihuit y Manuel Gaspar Rodríguez, que encabezaban la lucha en contra de la empresa Gaya S.A de C.V., que trabaja en la construcción de dos plantas hidroeléctricas que se beneficiarán del agua del río Apulco.

Gerardo Pérez Muñoz, representante de la Asamblea de Afectados Ambientales Capítulo Puebla, calcula que existen alrededor de 64 defensores amenazados en las regiones de Ocotepec, opositores a la empresa Living Water International; Cuetzalan, donde se confrontan con la empresa hidroeléctrica Gaya S.A de C.V, y en Pahuatlán, territorio amenazado por el gasoducto Tula-Tuxpan, megaproyecto de TransCanada.

Tras el asesinato de Tilihuit y Gaspar en Cuetzalan, los activistas de Pahuatlán han preferido prevenirse y tomar en serio las amenazas que comenzaron con pedradas a sus puertas. Ahora hacen sus reuniones en domicilios secretos y evitan informar abiertamente cuándo realizarán sus próximos eventos, explicó Oliveria Montes Lazcano, una de las voceras del Consejo de Pueblos Originarios de Puebla e Hidalgo, encargada de articular a los pobladores involucrados en la lucha en contra del Gasoducto Tula-Tuxpan.

Activistas asesinados en Puebla. Foto: Especial

DOS EJECUTADOS EN CUETZALAN

En mayo de este año, la pesadilla resurgió. El día 14 fue encontrado sin vida dentro de un motel de Cuetzalan, Manuel Gaspar Rodríguez, el dirigente del Movimiento Indígena Obrero, Campesino, Urbano y Popular (MIOCUP) quien era objeto de amenazas por encabezar la oposición a la instalación de una hidroeléctrica en la región.

El hallazgo del cuerpo ocurrió alrededor de las siete de la mañana en uno de los cuartos del motel Quetzal, ubicado en el libramiento del municipio, a un costado del Centro de Convenciones.

Los empleados del lugar acudieron a la habitación para pedir que fuera desalojada y al no tener respuesta, entraron y descubrieron el cuerpo de un hombre. El piso de la habitación se encontraba manchado de sangre, como si la víctima intentara defenderse y presentaba varias heridas hechas con arma punzocortante, estaba desnudo y en el suelo.

Horas después se confirmó que el cuerpo correspondía al líder activista del MIOCUP.  Al respecto, la organización envío un comunicado condenando el homicidio e informaron que Manuel Gaspar había recibido amenazas de muerte vía telefónica por desconocidos y fue citado por la Procuraduría General de la República (PGR) por la lucha que dieron comunidades contra la imposición de una de las subestaciones eléctricas.

“Exigimos una investigación seria, eficaz e imparcial, acorde con el derecho de las víctimas a conocer la verdad y obtener justicia. El fiscal tiene la obligación de agotar todas las líneas de investigación para esclarecer los hechos”, exigió el MIOCUP en su comunicado.

El segundo activista asesinado fue Adrián Tilihuit. Desapareció el miércoles 30 de mayo. Su cadáver fue encontrado con un disparo en la cabeza, a diez metros de un automóvil Chevy, en el fondo de un barranco en la zona de Zacapoaxtla, población a 20 minutos de Cuetzalan.

Según versiones de los activistas de la sierra nororiental, el miércoles no volvió a su casa y comenzaron su búsqueda hasta que dieron con un vehículo al fondo de la cañada y el cuerpo del activista a unos metros.

Tilihuit apoyó a los indígenas de San Juan Tahití en el movimiento que se opone a la instalación de la empresa Gaya S.A. de C.V. en la zona del río Apulco para comenzar con la construcción de plantas hidroeléctricas

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