Volvernos conscientes de nuestro derecho a la movilidad es el paso fundamental para exigir a nuestras autoridades un transporte público eficiente y de alta calidad, así como un espacio adecuado para transitar con seguridad. Foto: Cuartoscuro

Por Carlos Samayoa

Echemos un vistazo al pasado. ¿Por qué la movilidad en la ciudad es tan caótica? Hasta finales del siglo XIX, las ciudades tenían mayoritariamente calles angostas que tuvieron que transformarse tras la invención y producción masiva del automóvil.

Desde mediados del siglo XX, las grandes corporaciones productoras de vehículos intentaron a través de la publicidad cambiar la mentalidad de las personas hacia la necesidad de poseer y conducir un coche. La elegancia, el glamour y la libertad fueron los valores a los que se recurrió para posicionar el auto como una necesidad de vida.

Así, el crecimiento urbano giró en torno a los automóviles y la idea del desarrollo se orientó a construir grandes vialidades que cada vez ocuparon más espacio público para facilitar la movilidad de los conductores a altas velocidades y sin obstáculos.

Para finales del siglo, los escenarios urbanos estaban dominados por puentes vehiculares, segundos pisos, desniveles y grandes obras de infraestructura destinadas a generar más espacio para el tráfico vehicular. Sin embargo, los resultados fueron adversos a lo que se esperaba.

En la actualidad, lejos de agilizarse, el tráfico se ha agravado, los promedios de velocidad se han reducido, y el crecimiento acelerado del parque vehicular tuvo como consecuencia una contaminación del aire que ha propiciado el cambio climático y el deterioro de la salud de millones de personas.

Dar una prioridad tan alta al uso del automóvil tuvo como repercusión una muy baja atención a la inversión y gestión del transporte público.

Actualmente, el común denominador de estos servicios en México es la mala calidad, la inseguridad, una baja oferta y la ineficiencia. Esto ya propició que mucha gente prefiera comprar un auto o aspire a tener uno, lo que genera un círculo vicioso que agrava las condiciones de movilidad y salud de la población.

Para resaltar la necesidad de fortalecer al transporte público y la movilidad no motorizada, cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial sin Automóvil. En México, este 2018 se adoptó esta efeméride mediante un decreto oficial.

Si tomamos en cuenta que alrededor del 70 por ciento de los contaminantes en el aire provienen del parque vehicular, este día cobra mucha relevancia y se convierte en una oportunidad para resaltar la importancia de generar las alternativas suficientes para revertir esta situación.

Lo más importante es que estas alternativas coloquen a las personas como centro de la movilidad, y que las políticas que se emprendan sean lo suficientemente incluyentes y equitativas para que todas las personas podamos disfrutar del espacio público en condiciones de seguridad y calidad al transportarnos.

Este día es también una oportunidad para reflexionar sobre las condiciones de calidad de vida que se ofrecen a la ciudadanía. Tenemos que romper la idea de que pasar más de dos horas de traslado para asistir al trabajo o a la escuela es algo normal y que las cosas no pueden transformarse.

Volvernos conscientes de nuestro derecho a la movilidad es el paso fundamental para exigir a nuestras autoridades un transporte público eficiente y de alta calidad, así como un espacio adecuado para transitar con seguridad, sin importar si para ello decidimos caminar, ir en bicicleta o cualquier otra forma para movernos .

Como ciudadanas y ciudadanos, podemos tener un papel en la reorganización del espacio público. De hecho, las iniciativas ciudadanas, como las intervenciones de urbanismo táctico o recuperación de espacios, han generado la visión de ciudades más accesibles y más humanas en las que la prioridad somos las personas. En muchos casos, estas acciones han tenido un impacto tan alto que las autoridades no las sancionan sino que las mantienen.

La organización de las personas es un paso necesario para transformar nuestros entornos urbanos y para generar un mensaje claro y contundente que las personas tomadoras de decisiones no puedan ignorar. Te invitamos a sumarte a los esfuerzos de Greenpeace para exigir a las autoridades que nos garanticen condiciones más dignas de móvil aquí https://actua.greenpeace.org.mx/carril-trolebici

Carlos Samayoa es campañista de movilidad en Greenpeace México
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