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Ernesto Hernández Norzagaray

24/09/2022 - 12:02 am

La coalición primor y la oposición

La salida del PRI de Alejandro “Alito” Moreno de la coalición Va por México no sólo debe verse en clave de traición, que sin duda lo es y mucho cualquiera que sea la razón incluida la presunta amenaza de poner a la madre tras las rejas. 

Alejandro Moreno, dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), durante un discurso.
“La política en tiempos de pragmatismo siempre será cálculo electoral y en un contexto previsible de alta competitividad en 2024, la jugada de someter al dirigente del PRI, sacándole los trapitos al sol y amenazándolo con meterlo al penal Almoloya, es parte de esa estrategia”. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro

Las condiciones están dadas para que el PRI de Alejandro Moreno cierre la pinza y en los comicios de 2023 y 2024 vaya en coalición con Morena porque vienen de lejos, transfuguismo, embajadas, consulados, campañas, cargos en las administraciones y, sobre todo, traiciones. 

¿Qué detendría que el PRI de Alejandro “Alito” Moreno fuera en fórmula electoral con Morena y que la mancuerna de PAN-PRD recompusieran la coalición de Va por México con MC y “el PRI de Osorio Chong”?

Nada, desde una elemental teoría de juegos, con sus frenos e incentivos.

Morena necesita reforzar su coalición que electoralmente en lo federal ha venido a menos desde 2018 -aunque este ganando gubernaturas- y el PRI, que está en caída libre, necesita un aliado poderoso que le permita recuperarse.

Sería la culminación del PRIMor que tiene detrás el flujo constante de priistas a Morena y hoy muchos de ellos ocupan cargos de primer nivel en el Gobierno federal y en los 22 estados gobernados por Morena.

Además, vista esa alianza en términos de rendimiento electoral, para Morena podría representar un mayor margen de victoria en 2024, incluso superior a los obtenidos en 2018.

Un rápido recuento de lo obtenido por la coalición “Juntos Haremos Historia” nos indica que en 2018 obtuvo en la elección presidencial 30 millones 113 mil 483 votos y en 2021, Morena sólo 16 millones 759 mil 917 votos, pero ya con sus aliados (PVEM-PT-PES) alcanzó 22 millones 378 mil 286 sufragios lo que significó una reducción de siete millones 735 mil 197 votos.

Y el PRI, en 2018, en coalición con el PVEM y Nueva Alianza, logró nueve millones 289 mil 853 votos y en 2021 en la elección de diputados obtuvo ocho millones 715 mil 899 votos, es decir, perdió 573 mil 954 votos.

Es decir, Morena necesita los votos del PRI, pues en el hipotético caso de una coalición Morena-PRI- PVEM-PT-PES, sumando la votación de 2021 estaríamos hablando grosso modo de 31 millones 94 mil 185 votos que representa una diferencia a favor de 980 mil votos 702 mil votos de lo obtenido en 2018.

Y si la política electoral siempre es sumar, no hay obstáculos políticos, ni ideológicos, para que Morena y el PRI de “Alito” Moreno vayan en una gran coalición en los comicios de 2024 y si, por el contrario, existen muchos incentivos para hacerlo ambas formaciones. Incluso, no sería descartable que el experimento cuaje en los comicios de 2023 en Estado de México y Coahuila gobernados por el PRI.

¿No será el acuerdo que trae el Presidente López Obrador a través del Secretario de Gobernación con el vilipendiado dirigente del PRI, al que le han retirado hasta el saludo, los dirigentes del PAN y el PRD?

Se renovaría, de confirmarse la hipótesis, la política de agregación inaugurada por Plutarco Elías Calles que dio forma al PNR hace ya casi 100 años.

Ahora bien, en 2018 las dos coaliciones encabezadas por el PAN y el PRI sumaron en la elección presidencial 21 millones 899 mil 973 votos, quedando a ocho millones 213 mil 510 votos de los obtenidos por López Obrador.

En las elecciones intermedias de 2021 ya como coalición “Va por México” alcanzan una votación de 19 millones 477 mil 887 votos, es decir, perdieron en tres años dos millones 422 mil 86 votos de lo obtenido en 2018.

Y, claro, la caída de los partidos de esta coalición -y también de la de enfrente-, podría explicarse porque en las elecciones intermedias regularmente existe una reducción de la participación y aquí lo rescatable es que la figura de López Obrador es mayor que la de Morena y aunque el Presidente apoyó con todo a los candidatos morenistas, no pudo evitar la caída electoral mencionada entre 2018 y 2021.

Enrique Alfaro, el Gobernador de Jalisco y alto dirigente de MC, al saber de la “traición” de Alejandro “Alito” Moreno y la virtual salida del PRI de la coalición de “Va Por México”, inmediatamente dijo que había condiciones para abrir las conversaciones con los dirigentes del PAN y el PRD con el fin de ver las posibilidades de una coalición para los próximos comicios.

Sin duda, también para estos partidos son altos los incentivos para conversar sobre una eventual alianza -que incluso podría cambiar de nombre y emblema- para mostrar un rostro renovado a sus potenciales electores y tomar distancia del PRI de “Alito”.

Pero, antes, veamos los números que traen los tres partidos en 2018 y 2021 para perfilar una hipótesis dura sobre sus posibilidades de alcanzar la Presidencia de la República en 2024 e incluso en las elecciones próximas del Estado de México y Coahuila.

En 2018, PAN, PRD y MC, constituyeron la coalición con México al Frente llevando como candidato al panista Ricardo Anaya y alcanzaron a obtener 12 millones 610 mil 120 votos muy lejos de lo obtenido por la coalición Juntos Haremos Historia.

En 2021, los caminos se bifurcaron, y MC, decidió competir solo, mientras el PAN y el PRD con el PRI formando la coalición Va por México, pero en los votos separados como lo marca la Ley el PAN alcanzó ocho millones 969 mil 288 votos y el PRD un millón 792 mil 700 votos, mientras MC logró convertirse en la cuarta fuerza política con tres millones 449 mil 982 votos que sumarían todas ellas 14 millones 21 mil 910 votos que contrasta con los 19 millones 477 mil 887 votos que obtuvo la coalición Juntos Haremos Historia, es decir, cinco millones 265 mil 977 votos menos. 

De ese tamaño es el hoyo que técnicamente haría la salida del PRI de la coalición Va por México en caso de mudarse de aliado y la plataforma cuantitativa de lanzamiento de cualquier candidato que resulte de esta eventual coalición reconfigurada y por eso, el INE y el candidato importa.

La salida del PRI de Alejandro “Alito” Moreno de la coalición Va por México no sólo debe verse en clave de traición, que sin duda lo es y mucho cualquiera que sea la razón incluida la presunta amenaza de poner a la madre tras las rejas. 

La política en tiempos de pragmatismo siempre será cálculo electoral y en un contexto previsible de alta competitividad en 2024, la jugada de someter al dirigente del PRI, sacándole los trapitos al sol y amenazándolo con meterlo al penal Almoloya, es parte de esa estrategia. 

Pero, además, si todo sale como calcula Morena obtendría de nuevo la Presidencia de la República y “Alito” Moreno, aun con todas las abolladuras personales, haría que el PRI en un descuido logre más de lo que tiene hoy y eso dependerá de cómo en condiciones adversas haga la mejor negociación para su partido dividido. 

Al final la historia del PRI es esa o acaso, creemos, que se había purificado con la coalición. A “Alito” Moreno le llegaron al precio… con una pistola en la cabeza.

En cuanto a una eventual coalición reconfigurada los incentivos son más altos que ir cada uno por su lado y con un buen candidato presidencial con un programa que enarbole la defensa de las instituciones democráticas, la crítica a la política económica y la lucha contra la inseguridad sería comprada seguramente por muchos ciudadanos inconformes con la gestión obradorista y refrendaría el voto dividido expresado en las pasadas elecciones.

Al tiempo.

Ernesto Hernández Norzagaray
Doctor en Ciencia Política y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. Ex Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales A. C., ex miembro del Consejo Directivo de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política y del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Ciencia Política A.C. Colaborador del diario Noroeste, Riodoce, 15Diario, Datamex. Ha recibido premios de periodismo y autor de múltiples artículos y varios libros sobre temas político electorales.
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