Un aspecto que genera desconfianza en el proceso para buscar al sucesor del actual Rector de la UNAM es que por lo menos dos aspirantes han sido señalados de tener el respaldo de Presidencia de la República.

El Presidente Enrique Peña Nieto y José Narro Robles, Rector de la UNAM, en una imagen captada en Los Pinos. Foto: Adolfo Vladimir, Cuartoscuro

El Presidente Enrique Peña Nieto y José Narro Robles, Rector de la UNAM, en una imagen captada en Los Pinos. Foto: Adolfo Vladimir, Cuartoscuro

Ciudad de México, 24 de octubre (SinEmbargo).– ¿El Presidente Enrique Peña Nieto pretende imponer al próximo Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)? Cada día que pasa esta pregunta cobra más fuerza al interior de la llamada Máxima Casa de Estudios. Sin que académicos y estudiantes tengan certeza sobre la respuesta, sobran razones para atizar las sospechas, las cuales se centran en la presunta parcialidad de la propia Junta de Gobierno que nombrará al próximo Rector de la UNAM.

Parte de esas sospechas su generan porque la Universidad Nacional, la casa de estudios más importante del país, la mejor ubicada en el ranking de universidades a nivel mundial, mantiene un “proceso medieval” en la designación de su Rector o Rectora.

Se trata de un sistema que ha sido criticado cada vez con mayor intensidad por parte de académicos y estudiantes por su carácter oscuro, antidemocrático y ligado a grupos que han mantenido el control sobre la UNAM en las últimas décadas.

Otro aspecto que genera desconfianza en el proceso para buscar al sucesor del actual Rector, José Narro Robles, para el periodo 2015-2018, es que por lo menos dos aspirantes han sido señalados de tener el respaldo de Presidencia de la República, lo que algunas voces señalan abiertamente como un intento de intromisión de parte de Los Pinos en la vida interna de la UNAM.

No son pocos los que han solicitado que se excusen de participar en el proceso Sergio Alcocer Martínez de Castro, ex subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte; así como Francisco Gonzalo Bolívar Zapata, ex Coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Oficina de la Presidencia.

Si bien no existe forma de fundamentar la acusación, la desconfianza se deriva de las trayectorias profesionales de los candidatos cercanas a la administración del Peña Nieto.

“Un presidente no tiene por qué darle el visto bueno a un Rector de la Universidad”, dijo tajante el ingeniero Javier Jiménez Espriú, ex integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM, en entrevista para Sin Embargo.

Si bien existe preocupación por el curriculum vite de algunos de los aspirantes, más escozor genera la posibilidad de que la Presidencia de la República, en el turno del priista Enrique Peña Nieto, coloque a un alfil en la Máxima Casa de Estudios por las implicaciones en contra de la autonomía universitaria que esto traería consigo.

“Nos preocupa que exista esa imposición del Gobierno federal. Consideramos que la Universidad debe ser independiente del Gobierno, debe tener autonomía, lo que no significa que no tenga vínculos institucionales con el gobierno o con las empresas, pero es muy importante que se preserve la autonomía en la Universidad. Y eso, yo creo que es lo que está en riesgo”, subrayó en entrevista Jaime Cárdenas Gracia, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Los problemas de que la UNAM tenga un Rector con una línea apegada a los intereses del Gobierno federal, según los expertos consultados, irían desde comprometer el dialogo y la interlocución efectiva con académicos y estudiantes hasta limitar los temas de discusión e investigación.

Incluso se habla de que en caso de que uno de los aspirantes, específicamente Sergio Alcocer, llegue a ocupar la oficina principal en la Rectoría, existiría un riesgo de subordinar a la UNAM a los intereses geopolíticos de Estados Unidos, por la cercanía que Alcocer tuvo con América del Norte, como Funcionario de Relaciones Exteriores.

En un primer orden de ideas, preocupa a los universitarios no conocer los planes y programas de los diez aspirantes a ocupar la Rectoría de la UNAM, porque un plan ideológicamente cercano a la administración de Peña Nieto, cuya tendencia de todos es conocida como neoliberal, generaría fricciones con grupos más liberales.

Por poner un ejemplo, los universitarios piden saber de los candidatos si piensan que los estudiantes deben seguir pagando cuota de ingreso o permanencia para continuar en la Universidad, o si se promoverá mayor vinculación con los sectores productivos y empresariales del país en lugar de fomentar conciencia sobre los grandes problemas del país.

“El principal riesgo es de una Universidad muy restringida, asociada fundamentalmente a la vinculación de la Universidad a los sectores productivos y empresariales del país, una Universidad enfocada en la producción de patentes, en la producción insertada en el mercado, que se adscribiera a los siete puntos de Reforma Educativa de Aurelio Nuño, [secretario de Educación Pública]”, dijo Imanol Ordorika, académico y activista.

Una rectoría con un corte neoliberal como el del gobierno de Peña Nieto, coincidió Jaime Cárdenas, podría significar la privatización de muchos de muchos proyectos de investigación en la Universidad, así como de procesos administrativos, en aras de mayor productividad, con la consecuencia de alejar a la Universidad de su tarea de debatir los grandes temas de la agenda nacional.

“Por eso es muy importante que conozcamos la ideología de cada candidato: ¿Qué tan nacionalista es?, ¿qué tanto se preocupa por el carácter público y gratuito de la Universidad?, necesitamos saber si piensa que la Universidad debe mantener un carácter social y de cercanía con los grandes problemas nacionales. Todo eso es muy importante”, explicó Jaime Cárdenas.

PROMO-UNAM

PROCESO MEDIEVAL PARA DESIGNAR AL RECTOR

El método para designar al Rector de la UNAM, el cual se designa mediante un proceso oscuro, sin el voto de académicos ni de estudiantes, fue instaurado en 1945. Desde entonces poco o nada ha cambiado con el paso de las décadas.

Esto quiere decir que mantiene intactos los mismos resquicios que han sido aprovechados por diversos grupos de poder, incluido el Gobierno federal para intentar influir en la designación del titular de la UNAM.

Académicos y estudiantes han criticado el proceso, al cual califica de “oscuro”, “poco deliberativo” y hasta “impositivo”.

La designación del Rector o la Rectora es facultad de la Junta de Gobierno conformado por 15 “notables”. Una vez que se ha publicado la convocatoria y se eligieron los candidatos, cada uno de estos y sus equipos se reúnen en privado con cada miembro de la Junta.

No es de sorprender que muchas personas consideren que proceso como antidemocrático y dan pie a una serie de especulaciones sobre la posibilidad de que el Rector o Rectora sea elegido por intereses políticos, por pugnas entre grupos que operan dentro de la Universidad o presión del Gobierno Federal.

Ante esto, un grupo de académicos hicieron una solicitud para que se abra el procedimiento, para que por lo menos se conozcan abiertamente las propuestas de los aspirantes los “notables” argumenten el sentido de su voto.

“Todo este procedimiento se realiza en opacidad. Todas estas deliberaciones que debieran ser totalmente públicas se mantienen en la opacidad; tampoco son públicos los argumentos que dan los miembros de la Junta de Gobierno para inclinarse a favor de un candidato, mucho menos es público cuando votan, no se conoce el sentido de los votos por la comunidad universitaria”, explicó Jaime Cárdenas.

Pero su petición no ha tenido respuesta.

“Nuestra preocupación principal es el método para elegir Rector, que es un método antidemocrático. No puede ser que la Universidad más importante del país tenga este método que nos parece propio del Siglo XIX que no está en consonancia en el Siglo XXI que nos parece poco razonable e incivilizado para elegir al Rector”, dijo el doctor Jaime Cárdenas Gracia.

El procedimiento esta contenido en la Ley Orgánica de la Universidad que es una norma que data de 1945, por lo que no establece un sistema transparente, deliberativo, ni democrático y privilegia la decisión de 15 personas, como representantes de la comunidad universitaria que abarca cientos de miles de personas entre académicos, estudiantes y trabajadores.

Aunque sí existen consultas con la comunidad universitaria, estas no son vinculantes, por lo que da lo mismo si se participa o no con un punto de vista.

GRUPOS TIENEN DOMINADA A LA UNAM

Para la gran mayoría de profesores y estudiantes de la UNAM el proceso de selección del Rector se trata de un procedimiento secreto al interior de la Junta de Gobierno, del cual se sospechan que existen ciertos arreglos ocultos para nombrar quién habrá de ocupar la silla que dejará vacante José Narro.

“Solamente participan los grupos dominantes de la Universidad que han ejercido este dominio sobre la institución desde hace muchas décadas y que ahora volverán a hacer los que definan quien tomará las riendas quién tomará las riendas de la Universidad”, explicó el activista Imanol Ordorika.

¿A qué se refiere con grupo dominante? -Se le cuestionó.

-Empieza con el Gobierno federal que siempre tiene enorme influencia en las universidades y que en esta ocasión tiene candidatos que han sido señalados de manera bastante explícita. –Respondió.

Están otros espacios del gobierno, como el Poder Legislativo; grupos muy poderosos económicamente que se mezclan con grupos gremiales como los Ingenieros Civiles Asociados, por poner un ejemplo. Y otros grupos profesionales de médicos y abogados, que tienen una enorme influencia en los integrantes de los grupos de gobierno.

A estos se suman los agrupamientos de directores de escuelas y facultades, que cuando actúan en bloque, tienen también enorme poder de influencia, e incluso medios de comunicación que van jugando a la construcción o destrucción de candidaturas específicas a través del manejo que hacen de los medios y de diferentes candidatos. –Enumeró en entrevista para Sin Embargo.

Uno de esos grupos históricamente ha dominado la Junta de Gobierno es el Partido Revolucionario Institucional (PRI), sobre todo cuando tiene el Gobierno a nivel federal, porque eso le otorga capacidad de incidir en diversas decisiones.

“Yo te diría que la Junta de Gobierno es el eslabón principal para intentar subordinar a la Universidad al Poder Ejecutivo federal y a los principales poderes del país”, explicó Imanol Ordorika.

Otros grupos de críticos al proceso de designación del rector sostienen que el actual Rector José Narro, jugará un papel determinante para designar a su sucesor.

La norma universitaria establece que el Consejo Universitario de la UNAM nombrará a los 15 integrantes de la Junta de Gobierno, a propuesta del Rector en turno.

De los 15 integrantes actuales de la Junta de Gobierno, 14 fueron propuestos por el Rector Narro.

“Si la Junta de Gobierno subordina a la Universidad a los intereses del Gobierno federal a través del nombramiento de alguno de estos candidatos, estaría condenando a la Universidad a un futuro de una enorme incomodidad interna, de una gran tensión al interior de la institución, y por supuesto, una enorme tensión entre los universitarios y quien fuera nombrado Rector”, apuntó el activista estudiantil en la década de los 80.

Foto: Especial

Los diez candidatos elegidos por la junta de Gobierno de la máxima casa de estudios del país. Foto: Especial

CRÍTICAS A SERGIO ALCOCER

De entre los diez candidatos seleccionados, quizá el que más antipatía popular genera es Sergio Alcocer, ex Subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, quien se ha desempeñado como director del Instituto de Ingeniería y secretario general de José Narro.

Sergio Alcocer también laboró como subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Energía en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, en donde se dice que trabajo la implementación de la Reforma Energética.

El ingeniero Javier Jiménez Espriú explicó a Sin Embargo que tiene plena confianza en la integridad e imparcialidad de la Junta de Gobierno de la UNAM para elegir al mejor candidato para dirigir el destino de la Universidad.

Sin embargo, explicó que es necesario hacer aportar al órgano colegiado que existen perfiles que poco podrían aportar a la Máxima Casa de estudios, hablando específicamente de Sergio Alcocer.

Jiménez Espriú escribió en un texto que Alcocer abandonó su puesto como Secretario General de la UNAM, la segunda posición en importancia después del Rector, “para apoyar la reforma energética, la entrega de nuestros recursos patrimoniales no renovables, que impulsaba Felipe Calderón con el hoy Secretario de Desarrollo Social José Antonio Meade, quien fungía entonces como Secretario de Energía”.

Al más puro estilo de los “políticos chapulines” que transitan por distintos puestos, sin importar ideologías o gobiernos, Sergio Alcocer ha iniciado una campaña mediática y de cabildeo al interior de la UNAM para asegurar cumplir sus aspiraciones.

“Este actuar, por sí sólo demuestra su falta de sensibilidad universitaria y el desconocimiento total de los sentimientos de la Comunidad”, dijo el ingeniero Jiménez Espriú.

Sergio Alcocer acompañó José Antonio Meade en su cambio a la Secretaría de Relaciones Exteriores cargo al que renunció “para reintegrarse a la actividad académica”, según sus propias palabras, días previos a la publicación de la convocatoria para designar al nuevo Rector de la UNAM.

“Al declarar su intención, se apresuró a señalar que no es “el candidato oficial. ‘Explicación no pedida, aceptación manifiesta’, dice el adagio popular”, destacó el ingeniero Jiménez Espriú.

También se critica que en su paso en Relaciones Exteriores como subsecretario para Asuntos con Norteamérica, trabajó en reforzar la apertura energética para garantizar la seguridad energética de la región de norteamérica, y establecer amarres para la estrategia oficial de la entrega del petróleo y ahora, con ellos, aspirar a dirigir la UNAM.

“El doctor Alcocer ha hecho una campaña muy grande, muy amplia, muy obvia, muy política. Y es una persona que ha demostrado que va de una posición a potra por sus intereses personales y por su ideología también y que no necesariamente corresponden a los intereses de la Universidad”, explicó en entrevista Javier Jiménez Espriú.