Las operaciones para corregir la miopía se basan en técnicas de cirugía refractiva o láser, de las cuales la llamada Lasik es la más común en la actualidad. Es una técnica que se suele hacerse con anestesia local y que dura apenas unos minutos. Pero, ¿qué efecto tiene en la salud?

Por Jordi Sabaté

Madrid/Ciudad de México, 24 de octubre (ElDiario.es/SinEmbargo).– Javier nos plantea la siguiente cuestión: “he estado valorando la opción de operarme de miopía, ya que todo el mundo habla muy bien de la operación y sus resultados. No obstante, si investigas un poco más, parece que no es infalible. He intentado buscar datos objetivos, como número de afectados o de efectos secundarios, pero encuentro poco -básicamente de Estados Unidos- y de hace años. Si pudierais aportar algo de información estaría genial”.

Javier se refiere operaciones las que muchas personas son sometidas para corregir sus problemas de visión y evitar así tener que llevar gafas o lentillas. Dichos problemas suelen ser tanto miopía como de hipermetropía y otros. Este tipo de operaciones se basan en técnicas de cirugía refractiva o láser, de las cuales la llamada Lasik es la más común en la actualidad. Es una técnica que se suele hacerse con anestesia local y que dura apenas unos minutos.

Consiste, de manera sucinta, en cortar el epitelio de la córnea dejando un colgajo, para después tallar y moldear la córnea con un rayo láser hasta darle la curvatura adecuada a una visión correcta. Posteriormente se recoloca el colgajo de epitelio y se estimula su cicatrización a lo largo de unas semanas. Es normal que durante este periodo se puedan presentar algunos trastornos y aberraciones visuales como sequedad del ojo, visión doble o triple o halos en los focos de luz por la noche.

La llamada cirugía Lasik es la más común en la actualidad. Foto: Europa Prees /Archivo

¿EFECTOS PERMANENTES?

Ahora bien, estos efectos adversos deben desaparecer tras una primera y corta etapa para dar lugar a una visión mejorada sin necesidad de usar gafas o lentes de contacto. Sin embargo, a medida que estas técnicas -implantadas en Estados Unidos en los años noventa del siglo pasado y con casi diez millones de operaciones a sus espaldas- han ido evolucionando, se han podido conocer los porcentajes de personas con efectos adversos permanentes. Y son más de los supuestos.

Según un reportaje de The New York Times publicado en junio de este año, existen diversos estudios que estiman que algunos problemas, como la sequedad ocular más o menos recurrente, o una visión nocturna defectuosa por culpa de la percepción de halos deslumbantes, por ejemplo de los focos de los coches, son más comunes de lo deseado y se vuelven permanentes para no pocas personas operadas.

El reportaje cita un estudio de seguimiento de pacientes cinco años después de la operación Lasik, realizado en 2015, que destacaba que la gran mayoría de los pacientes se sentía satisfecha con la mejora. No obstante, el mismo también hacía constar que hasta un 20 por ciento de estos tenía episodios más o menos frecuentes de sequedad ocular, que hasta un 40 por ciento presentaba hipersensibilidad a la luz, un 30 por ciento tenía dificultades para conducir de noche y aproximadamente otro 30 por ciento presentaba problemas para hacer trabajos que exigían precisión visual.

Otro estudio más reciente, también citado por el diario, sugiere que las personas operadas con técnicas láser como Lasik, tienen mayor tendencia sufrir problemas de la córneasociados a la edad, como las cataratas, y además a sufrirlos más temprano. También que aumentan el riesgo de desarrollar una grave enfermedad llamada ectasia corneal, que consiste en un abultamiento de la córnea por debilitamiento de sus paredes.

CASOS EXTREMOS

El artículo de The New York Times también hace hincapié en los casos más extremos y habla con varios pacientes cuya visión ha quedado seriamente dañada tras la operación, además de verse expuestos a terribles y constantes dolores e incluso a la pérdida total de la visión; también se relata la historia de una persona que se suicidó por culpa de los dolores.

Son tal vez los ejemplos más extremos y menos frecuentes, pero también los que han llevado a varias organizaciones de afectados a pedir en diversas ocasiones a la Food and Drugs Administration (FDA) que prohíba este tipo de operaciones. Este organismo federal se ha resistido, por el momento, a la prohibición.

Lo que sí ha hecho la FDA, tras el aumento de las protestas y la aparición de reportajes como el del New York Times, es admitir estar trabajando en una guía que informe mejor de los riesgos de las operaciones Lasik, lo que conformaría un protocolo informativo de obligado cumplimiento por parte del médico al paciente antes de la operación, o bien a todo aquel que busque información sobre este tipo de operaciones.

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