En un intento por proteger la privacidad y evitar que las labores de exhumación fuesen grabadas y publicadas en redes sociales, el Gobierno prohibió que los asistentes al acto _ 22 miembros de la familia Franco, funcionarios gubernamentales y trabajadores _ llevasen cámaras y celulares.

Por temor a posibles disturbios, las autoridades prohibieron una manifestación contra el acto en el cementerio de Mingorrubio, aunque unas 400 personas, algunas de ellas con banderas anticonstitucionales y coreando “Viva Franco”, se congregaron en las inmediaciones del camposanto bajo la mirada de la policía.

Por Ciarán Giles

MADRID (AP) — España exhumó el jueves los restos mortales del dictador español Francisco Franco de su tumba en un grandioso mausoleo a las afueras de Madrid. El ex general será enterrado más tarde en el día en una cripta familiar en un cementerio próximo.

La operación, ordenada por el Gobierno y que se celebra a puerta cerrada, satisface una antigua demanda de familiares de las decenas de miles de víctimas de la guerra civil y el franquismo. La exhumación fue seguida en directo por las principales televisoras y medios web españoles.

Vista del interior de la basílica del Valle de los Caídos, lugar donde estaba enterrado el dictador Francisco Franco. Foto: Javier Lizón, EFE

El Secretario general de la presidencia del Gobierno, Felix Bolaños, la Ministra en funciones de Justicia, Dolores Delgado y el subsecretario del Ministerio de presidencia, Antonio Hidalgo López a su llegada al Valle de los Caídos donde los restos de Francisco Franco fueron exhumados. Foto: Mariscal, EFE

Tras extraer el ataúd de debajo de las losas de mármol y granito que lo protegían en el interior de la basílica del Valle, el abad ofreció un breve responso ante la familia. El féretro salió del templo a hombros de sus familiares hasta un coche fúnebre, que lo llevó a un helicóptero para su traslado al cementerio de Mingorrubio, a unos 57 kilómetros (35 millas) de distancia.

En un intento por proteger la privacidad y evitar que las labores de exhumación fuesen grabadas y publicadas en redes sociales, el Gobierno prohibió que los asistentes al acto _ 22 miembros de la familia Franco, funcionarios gubernamentales y trabajadores _ llevasen cámaras y celulares.

Por temor a posibles disturbios, las autoridades prohibieron una manifestación contra la exhumación en el cementerio de Mingorrubio, aunque unas 400 personas, algunas de ellas con banderas anticonstitucionales y coreando “Viva Franco”, se congregaron en las inmediaciones del camposanto bajo la mirada de la policía.

Macarena Martínez-Bordiú, una familiar lejana del dictador, dijo sentirse “indignada” con lo ocurrido y acusó al gobierno de “profanar una tumba”.

En declaraciones a la televisora estatal TVE, el ex Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero dijo que la salida de Franco del Valle “tiene un gran significado para nuestra democracia. Nuestra democracia es hoy más perfecta”.

La exhumación y el posterior entierro no acabarán con el legado de Franco en el política contemporánea española, especialmente a apenas unas semanas de las elecciones generales del 10 de noviembre.

Francisco Franco junto a sus nietos Merry, Francisco, Cristobal y la pequeña Arancha en 1966. Foto: EFE

El entonces dictador español Francisco Franco asiste al segundo aniversario de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fundador del movimiento derechista español La Falange. Foto: AP

Franco gobernó España entre 1939 y 1975. Llegó al poder tras tres años de guerra civil que comenzaron con un alzamiento militar que él ayudó a impulsar contra el Gobierno democrático.

Católico convencido, consideró la guerra y la posterior dictadura como una especie de cruzada religiosa contra las tendencias anarquistas, de izquierdas y laicas del país. Su Gobierno autoritario, junto a una Iglesia católica profundamente conservadora, mantuvo a España aislada de los avances políticos, industriales y culturales ocurridos en Europa durante casi cuatro décadas.

El país volvió a la democracia tres años después de su muerte, pero su legado y su huella en la política española siguen despertando rencores y pasiones.

Durante décadas, miles de personas conmemoraron el aniversario de su deceso, el 20 de noviembre de 1975, en la explanada de la Plaza de Oriente, en el centro de la capital del país, Madrid, y en el mausoleo del Valle de los Caídos. Y aunque la popularidad del dictador ha disminuido mucho, su exhumación ha sido criticada por sus familiares, por los tres principales partidos de la derecha española y por algunos miembros del clero por abrir viejas heridas políticas.

El proceso fue autorizado finalmente por el Tribunal Supremo en septiembre, cuando rechazó un recurso presentado meses antes por la familia Franco para pararlo.

Los nietos de Francisco Franco en el desfile del Regimiento de la Guardia, en el patio de armas en 1967. Foto: EFE

El interior del mausoleo de la familia Franco en el cementerio de Mingorrubio. Foto: Bernat Armangue, AP

La exhumación estaba contemplada en las enmiendas a la Ley de la Memoria Histórica de 2007, que busca reparar a las aproximadamente 100 mil víctimas de la guerra y la posterior dictadura que están enterradas en fosas comunes no identificadas, entre ellos miles en el Valle de los Caídos. La legislación prohíbe que los restos de Franco estén en un lugar público que lo exaltase como una figura política.

Tras no haber podido completar el proceso el año pasado, el Gobierno interino socialista de Pedro Sánchez quería que la exhumación y el posterior entierro se completasen antes de los comicios generales de noviembre, una iniciativa que la oposición calificó de electoralista.

¿QUIÉN ERA FRANCO?

El general Francisco Franco gobernó España entre 1939 y 1975, luego de participar en un alzamiento militar contra el gobierno de la II República en 1936, una rebelión que provocó una guerra civil de tres años. Católico convencido, consideró la guerra y la posterior dictadura como una especie de cruzada religiosa contra las tendencias anarquistas, de izquierdas y laicas del país. Su Gobierno autoritario, junto a una Iglesia católica profundamente conservadora, mantuvo a España aislada de los avances políticos, industriales y culturales ocurridos en Europa durante casi cuatro décadas.

El país volvió a la democracia tres años después de su muerte, pero su legado y su huella en la política española siguen despertando rencores y pasiones.

Durante décadas, miles de personas conmemoraron el aniversario de su deceso, el 20 de noviembre de 1975, en la explanada de la Plaza de Oriente, en el centro de la capital del país, Madrid, y en el mausoleo del Valle de los Caídos. Y aunque la popularidad del dictador ha disminuido mucho, su exhumación ha sido criticada por sus familiares, por los tres principales partidos de la derecha española y por algunos miembros del clero por abrir viejas heridas políticas.

Vista general del monumento del Valle de los Caídos rodeado de niebla. Foto: EFE

El nieto mayor de Franco, Francis Franco, con una bandera preconstitucional a su llegada al Valle de los Caídos. Foto: Mariscal, EFE

¿POR QUÉ AHORA?

El proceso fue autorizado finalmente por el Tribunal Supremo en septiembre, cuando rechazó un recurso presentado meses antes por la familia Franco para pararlo.

La exhumación estaba contemplada en las enmiendas a la Ley de la Memoria Histórica de 2007, que busca reparar a las aproximadamente 100 mil víctimas de la guerra y la posterior dictadura que están enterradas en fosas comunes no identificadas, entre ellos miles en el Valle de los Caídos. La legislación prohíbe que los restos de Franco estén en un lugar público que lo exaltase como una figura política.

Tras no haber podido completar el proceso el año pasado, el Gobierno interino socialista de Pedro Sánchez quería que la exhumación y el posterior entierro se completasen antes de los comicios generales de noviembre, una iniciativa que la oposición calificó de electoralista.

¿QUIÉN PODÍA ASISTIR?

Aunque la prensa española e internacional y muchos otros estaban deseosos por presenciar la exhumación, el Gobierno de España dijo que sería un acto privado. Veintidós miembros de la familia Franco, incluyendo los siete nietos del dictador, accedieron al interior del mausoleo pero sólo dos fueron testigos de la reapertura de la tumba junto a la Ministra Interina de Justicia, Dolores Delgado, y un puñado de funcionarios.

Los familiares cargaron entonces con el ataúd a través del mausoleo, durante unos 300 metros, hasta salir a una plaza en la que las cámaras de la televisora nacional TVE emitieron cómo fue colocado en un coche fúnebre que lo llevó a uno de los dos helicópteros dispuestos para su traslado a otro cementerio.

Una vez en el cementerio de Mingorrubio, se celebró una misa privada en la cripta familiar que fue oficiada por dos sacerdotes elegidos por los Franco. Uno de ellos es Ramón Tejero, el hijo de Antonio Tejero, un coronel de la Guardia Civil que protagonizó un intento fallido de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981.

Los nietos del fallecido jefe del Estado Francisco Franco asisten a la misa “corpore insepulto”, posterior desfile militar ante el féretro de su abuelo. Foto: EFE

Francisco Franco Martínez-Bordiu, nieto del dictador español Francisco Franco, sostiene una bandera española previa a la Constitución. Foto: Paul White, AP

¿CON QUIEN DESCANSARÁ FRANCO?

La familia Franco quería enterrarlo en la catedral de La Almudena, en el centro de Madrid, donde tiene una cripta. Pero el Gobierno, por temor a que pudiese convertirse en otro sitio de peregrinaje para fascistas, insistió en su traslado al panteón familiar de Mingorrubio, donde está su esposa Carmen. El camposanto está cerca del palacio de El Pardo, la que fuera la residencia oficial del dictador.

En Mingorrubio, un cementerio mucho más humilde que el Valle de los Caídos, cuya cruz de granito puede verse desde varios kilómetros de distancia, están sepultados otros políticos de derechas, como el ex dictador de República Dominica Rafael Trujillo y varios ministros del régimen franquista.

IMPACTO POLÍTICO

En cualquier otro momento, la exhumación de los restos de Franco habría impulsado al Partido Socialista en las encuestas, especialmente en vísperas de unas elecciones generales. Pero la operación coincide con un repunte del conflicto secesionista en la región nororiental de Cataluña luego de que las condenas de cárcel a 12 ex políticos y activistas provocaron una semana de protestas y disturbios en Barcelona, la segunda ciudad del país.

Sánchez ha sido acusado de no tener suficiente mano dura con el movimiento proindependencia para conseguir apoyos en el Congreso. Tanto la situación en Cataluña como la exhumación de Franco avivaron el nacionalismo español y podrían beneficiar a la derecha en los comicios de noviembre.