Línea nigra (Almadía, 2020) es un libro de acompañamiento, una partera literaria que responde interrogantes turbulentas pero comunes: ¿Tener un bebé hará que deje de ser yo? ¿Cómo cambiará mi cuerpo, mi relación con el mundo y mi independencia? ¿Puedo cuidar a otro ser humano, si no me sé cuidar a mí misma? Entre muchas más.

Jazmina Barrera consigue una lúcida narración de su embarazo desde la curiosidad por maternidades distintas que confluyen. El llamado a reescribir la maternidad como una experiencia aterradora, intensa, transformadora e irrevocable en los límites de la vida, es una postura honesta, casi un manifiesto.

Por América Gutiérrez Espinosa

Ciudad de México, 24 de octubre (SinEmbargo).- Cuando supe que estaba embarazada mi primera sensación fue un miedo indescriptible. Era 2014 y entrenaba para un maratón que por supuesto no corrí. Traía 229 kilómetros de entrenamiento y casi nueve semanas que no se notaban a simple vista; de alguna manera parecía la misma persona, pero ya no lo era.

Convertirme en madre fue algo que no consideré gran parte de mi existencia y que luego elegí. Durante esos meses de preñez, no tardaron en llegar a mis manos libros y publicaciones sobre el embarazo, el parto o la crianza de los hijos, cuya utilidad práctica fue abundante, pero nula emocionalmente.

El instinto materno no aparecía, al menos no como el estado idílico que me habían contado y la espera de “la humanita” estaba más llena de dudas que de ilusión. Habría sido un consuelo leer: “Mi cuerpo se va llenando de señales para alguien más, señales que tienen que explicarme porque yo misma no sé descifrarlas”. Mis sentimientos encontrados sobre la maternidad habrían sido menos tormentosos e inciertos.

A través de textos breves, Línea nigra de Jazmina Barrera explora la maternidad en muchas dimensiones. Comienza con la gestación como experiencia extrema, y siguiendo el curso de su propio embarazo, nos comparte la búsqueda de un parto humanizado y las decepciones y sorpresas a las que se enfrenta. Aborda lo femenino y lo materno desde lo artístico, específicamente la pintura o la fotografía; en cada descripción de un cuadro, el lector buscará, casi sin pensarlo, la imagen para completar la experiencia.

Para la ensayista mexicana, la figura materna es subversiva y el embarazo y crianza son plateados como una irrupción – que no una interrupción- en el trabajo intelectual, más bien como un impulso desconocido. Este registro narrativo es un juego de matrioshkas, donde la escritora es nieta, hija, amiga, pareja y después madre. El juego de las muñecas que se alternan entre niño y niña cobra sentido a lo largo del texto. Una de las tramas más poderosas es la relación con su propia madre, una artista plástica para quien “la pintura no es imagen, es materia”. “Materia” tiene la misma raíz etimológica de madre.

Jazmina Barrera advierte a sus lectores que lo suyo es el ensayo, y que en principio su intención era hacer uno; sin embrago eventualmente dio un paso hacía el relato. Línea nigra es un fino entramado que nos lleva por una profunda variedad de formas literarias en las que autoras como Shirley Jackson, Natalia Ginzburg, Sylvia Plath o Úrsula K. Le Guin nos sorprenden con sus cavilaciones sobre la maternidad.

La reflexión va más allá de la angustia primaria consecuencia de los cambios físicos, emocionales, psicológicos o de identidad. Es un recorrido por las actitudes conflictivas hacia la maternidad, que no son un fenómeno nuevo y que se asocian a nuestra incapacidad de discutir cosas como el ciclo menstrual o la lactancia.

Dar a conocer la posibilidad de que una madre pueda sentir cualquier cosa que no sea alegría y emoción no debería condenarnos, ese sentimiento casi trágico de irrevocabilidad es justo lo que define la maternidad. Lo inevitable es que la virtud maternal se mantiene incómodamente ligada a la sexualidad. Y aunque se evite el tema, durante el embarazo, “el flujo de sangre aumenta en la vulva y con esto la sensibilidad…”

La reflexión sobre la necesidad de una “escritura blanca” trazada con leche materna, para desplazar esos textos matizados sobre la experiencia de tener un hijo es apremiante. El llamado a reescribir el mundo desde la maternidad como una experiencia aterradora, intensa, apremiante y transformadora en los límites de la vida, es una postura honesta, casi una especie de manifiesto. El grado de identificación fue alto, especialmente en el fragmento que comparte su forma de leer mientras amamantaba. Leía libros livianos, que fuera posible sostener con una mano.

Línea nigra es un libro de acompañamiento, una partera literaria que responde interrogantes turbulentas pero comunes: ¿Tener un bebé hará que deje de ser quién soy? ¿De qué manera cambiará mi cuerpo, mi relación con el mundo y mi independencia? ¿Cómo voy a cuidar a otro ser humano, si no me sé cuidar a mí misma? Entre muchas más.

Jazmina Barrera consigue una lúcida narración de su embarazo y del proceso de adaptación al ejercicio materno desde la curiosidad por maternidades distintas que confluyen en la enormidad y la inevitabilidad.


América Gutiérrez es Coordinadora de contenidos de Librerías El Sótano. Ha trabajado para Discovery Channel LANat GeoA&E, IMER y Penguin Random House. Siempre se pregunta: ¿en qué se parece un cuervo a su escritorio? Actualmente estudia las leyes que rigen las excepciones.