El queso se convierte en una víctima inesperada de la segunda ola de coronavirus en Estados Unidos: su precio se desmorona por el recrudecimiento creciente de la pandemia. ¿Las razones? Toques de queda, cierres de bares, nuevos confinamientos.

México, 24 de noviembre (Economía Hoy).- La segunda ola de la pandemia de coronavirus está golpeando con dureza a Estados Unidos, que ha parado su desescalada y ha dado marcha atrás en la vuelta a la socialización de sus ciudadanos, empujados de nuevo a su casa. Esto ya está teniendo sus efectos negativos en la economía, dañada de gravedad en los primeros meses de confinamiento. y que ve cómo alguno de sus sectores se asoma otra vez al precipicio.

Un producto esta viendo cómo se resienten sus ventas: el queso. Según informa Bloomberg, el precio de este producto se ha derrumbado en Estados Unidos debido a la menor presencia de los ciudadanos en los bares y restaurantes, ahuyentados por los peligros de los espacios cerrados en invierno y que han regresado a la rutina pandémica de comer en casa.

Los datos del CME Group son evidentes: desde julio, el precio del bloque del queso cheddar (uno de los más típicos en las variantes de comida chatarra) se ha desmoronado hasta un 33 por ciento, de 3 a 2 dólares la libra, y aún podría bajar más. Las estimaciones hablan de que para finales de mes podría bajar un 25 por ciento más, hasta los 1.49 o incluso 1.41 dólares.

El contexto es negativo para los productores, ya que en algunos estados del país se han ido imponiendo toques de queda, cierres de bares y restaurantes y otras medidas restrictivas. La posibilidad de encargos a domicilio no alivia el golpe, ya que los ciudadanos encaran esta segunda ola con menos recursos y, si bien el sector pudo aguantar el primer confinamiento con el consumo de los hogares, las peores circunstancias económicas han impactado en las compras y han hecho reducir el precio de sus productos.

Paul Barre, experto en lácteos de Marex Solutions, lo deja claro: “En las próximas semanas, el mercado comenzará a desmoronarse porque simplemente no hay ganas de comprar, de los usuarios finales, en este momento”.

La única esperanza para el sector es que la demanda a través de los pedidos a domicilio logre frenar el golpe. Desde RaboBank, su jefa de estrategia de productos lácteos, May Ledman, asegura que la compra de quesos como el americano tradicional o la mozzarella ha ido mejor de lo esperado. Un pequeño resquicio para un producto que también sufre los rigores de una pandemia global.

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