El Marqués de Sade. Foto: Internet

El Marqués de Sade. Foto: Internet

Ciudad de México, 25 de abril (SinEmbargo).- El poeta, traductor e investigador de la literatura Mario Campaña ha hecho de los escritores rebeldes el eje de su trabajo, como lo demuestra el reciente libro Linaje de malditos (Debate), con el que analiza “los abismos y resplandores de 10 maestros de la transgresión”.

Desde el Marqués de Sade y William Burroughs, Rimbaud y Jim Morrison, Charles Baudelaire (del que Campaña escribió una muy elogiada biografía) y el recientemente fallecido Leopoldo María Panero, Edgard Allan Poe y Antonin Artaud, el Conde de Lautréamont y Charles Bukowski.

“Los llamo malditos porque se trata de un conjunto de escritores que ha generado una leyenda inmensa alrededor de sus personas, una especie de galimatías de nuestra cultura contemporánea y que ha generado personajes equívocos”, dijo al programa de radio del mexicano Sergio Sarmiento el escritor nacido en 1959 en Guayaquil, Ecuador.

A la pregunta de qué es un escritor maldito ha intentado el autor responder con hechos, basándose en la biografía de los creadores.

“Al observar la vida de los artistas llamados malditos, no intentamos seguir la luminosidad del emblema; no nos guiamos por las luces de la ética o la estética, la moral o la política, sino por las huellas de la experiencia práctica y espiritual conocida”, dice el prólogo.

Toda la reflexión esencial de Linaje de malditos es sobre el mal, convencido como está el autor de que no son las adicciones ni las enfermedades lo que convierten a un poeta en maldito, sino el mal.

El mal, un eje de la modernidad. Foto: Especial

El mal, un eje de la modernidad. Foto: Especial

“Es el reconocimiento de la realidad del mal y el hecho de tomar dicho reconocimiento como eje de su obra, lo que hace de él un maldito”, afirma.

Así, el primer “maldito” es el Marqués de Sade, “el primero en explorar el mal y concebir una verdadera antimoral”.

Su existencia fue “un monótono ir y venir de prisiones y burdeles: un cansino repetir de fugas y persecuciones”, dice campaña. “Al morir dejó la estela de una biografía apenas más escandalosa que la mayoría de los libertinos de su época y posiblemente de la nuestra”, asegura.

LA MALDITA MODERNIDAD

El tema de los escritores malditos no existía en la Época Antigua. Foto: Notimex

El tema de los escritores malditos no existía en la Época Antigua. Foto: Notimex

Mario Campaña ha publicado Baudelaire. Juego sin triunfos (2006) y Francisco de Quevedo, el hechizo del mundo (2003). Como poeta, Aires de Ellicott City (2006), Días largos y otros poemas (2003), Días largos (1996), Cuadernos de Godric (1988) y Lugares.

Es responsable de las antologías Visiones de lo real en la poesía hispanoamericana (2001), Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy (Bruguera, 2007) y Antología de poesía mexicana de hoy (Bruguera, 2008).

Desde 1996 dirige la revista Guaraguao, especializada en cultura latinoamericana, que se edita en Barcelona.

El tema de los escritores malditos no existía en la Época Antigua, por lo que constituye un tema estricto de la modernidad, nacido al nacer la sociedad industrial que tiende a sofocar la dimensión humana de las personas.

Ese es el eje donde está construido Linaje de malditos, donde sobresale “el mártir justiciero” de Antonin Artaud, el inolvidable poeta surrealista francés.

Mario Campaña ha escritor una muy aclamada biografía de Charles Baudelaire. Foto: Notimex

Mario Campaña ha escritor una muy aclamada biografía de Charles Baudelaire. Foto: Notimex

“Cuando salió del centro psiquiátrico de Rodez le quedaban sólo dos años de vida. En ese tiempo final, su naturaleza subversiva se mantuvo intacta. Poco pudieron los encierros, los electrochoques, el infortunio”, escribe Campaña.

Es particularmente atractivo el capítulo dedicado a Charles Bukowski, titulado “La sinfonía del triunfo”, donde el intelectual ecuatoriano destaca que los apuntes biográficos del gran poeta estadounidense provienen del mismo creador.

Contó sus primeros 21 años en La senda del perdedor y, sin embargo, gran parte de ese material, según Campaña, tiende a la leyenda, a la fabulación.

Faltan trabajos esenciales y críticos alrededor de su obra, su pensamiento, su figura, un bache que el autor de Linaje de malditos intenta diluir un poco con un largo apunte biográfico que hace sobre todo hincapié en sus ideas anti-izquierdistas y en su enfrentamiento con el movimiento beatnik.

Todos testimonios que son reflejo de una literatura nacida con la convicción de “que el mal existe tanto en la vida humana como en la naturaleza”, dijo el escritor en diálogo con la prensa mexicana.