Mr. E, líder de los Eels, habla sobre su nuevo álbum, su faceta de escritor y su postura ante la vida. Rodeado de muerte, dice que la tragedia como estilo de vida no trae nada bueno.

eels_intCiudad de México, 25 de mayo (SinEmbargo).– En su libro Cosas que los nietos deberían saber, Mark Oliver Everett cuenta que sufría una mezcla de cansancio y depresión, nada que ver con las inestabilidades de los rockeros provocadas por la inesperada fama, procura insistir, dejarlo bien claro: “Recuerdo nítidamente la primera vez que me pegó, volvía en bicicleta a casa, de uno de mis trabajos de mierda, cuando de repente me sentí muy mal y tuve que bajarme y empujar la bicicleta los tres kilómetros que faltaban aún. Desde entonces no me he sentido bien. Aquel malestar nunca desapareció” escribe.

Un doctor new age de Los Ángeles le recomendó a su vez a otro colega “aún más loquito” cuya clínica estaba en medio de la nada de un frondoso campo alemán. El doctor resultó ser más bien un tipo que se hacía millonario gracias a la recarga de baterías que le hacía primordialmente a rockeros con los chacras hechos trizas y de un negocio de ensaladas orgánicas.

Básicamente, el doctor se encargaba de cobrar miles de dólares a cambio diluir polvo de vitamina C en una botella de agua de agua común y corriente y conectar electrodos a los dedos de las manos, que transmitían imperceptibles descargas eléctricas provenientes de una máquina especial, capaz de restaurar la energía fracturada de las personas.

Mark se la pasó recargando baterías a base de vitamina C en una botellita de plástico y recibiendo imperceptibles descargas en los dedos a lo largo de dos semanas. No fueron tan malas después de todo, y no tanto por los beneficios de la terapia de restauración energético puesto que confiesa que no sintió alivio alguno, sino porque en esa clínica tecno-hippie conoció a una chica rusa sobreviviente de la catástrofe de Chernóbil –el 26 de abril de 1986– que meses después sería a su esposa.

En cuanto al supuesto doctor y su técnica de recarga de baterías: “Supe desde un principio que era un perfecto charlatán”. Pero los rockeros parecen ser felices gastando sus millones de dólares en cosas como esas.

Desde luego, Mark no es de esos.

MR. E, EL DE LA PROPUESTA DE CULTO

Mark Oliver Everett es mejor conocido en la orbe del rock alternativo bajo el alter ego de Mr. E, único integrante vitalicio de los Eels, banda unipersonal e inofensivamente egocéntrica de Mr. E cuyo proceso musical corre a cargo de un sin fin de músicos invitados que no hacen más que seguir las instrucciones y los atormentados instintos de Mark o Mr. E.

eels_alineacion2cEels es un nombre que de ser de los más solicitados fetiches en los bloques alternativos de canales como Mtv o Muchmusic (gracias a dos sencillos que fueron una sensación inesperada, Novocaine for the soul y Lasts stop, this town), mutó a todo un proyecto musical, de los pocos a los que la crítica especializada trata con auténtico respeto, y nunca da a pie a reproches.

Además que se ha hecho de un considerable número de seguidores que si bien no son tantos como el de otras bandas acomodadas en el estante de lo alternativo o independiente, ven a Eels como una propuesta de culto que nunca se traiciona a si misma cada que la disquera le exigen álbumes más comerciales.

Lúdica y por momentos pegajosa, la música de Eels, rematada por el talento literario que Mark Oliver imprime a sus canciones,  siempre está al borde de lo fúnebre, y no es para menos. La muerte ha sido algo así como una bromista amiga a lo largo de la vida de Mr. E. Su padre (un connotado y silencioso científico cuántico), murió una mañana en la que no fue a trabajar. Cuando Mark le encontró lo más probable es que ya llevara un par de horas muerto, arrastrándolo al piso de forma desesperada, intentó reanimarlo pero todo fue inútil, se lo llevaron dentro de un saco de plástico negro. Años más tarde, su única hermana, Liz, acabaría con su vida después de vaciar un frasco de pastillas con las que llenó su estómago, después de eso cayó en coma y finalmente murió. Tras varios intentos de suicidio, lo había conseguido. Mark compuso la canción Elizabeth On the Bathroom Floor, el track que abre el “Electroshock Blues”. Su madre no pudo vencer un cruel y deplorable cáncer, Mark le cambió los pañales por varias semanas y después le cantaba con la ayuda de un piano, así hasta que soltó el último aliento.

La muerte lo siguió persiguiendo: uno de sus músicos murió de una sobredosis a mitad de una gira por Australia y su prima fue una de las víctimas letales que murieron en los avionazos del 11 de septiembre, aquel que supuestamente se estrelló en el Pentágono, iba con su esposo. Eso sin contar la de un amigo del vecindario de Echo Park en Los Ángeles al que llamaban Milkman y así hasta el día de hoy, y parece que ya hasta desarrolló una extraña tolerancia a las llamadas que le anuncian una mala noticia.

La forma en que Mr. E ha salido adelante, de reponerse a la pérdida y el duelo, es haciendo música y escribiendo canciones de una ironía provocadora e inevitablemente tenebrosa.

En marzo pasado, Eels lanzó “Wonderful Glorious”, su décimo álbum de estudio y en la que Mr. E parece mostrar una perspectiva musical ligeramente más alegre o por lo menos esperanzadora, incluyendo sus letras que más temprano que tarde acaban en esos rincones de incomprensión tan recurrentes y característicos en la carrera de los Eels.

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Con motivo de “Wonderful Glorious” , SinEmbargoMx sostuvo una conversación en exclusiva con Mr. E desde su casa en Los Feliz, California:

–Antes de esta entrevista estuve escuchando la discografía de los Eels y percibí que, al parecer, procuras ver los pasajes más oscuros de tu vida o de otras personas desde la ironía . ¿Crees que la ironía es una forma para entender la tragedia y la muerte? Te hago esta pregunta porque en México se está viviendo un momento de mucha violencia y muerte, con los cárteles de las drogas y la guerra contra el narcotráfico.

–No estoy tan seguro de exactamente cuál es la verdadera función de la ironía. De formas muy graciosas en ciertas ocasiones, pero también muy crueles otras, he descubierto que mucho me temo en algunas ocasiones la gente percibe que hay ironía donde no la hay, y otras veces cuando sí está presente no la notan, entonces esto asunto deviene en un embrollo que puede ser algo confuso. Muchos pueden ofenderse con algo irónico, o se ríen de un comentario que en un principio era algo serio. Yo no se si soy exactamente irónico lo que si es que he aprendido, al menos en mi caso es que tanta tragedia en su esencia más pura no es saludable, así que me funciona contemplarla desde muchas perspectivas, una de ellas es la ironía aunque creo que también juego mucho con eso de lo absurdo. En cuánto a lo de México, es terrible lo que está pasando y no puedo más que pensar que deber se triste vivir así… Me gusta México, no he ido tanto y creo que nunca hemos tocado ahí y realmente queremos hacerlo. Pero rara vez salimos y cuando lo hacemos por lo regular no encaja con el programa, pero sí queremos ir en algún punto. Se que de toda la música que escucho hay muchos pasajes mexicanos.

Escuchando Peach Blossom el primer sencillo de “Wonderful Glorious”, tu más reciente álbum, lo siento mucho más divertido y optimista, alejado de algo así como una insistente melancolía y desconsuelo, característico de tus anteriores álbumes, ¿estoy en lo cierto? ¿Qué te motivó a cambiar el estado de ánimo?

–Gran parte de éste álbum intenta recordarle al escucha, y definitivamente a mí mismo también, que todos los momentos difíciles valen la pena porque lo más probable es que te estén conduciendo a momentos mucho más felices. Como te decía anteriormente, quedarte atorado en la incomprensión o esa palabra que les gusta repetir a los músicos jóvenes, melancolía, y toda la tristeza que esto acarrea no es saludable. Parece que es un lugar común de muchos artistas pero siempre llega un momento en que se convierte casi en una enfermedad.

eels_libro1Te escuchas muy feliz, ¿crees que la felicidad es un estado irónico o cómo entiendes o describes la felicidad?

–Creo que en parte es una elección. Todos los días eliges ser feliz o no. Puedes ser infeliz sobre las cosas que no tienes en tu vida o ser feliz por las cosas que sí tienes. Es decir, cada día tienes que hacer un esfuerzo (seguro será mucho más complicado que esta respuesta) por intentar ser feliz con las cosas como están, lo más que se pueda, y si ves que algo no está funcionando el único que puedes cambiarlo eres tu. Se que tal vez mis palabras te suenen a libro barato de autoayuda, charlatanería básica pero es tan simple como cierto. La tragedia como estilo de vida no es una opción que a la larga te traiga algo bueno.

¿Cuál es la diferencia de “Wonderful, Glorious” en comparación con los otros?

–La diferencia más grande es que fue un trabajo extremadamente colaborativo con el grupo. Me gustaría subrayar esto ya que a menudo doy la apariencia de ser un egocéntrico, Mr. E el de los Eels él que sólo da órdenes a capricho de cómo debe quedar las canciones, lo cual en algún momento tuvo que ser necesario para conseguir mi sonido, si es que eso existe. Quizás en otros álbumes fui un tanto obsesivo y ensimismado, pero definitivamente no en este. Lo escribí y grabé con el grupo con el que he estado realizando giras mundiales y son muy buenos para tocar canciones que ya están escritas.  Y pensé que sería muy tonto de mi parte no escribir música nueva con ellos. Esa sería la diferencia principal.

–Tu carrera discográfica es peculiar puesto que siento que te dan como arranques y en menos de un años lanzas tres álbumes (entre 2009 y 2010 lanzaste “Hombre Lobo”, “End Times” y “Tomorrow Morning”) y luego desapareces del mapa musical. ¿Cuándo sientes que es el momento adecuado para lanzar un nuevo álbum?

–Después de esa trilogía a la que te refieres, sentí la necesidad de alejarme un rato, suele pasarme, no es mentira cuando leo por ahí que me describen como un tipo  uraño y antisocial. Me gusta todo este asunto de la industria que parece fascinar a los que no están dentro, pero lo cierto es que no lo tolero por mucho tiempo. Me dolió alejarme, porque me gusta, me fascina escribir y grabar canciones pero siento que el mundo no siempre quiere estar a mi ritmo, a mi paso.  Tienen demasiada prisa por algo, no se exactamente a dónde quieren llegar pero tienen prisa. Creo que ni el mundo mismo lo sabe.

Cierto que eres un personaje del que casi todos tienen una imagen de solitario y apartado. Siendo así, ¿cómo das conciertos, los disfrutas, las giras, los fans, cómo manejas esa parte?

–Es lo que dice todo el mundo. Es un estilo de vida muy duro, pero vale la pena tan solo por las dos horas que estás en el escenario, en el show, eso es muy divertido,  tanto que hace que todo lo demás valga la pena.

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Puede ser, salvo los sencillos Novocaine for the soul y Last stop: this town, y un par de sencillos más parece que la música de Eels no sea tan accesible si las escuchas por separado. Luego entonces, ¿la discografía en los Eels son álbumes conceptuales?

–Pareciera que en algún momento lo son, dado que mis obsesiones temáticas suelen repetirse a lo largo de las canciones. Usualmente si tengo una idea muy específica sobre lo que quiero en un álbum o de lo que quiero que trate y sobre eso voy encontrando conexiones entre una canción y otra, les doy forma como para que terminen con una extensión de rompecabezas, que puedan unirse. De lo contrario, siento que sólo hago un disco de sencillos, tengo algo de prejuicio con eso.

Hace unos días terminé de leer tu libro Things the Grandchildren Should Know, es muy interesante. ¿Te consideras escritor aparte de ser músico?

–Tal vez suene insoportable pero en mi caso he podido ser ambos. Sin embargo, no pienso que soy un autor, pero para nada, sino más bien un compositor de música que de casualidad escribió un libro. Y es que me di cuenta que es mucho más difícil escribir un libro. Creo que ni el mundo mismo lo sabe. No sólo se trata de sentarte a escribir líneas de ocurrencias que en conjunto dan como resultado una historia. Hay que darles una coherencia y un sentido literario. No siempre toda historia es buena y la verdad es que muchos músicos, sobretodo rockeros, creen que tienen todo el derecho de ser escritores y peor aún, están convencidos de que sus libros son buenos.  Cuando escribes una canción es mucho más divertido porque le agregas la música y también el proceso es mucho más corto. Escribir un libro es un proceso largo y solitario. Te diría por ejemplo que en este momento la posibilidad de escribir otro no existe. Es posible algún día muy ejano pero escribir el primero fue tan difícil que no tengo aspiraciones para escribir otro pronto. Hacer música es mucho más divertido para mi y tengo una pasión para ello, no tanto para escribir libros.

¿Cuáles son tus autores favoritos?

–Siempre que me preguntan eso me esfuerzo pero termino diciendo cosas tan comunes y  normales, que te puedo  decir, me gusta lo que a todos, J.D. Salinger o Raymond Carver.

¿Tienen alguna influencia en tus letras?

–No sé, tu dime. Si sí, no estoy consciente de ello.

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