El humo de los cigarros es una mezcla compleja de sustancias; de éstas, más de 50 ocasionan efectos adversos a la salud, y más de 10 son potencialmente cancerígenas, apuntó Rodolfo Sosa, investigador del CCA de la UNAM. Foto: Especial.

El humo de los cigarros es una mezcla compleja de sustancias; de éstas, más de 50 ocasionan efectos adversos a la salud, y más de 10 son potencialmente cancerígenas, apuntó Rodolfo Sosa, investigador del CCA de la UNAM. Foto: Especial.

Ciudad de México, 25 de mayo (SinEmbargo).-El tabaquismo constituye una fuente importante de contaminación atmosférica en espacios interiores; sus emisiones contienen gran cantidad de sustancias peligrosas.

El humo de los cigarros es una mezcla compleja de estas últimas; de ellas, más de 50 ocasionan efectos adversos a la salud y más de 10 son potencialmente cancerígenas, advirtió Rodolfo Sosa Echeverría, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

El primer problema ambiental que se debe resolver es el inmediato, es decir, el qe se registra en espacios cerrados como las casas particulares o sitios de trabajo, comentó el investigador.

Como estos lugares tienen como fuentes de combustión la aplicación de solventes aromatizantes o limpiadores de pisos, materiales de alfombras, plafones o conglomerados, tabaquismo y fotocopiadoras, entre otros.

Los contaminantes atmosféricos que se producen en los interiores se unen a aquellos que penetran del exterior y se dispersan o se depositan como diferentes gases y partículas, explicó el doctor en ingeniería ambiental.

En la década de 1970 surgió el concepto del “síndrome del edificio enfermo”, pues la gente comenzó a presentar molestias como irritación de ojos, mareos y náuseas, asociados a su presencia en algún sitio interior.

Por ello, “también debemos cuidar factores como la humedad y temperatura, que nos indicarán el índice de confort”, indicó.

En la actualidad, en esos entornos se conocen fuentes de tipo químico y biológico, además de las condiciones físicas.

Por ejemplo, en algunas construcciones con sótano que sirve como estacionamiento se forma un tiro vertical y todos los contaminantes generados por la combustión de fuentes móviles se distribuyen a través del inmueble.

287(2)

Rodolfo Sosa Echeverría, del CCA de la UNAM al impartir la conferencia “¿Qué es la contaminación del aire en ambientes interiores?”. Foto: Especial.

En este caso, uno de los principales contaminantes es el monóxido de carbono.

“De ahí la importancia de analizar casas, edificios, centros comerciales, cubículos y oficinas como si se tratara de un paciente, para establecer las medidas correctivas encaminadas a mejorar la calidad del aire”, rectificó.

Sosa Echeverría destacó que gran parte de las disposiciones para prevenir en ambientes interiores, minimizar o controlar la contaminación atmosférica son responsabilidad de las personas que los habitan, a diferencia de la calidad del aire en el exterior, donde se involucran otros factores.

“Un aspecto fundamental es la educación y el respeto a sí mismo y a los demás; un claro ejemplo es no fumar”, exaltó.

La contaminación atmosférica en la ciudad de México es crítica, es una región donde prácticamente todas las zonas presentan calidad del aire no satisfactoria.

Un parteaguas importante en la reducción de la contaminación en interiores fue la Ley de Protección a la Salud de los no Fumadores en el Distrito Federal (2004), así como el Reglamento de la Ley General para el Control del Tabaco (2009) en las 32 entidades del país, cuyo objetivo es aminorar la tasa de mortalidad por tabaquismo y proteger a los no fumadores.

“Nada es gratuito, siempre la naturaleza cobra un precio; si generamos polución enfrentaremos graves problemas que repercutirán en diferentes receptores: cuerpos de agua, ecosistemas, materiales, además de la salud de la población”, finalizó el doctor.