El argumento del Gobierno mexicano para defender su política energética es que en administraciones se buscó desmantelar a las empresas productivas del estado mexicano, pero esta postura puede estarlo enfrentando con el sector petroquímico estadounidense, que ya solicitó la intervención del Ejecutivo federal.

Ciudad de México, 25 de junio (SinEmbargo).- Las inversiones de los petroleros de Estados Unidos en México peligran ante la nueva política mexicana para la producción de energías, aseguraron integrantes de la American Fuel & Petrochemical Manufacturers (AFPM).

La poderosa organización, que aglutina a casi todas las empresas del sector petroquímico estadounidense, dirigió el 23 de junio una carta al Presidente Donald Trump para solicitar su intervención en la materia, sobre todo a menos de una semana de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

“En nombre de nuestros miembros, escribimos sobre la creciente preocupación con respecto al tratamiento de las compañías de energía de Estados Unidos en México”, refiere una carta escrita por Chet Thompson, presidente y director general de la AFPM. “Desafortunadamente las recientes acciones del Gobierno mexicano ponen en riesgo el avance que se ha tenido en el sector”, denunció la organización.

Citando reportes periodísticos, indicaron que México tomó pasos para “restringir el futuro de las inversiones energéticas de EU en México. Esto incluye permisos de desarrollo de infraestructura con la cancelación de permisos de importación y creando vacíos y exenciones de regulaciones que favorecen las empresas del Estado mexicano, como Pemex (Petróleos Mexicanos)”.

Estas acciones, señaló la AFPM, no sólo amenazan la inversión directa de las compañías estadounidenes, sino la creación de empleos a largo plazo en las empresas. Además, les generó desconfianza sobre las atribuciones que as leyes mexicanas pueden tomar y le son permitidas aún bajo las obligaciones que contrajo con el T-MEC.

El loby norteamericano del sector energético busca ejercer presión sobre el Gobierno estadounidense para que México deje de aplicar el nuevo acuerdo de producción de electricidad que la Secretaría de Energía (Sener) implementó para restringir la participación de empresas privadas en la creación de electricidad, sobre todo durante la pandemia de la COVID-19.

El argumento del Gobierno mexicano, que ha defendido las modificaciones de política energética, es que en administraciones se buscó desmantelar a las empresas productivas del estado mexicano, beneficiando así a las empresas extranjeras y propiciando un ambiente de saqueo de los bienes nacionales, con contratos leoninos.

En este contexto, Christopher Landau, embajador de Estados Unidos en México, advirtió este jueves en unareunión con empresarios mexicanos que el reciente giro en la política energética mexicana, que limita la participación privada, crea incertidumbre a días de que inicie el nuevo acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Chet M. Thompson, presidente y CEO de la AFPM firmó la carta que la organización petrolera dirigió el 23 de junio al mandatario estadounidense. “Querido Señor Presidente, la AFPM se enorgullece de representar casi a todo el sector petroquímico estadounidense. Nuestros miembros son productores de gasolina, dieses y turbosina que energetizan el sector de la transportación de EU, así como los petroquímicos que son la base que permite a la población vivir una vida moderna y segura”, indicó la misisva.

“Los miembros de la AFPM generamos 3.5 millones de empleos en EU. En representación de nuestros miembros, le pedimos que atienda nuestra creciente preocupación por el trato que las compañías energéticas de EU reciben en México”, solicitó la agrupación al mandatario estadounidense”, acaró el grupo empresarial.

AFPM explicó en la misiva que con base en el nuevo acuerdo económico que significa el T-MEC, el sector energético es “crítico” para Norteamérica. “No sólo porque Canadá y México suman más de la mitad del petróleo crudo que importamos” sino porque son dos de los mercados más importantes para Estados Unidos en materia de exportación de productos derivados del petróleo y sus refinados.

“México es nuestro mayor mercado exportador. En 2019, EU exportó 1.2 millones de barriles diarios de productos refinados a México, más del triple que se exportaba hace una década y ahora representa más del 20 por ciento de la exportación de productos refinados de EU”, continuó el grupo empresarial.

Asociaron el aumento de las exportaciones al país con la aprobación de la Reforma Energética de 2013 en el que “por primera vez en la historia moderna” México permitió a empresas estadounidenses invertir en la modernización de infraestructura energética. “Las compañías de EU han invertido miles de millones de dólares en México desde 2013, principalmente en almacenamiento, ductos y infraestructura de mercado”, esta inversión, dijeron, les permite a las refinerías de EU (que calificaron como las más avanzadas tecnológicamente a nivel mundial) proveer el mercado mexicano con eficiencia.

Aclararon que la participación del sector petrolero de EU en México no significó la relocalización de sus plantas ni los empleos derivados a su vecino del sur, que es una de las principales preocupaciones de a política económica de Trump. Sino que el acuerdo ha permitido a las empresas estadounidenses aumentar su acceso al mercado petrolero con lo que las compañías de la AFPM han maximizado su producción.

Apenas el 15 de junio El American Petroleum Institute (API) denunció discriminación en el sector energético de México para sus empresarios. Una carta el conglomerado relacionó la denuncia con las recientes modificaciones de la política energética en el país que benefician a Petróleos Mexicanos (Pemex) con lo que se violan los compromisos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

De acuerdo con el grupo empresarial del sector energético ahora se enfrentan a mayores dificultades para ganar licitaciones y obtener permisos de almacenamiento para combustibles importados, terminales de líquidos y terminales de gas natural licuado.