El medio canadiense especializado destaca que aún no queda claro qué Andrés Manuel López Obrador será cuando asuma la Presidencia de la República: “el que pidió una revocación de las reformas de privatización energética o un apaciguador que busca generar confianza con la élite empresarial”.

El texto revisa la lucha que emprendió el Consejo Regional de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio de Puebla e Hidalgo en contra del gasoducto que construye la empresa TransCanada y que frenaron temporalmente el proyecto.

“Estas batallas locales sobre oleoductos ya se han convertido en un gran dolor de cabeza para la industria del petróleo y el gas”, resalta.

Ciudad de México, 25 de julio (SinEmbargo).– Los pueblos indígenas confían en que Andrés Manuel López Obrador los apoye en su lucha contra los megaproyectos, pero el discurso y los planes del virtual presidente electo en materia energética no dejan en claro si ese respaldo llegará, destaca el portal DeSmogBlog, uno de los sitios de información más importantes del mundo y especializado en cambio climático.

“Como un político renegado convertido en presidente electo, López Obrador tiene muchas promesas de cumplir. Las comunidades afectadas por las ampliaciones de los oleoductos y gasoductos, resultado de las reformas energéticas, se preguntan qué prevalecerá en López Obrador: el que pidió una revocación de las reformas de privatización energética o un apaciguador que busca generar confianza con la élite empresarial”, destaca el texto escrito por Martha Pskowski y Steve Horn, que advierte: “Muchos signos, hasta la fecha, apuntan a este último”.

El reportaje destaca que “en los meses y años que precedieron a las elecciones, surgió un movimiento de oposición en México, que comunicó sus intenciones de obstaculizar el desarrollo del oleoducto, incluso a la luz de la elección de López Obrador. Ese movimiento es liderado por pueblos indígenas”.

Resistencia ante los megaproyectos en la sierra de Puebla. Foto: Facebook Pahuatlán contra el gasoducto

La lucha indígena a la que hace referencia es a la que se emprendió en contra del gasoducto Tula-Tuxpan, obra de la empresa TransCanada que busca transportar gas natural entre los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo y Estado de México a través de un gran tubo de 91 centímetros y que afectaría a más de 260 mil personas de al menos 459 localidades de 34 municipios en esas entidades.

Los pueblos originarios asentados en la sierra hidalguense y la sierra norte de Puebla –otomíes, nahuas y totonacos– acusan que la empresa violó disposiciones legales como la consulta libre e informada, pero “la estrategia legal del consejo va más allá”, pues “disputa la proximidad del oleoducto a los sitios sagrados y las fuentes de agua, y denuncia la falta de empleo de la población local en su construcción. Además, dicen que las declaraciones de impacto ambiental y social del proyecto carecían de información clave sobre la ecología y la cultura de la zona”.

“En resumen, TransCanada ha replicado en muchas formas las prácticas que ha utilizado para impulsar los gasoductos en los EU. Y Canadá, esta vez en México. Si suena similar a la pelea de la tribu Standing Rock Sioux contra la tubería Dakota Access en Dakota del Norte, debería . Eso se debe a que la oposición de los pueblos indígenas a ese proyecto también se centró en lo que sintieron que no cumplía con los requisitos de consulta bajo la ley federal de EU”, compara el medio.

El proyecto ya estaba por finalizar y debía arrancar operaciones en enero del 2018. Pero la lucha que ha dado el Consejo Regional de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio de Puebla e Hidalgo –que agrupa a los vecinos de poblaciones como Pahuatlán, Tlacuilotepec, Honey y Tenango de Doria– mantiene paradas las máquinas de Bonatti, la empresa constructora que debía realizar los trabajos.

El Consejo Regional de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio de Puebla e Hidalgo ha conseguido interponer cinco distintos procesos de amparo, tres en tribunales del estado de Puebla y dos más en el estado de Hidalgo, apoyados por asesores legales de la Asamblea Nacional de Abogados Ambientalistas, quienes lo auxilian sin cobrar un solo peso.

DeSmogBlog explica que “Estas batallas locales sobre oleoductos ya se han convertido en un gran dolor de cabeza para la industria del petróleo y el gas. Bloomberg informó en el verano de 2017 que un ‘exceso’ de gas natural se ha incrementado en la frontera entre México y los Estados Unidos debido a demoras en la construcción del oleoducto en México”.

El abogado Raymundo Espinoza Hernández, uno de los asesores legales del Consejo Regional de Pueblos Originarios, dijo al portal canadiense que hay razones para tener esperanza en un cambio del próximo Gobierno federal en el trato a las luchas de los pueblos originarios.

[El triunfo de López Obrador] no es una revolución, pero es un escenario diferente donde los movimientos sociales tienen espacio para respirar”, dijo a DeSmog. “[Él] puede tener una mejor actitud hacia las comunidades que defienden su territorio”.

“Eso es a pesar de lo que parece un enfoque más amistoso hacia la industria del petróleo y el gas para el Presidente electo en el futuro”, critica el portal de noticias, que también destaca que “López Obrador ha declarado que no cancelará los contratos ya existentes, ni tampoco la política de privatización en general. Su principal asesor recientemente le dijo a Bloomberg que la privatización llegó para quedarse y que López Obrador se enfocará en eliminar contratos de contratos de energía corruptos”.

Agrega que también “ha anunciado un plan para renovar y modernizar las seis refinerías de petróleo y gas existentes en México, mientras se compromete a construir dos más en los estados mexicanos de Campeche y Tabasco. Otra indicación de que la nueva presidencia mantendrá relaciones amistosas con la industria del petróleo y el gas no es otra que la elección de López Obrador para la secretaria de Energía, Rocío Nahle García , ex ingeniera petroquímica de Pemex”.

Pero por el lado contrario: “Lo que está menos claro es si López Obrador apoyará una renacionalización de la industria del petróleo y el gas, o fomentará más inversión extranjera. Hasta el momento, su equipo declaró abiertamente que la privatización proceder y subastas para la superficie de petróleo y gas continuará”.

La investigadora de la Universidad de York, Anna Zalik, dijo al medio que “el dinero invertido crea un imperativo que mantendrá este modelo en su lugar”.

DeSmogBlog explica que más allá de la elección, México ya tiene una dependencia energética con el extranjero, similar a la que se generó al maíz con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y que “disminuyó la soberanía alimentaria en México”.