En su reporte semanal “Análisis económico ejecutivo”, el CEESP destacó que la reducción al gasto público para 2017 se concentra en el programable, en especial en los ramos administrativos, para los que se tiene previsto una disminución de 16.9 por ciento en sus recursos.

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El CEESP consideró que el Congreso tiene la responsabilidad de lograr el mejor paquete económico para el próximo año, que sea realista y viable. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 25 de septiembre (SinEmbargo).– El Congreso, copartícipe importante del incremento de la deuda en el país, debe realizar un análisis exhaustivo sobre los rubros en los que se puede hacer mayores ajustes al gasto para evitar que ésta siga a la alza, consideró el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su reporte semanal “Análisis económico ejecutivo”, el CEESP destacó que la reducción al gasto público para 2017 se concentra en el programable, en especial en los ramos administrativos, para los que se tiene previsto una disminución de 16.9 por ciento en sus recursos.

Sin embargo, mencionó, para los ramos autónomos se propone un aumento de 9.6 por ciento, principalmente por un alza de 14.8 por ciento en el gasto del Poder Judicial, y los esfuerzos deben ser mayores en estos rubros, pues es la parte en la que mayor margen de maniobra se tiene para realizar ajustes.

El organismo de análisis e investigación del sector privado estimó que los resultados que se logren en este aspecto serán la base para hacer frente al rápido aumento en el gasto no programable.

El CEESP resaltó el aumento en el costo financiero del sector público, es decir, el pago de intereses de la deuda, que se ha incrementado significativamente a la par del aumento en el nivel de la deuda pública.

Indicó que para este se propone un presupuesto de 568.2 mil millones de pesos para 2017, lo que representa una cifra 90.5 mil millones de pesos mayor a la aprobada para 2016.

“Otro rubro que muestra un aumento importante es el relacionado con las participaciones a entidades federativas, para el cual se propone un aumento de 37.3 mil millones de pesos para 2017, respecto a lo que se aprobó en el Presupuesto de Egresos de 2016”, señaló el CEESP.

De acuerdo con el análisis, lo preocupante es que la mayor asignación de recursos propuesta para estos rubros representa poco más de la mitad del aumento previsto en los ingresos tributarios del sector público.

El hecho es que a pesar de los esfuerzos que se plantean y las favorables señales que esto significa, se debe insistir sobre la necesidad de ser más agresivos en la corrección al gasto, argumentó.

Según el CEESP, aprobar el paquete económico como se envió al Congreso es un avance importante, pero insuficiente para corregir rápidamente la situación de desbalance de las cuentas del sector público.

De ser así, agregó, la deuda seguirá aumentando en términos absolutos y como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), “sobre todo cuando el entorno anticipa un bajo ritmo de crecimiento, lo que hará que el porcentaje del total de compromisos del sector público siga al alza como proporción del producto”.

Aunado a esto, puntualizó, las autoridades hacendarias no anticipan una corrección importante del déficit público en los siguientes años, lo que implica la necesidad de buscar recursos para financiar esta diferencia.

El organismo refirió que de acuerdo con el escenario 2017-2022, no hay un solo año en el que el balance del sector público muestre un resultado superavitario, e incluso los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se mantienen estables como proporción del PIB a partir de 2018, en un 2.5 por ciento.

Sin embargo, el Saldo Histórico de los RFSP muestran una modesta tendencia a la baja en ese lapso, lo cual no es consistente con un aumento constante en el flujo anual de deuda, lo que lleva a intuir que esto se debe a una estimación de crecimiento del PIB elevada, que sería la única manera de que se pudiera dar este escenario.

El CEESP consideró que el Congreso tiene la responsabilidad de lograr el mejor paquete económico para el próximo año, que sea realista y viable.

“Esperamos no ver modificaciones optimistas en el precio del petróleo con el objetivo de mejorar la expectativa de ingresos petroleros o un tipo de cambio que minimice los efectos del aumento de la deuda externa”, apuntó.