La luz del fin del mundo nos sitúa en una historia en la que una pandemia mortal prácticamente acabó con todas las mujeres del planeta. Un padre y su hija, que parece ser la única mujer,  intentan mantenerse con vida alejados de todos, viviendo en el bosque y siendo nómadas.

Ciudad de México, 25 de octubre (SinEmbargo).- ¿Te imaginas un mundo sin mujeres? Algo así ocurre en La luz del fin del mundo, película escrita y dirigida por Casey Affleck que trata acerca de la relación entre un padre y su hija en un mundo post apocalíptico.

La luz del fin del mundo nos sitúa en una historia en la que una pandemia mortal prácticamente acabó con todas las mujeres del planeta. Un padre y su hija intentan mantenerse con vida alejados de todos, viviendo en el bosque y siendo nómadas; Rag parece ser la única niña que queda por lo que tiene que hacerse pasar por un niño mientras su padre trata de protegerla ante los peligros que representa ser mujer en este mundo.

El tema de la cinta es algo que ya hemos visto anteriormente y de inicio recuerda mucho a La carretera, protagonizada por Viggo Mortensen, e incluso por el tema de las mujeres podemos pensar un poco en el libro Bellas durmientes de Owen King y Stephen King. Sin embargo, Casey Affleck trata de mostrar el lado más humano de la relación entre un padre y su hija, que está apunto de entrar a la pubertad, los retos que representa para un padre educar a una niña en un mundo abandonado en el que además debe protegerla de los peligros que representa ser mujer.

La película tiene un enfoque muy íntimo que se ve representado además de los inteligentes diálogos con encuadres cerrados de los personajes principales y planos largos que buscan que el espectador se involucre en la relación entre este padre y su hija. Sin embargo, uno de sus puntos débiles el ritmo pausado y lento que en algún punto limita el drama que podría alcanzar la historia y lo que sin duda la hace una cinta no apta para aquellos que gustan de emociones rápidas en un ritmo mucho más constante.