Un grupo de investigadores avisa de que la infección por la COVID-19 podría sentar las bases para el desarrollo de la enfermedad de Párkinson.

Madrid, 25 de octubre (AS).- Investigadores estadounidenses han llevado a cabo un estudio, publicado en la revista Trends in Neurosciences, en el que han determinado que la enfermedad por coronavirus podría causar, como efecto secundario, el desarrollo de la enfermedad de Párkinson.

“Mientras continuamos lidiando con la pandemia de COVID-19 hoy, también debemos considerar sus implicaciones para el futuro. Cada vez hay más evidencia de que los efectos secundarios de la infección por COVID-19, como la inflamación y el daño al sistema vascular, podrían sentar las bases para el desarrollo de la enfermedad de Párkinson”, explican.

COMPLICACIONES NEUROLÓGICAS 

“El SARS-CoV-2 se considera un virus respiratorio, sin embargo, su virulencia y potencial patogénico, particularmente para las complicaciones neurológicas, continúa sorprendiéndonos. Algunos pacientes pueden desarrollar manifestaciones neurológicas graves a pesar de los síntomas respiratorios leves”, han detallado los expertos.

Basándose en algunos casos y en lo que se conoce sobre los mecanismos que alimentan el Párkinson, los científicos sugieren posibles formas en las que la COVID-19 puede condicionar el inicio de la enfermedad que afecta al sistema nervioso.

PROBLEMAS VASCULARES

Una de ellas estaría relacionada con el sistema vascular. Los investigadores detallan que la enfermedad del coronavirus está relacionada con coágulos de sangre y problemas del aparato circulatorio. Estas afecciones podrían ser dañinas para el área del cerebro que produce la dopamina, ya que con el tiempo, podría acabar en una pérdida de dopamina muy similar a la del Párkinson.

“Es posible que la inflamación severa resultante de la COVID-19 pueda desencadenar la inflamación cerebral y la muerte celular asociada con el Párkinson”, han advertido los investigadores tras descubrir un vínculo entre la inflamación crónica y el Párkinson.

”Debido a esto, la COVID-19 y el Párkinson comparten algunos de los primeros síntomas, como la pérdida del sentido del olfato y problemas intestinales. Además, la infección por SARS-CoV-2 podría conducir a un aumento de la alfa-sinucleína, una proteína asociada con el Párkinson”, han concluido.

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