El Auditorio Metropolitano de Tecámac cumplió más de un año cerrado y ahora espera ser concesionado a un privado que quiera y pueda administrar un espacio que puede albergar a más de 10 mil personas y que nunca se terminó de construir conforme a la norma, a pesar del sobrecosto que le encontró la Auditoría Superior de la Federación.

Fuentes del Gobierno del Estado de México plantearon que se prepara un concurso para concesionar el recinto, donde se invirtieron 600 millones y que no se utiliza hace un año. Funcionó sólo ocho meses y luego cerró sus puertas por diversas irregularidades en su construcción.

Ciudad de México, 26 de enero (SinEmbargo).- Aunque la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó un sobrecosto de 39.5 por ciento en la construcción del Auditorio Metropolitano de Tecámac, Estado de México, y además 34 millones 999 mil pesos sin comprobar, la obra necesita 100 millones de pesos extras para estar 100 por ciento concluida y con los derechos para funcionar.

De acuerdo con información del Gobierno del Estado de México, las autoridades están en vías de preparar un concurso para concesionar el recinto. Son 600 millones de pesos los que están ahí invertidos en un inmueble que no se utiliza y al que no se le da mantenimiento; funcionó tan solo ocho meses y luego cerró sus puertas.

Fuentes explicaron a SinEmbargo que fue una decisión explícita del propio Gobernador Alfredo del Mazo Maza y de su equipo el no destinar recursos al mantenimiento del Auditorio que se mantiene completamente cerrado.

También dijeron que la decisión se debió a que el costo de mantenimiento es excesivamente elevado, equiparable con el del Auditorio Nacional de la Ciudad de México, por lo que buscarán una fuente privada que se encargue de su conclusión, operación y financiamiento, justo como funcionan los centros de espectáculos en otras partes del país y del mundo.

Son 600 millones de pesos los que están ahí invertidos en el Auditorio de Tecámac que no se utiliza y al que no se le da mantenimiento; funcionó tan solo ocho meses y luego cerró sus puertas. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

Lo que el Área de Administración del Gobierno busca en esta concesión es entregar el Auditorio, porque si se llega a un acuerdo por 20 años sería dejarle la responsabilidad a quien gobierne entonces. Lo que es seguro, insistieron los funcionarios, es que durante la administración de Del Mazo no se le invertirá un solo peso a la obra, que mientras, acumula cada vez más signos de abandono: basura, llantas, tierra, material de construcción arrumbado, techo descarapelado, cortinas decoloradas, puertas averiadas, pasto artificial despegado, polvo y más basura dentro y fuera.

SinEmbargo realizó una visita a las instalaciones y constató que actualmente no se realiza ninguna actividad. En las entradas solo están elementos de seguridad privada que confirmaron este dato pero que desconocieron tanto el estatus actual del Auditorio como la fecha en que pudiera volver a funcionar.

La información estatal señala que el de Tecámac no fue el único inmueble que el actual gobierno, que tomó protesta el 15 de septiembre de 2017 encontró en funcionamiento sin cumplir las normas de Protección Civil. En el caso específico del Auditorio, éste no está dañado pero faltan 100 millones de pesos para poder terminarlo.

Así recibieron el inmueble y así estaba funcionando.

EL SOBRECOSTO

El Auditorio Metropolitano de Tecámac fue considerado por el entonces Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, como el recinto cultural más importante del Valle de México.

En medio de los olores fétidos, de avenidas en las que los semáforos no funcionan y con terrenos abandonados, está una de las inversiones más importantes de la administración de Eruviel Ávila (2011-2017), un proyecto que costó 600 millones de pesos. Fue inaugurado el 10 de marzo de 2017, tres semanas antes de que iniciaran las campañas electorales para elegir al nuevo Gobernador del Estado de México.

En un inicio, la obra se proyectó con un costo de 430 millones de pesos y sería construida en 307 días, pero el monto aumentó 169 millones 929 pesos, ya que el costo final fue de 600 millones de pesos, un incremento del 39.5 por ciento, los días de construcción pasaron de 307 a 553 días y faltó por comprobar el uso de 34 millones 999 mil pesos.

SinEmbargo realizó una visita a las instalaciones y constató que actualmente no se realiza ninguna actividad. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

La ASF en la revisión de la cuenta pública de 2015, detectó que la tardanza se debió, de inicio, a una “deficiente planeación del proyecto”; razón por la que la empresa constructora decidió implementar cambios porque el lugar no cumplía con las normas para espacios públicos de uso masivo, además de que el predio ni siquiera era adecuado.

“Debido a que se ejecutaron conceptos no considerados en el catálogo original del contrato y por adecuaciones al proyecto ejecutivo, tales como “que el proyecto no satisface a cabalidad las necesidades de capacidad o aforo de usuarios; no está adecuado a las características del predio ni del contexto inmediato y no cumple con la normativa vigente para espacios públicos de uso masivo”, con lo que se constató una deficiente planeación del proyecto en cuestión”, se lee en el documento de la ASF.

La obra necesita 100 millones de pesos extras para estar 100 por ciento concluida y con los derechos para funcionar. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

Luego, las autoridades eruvielistas decidieron reservar la información referente al contrato para la construcción de la obra a pesar de las dudas. Se notificó a SinEmbargo en diciembre de 2017 la intención de reservar por cinco años el contrato, así como el nombre de la empresa que lo construyó.

Luego del cierre del recinto, se ingresó al Sistema de Acceso a la Información Mexiquense (Saimex), una solicitud de información para conocer el nombre de la empresa que construyó el auditorio, así como una copia del contrato celebrado, pero fue negado, ya que según la Secretaría de Infraestructura y la Unidad de Transparencia, consideran que el daño que puede producirse con la publicación de la información puede ser mayor al interés público de conocer la información de referencia.