Todo indica que el 2020 será para ambos un año de agudas turbulencias sociales y políticas. Foto: Andrea Murcia, Cuartoscuro

Las “cabañuelas” son un método ancestral de origen Maya, mediante el cual se predice el clima del año entrante, observando el comportamiento climático de la naturaleza, con las “cabañuelas de ida” del 1 al 12 de enero que representan los 12 meses del año; las “cabañuelas de vuelta” que del 13 al 24 de este mes ponderan también las condiciones climáticas pero a la inversa, esto es, de diciembre a enero, las cuales se leen cada dos días dos meses y finalmente, del 25 al 30 de enero se toman dos meses las cabañuelas en orden ascendente, ya que cada mes tiene una duración de 12 horas del día.

Este ancestral procedimiento para ponderar el comportamiento del clima ambiental, se asemeja mucho a las “cabañuelas de idea y vuelta” que el vulgo de “fifís” y “chairos” (conservadores y liberales diría AMLO con todo respeto) exploran para evaluar que les depara el destino en lo que se refiere al clima político y electoral.

Y por lo que hemos visto y oído en lo que va del año, todo indica que el 2020 será, para ambos un año de agudas turbulencias sociales y políticas, generadas por ellos mismos, con la finalidad de arribar a los comicios electorales del 2021 con los pies bien puestos para evitar que los fuertes ventarrones en ciernes los arrasen y los pongan a volar.

En el 2019 los “fifís” dizque educados, apelaron a las quejas y lamentos para recuperar la pérdida de sus privilegios, canonjías, moches, desvío de recursos del erario público y sus millonarias pensiones y sueldos con grotescas burlas y críticas al presidente para calentarse en las “cabañuelas de ida” durante el primer año de su gobierno.

No fue hasta la segunda fase de las “cabañuelas de vuelta” (segundo semestre de 2019) que se dieron cuenta que ese no era la mejor forma de hacer frente al clima político adverso que la derrota electoral de las elección presidencial les generó. Optaron por embestir con burdas críticas al poder ejecutivo y sus políticas públicas de austeridad republicana, combate a la corrupción, reestructuración del Poder Judicial y del aparato administrativo y dependencias de gobierno, reformas a la carta magna y presupuesto de egresos e ingresos equilibrado. No lograron con ello tampoco un clima más confortable.

Ahora en este año se dieron cuenta que en las “cabañuelas de orden ascendente” de la 4Ta Transformación se está impulsando un nuevo clima pero ya no financiero y administrativo, sino social el cual, de cumplirse a cabalidad, fortalecerá la legitimidad y gobernabilidad del presidente de la República y en consecuencia, acrecentará su base social y le abrirá a MORENA el camino en las elecciones del 2021 en las que se renovará la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas estatales, 29 congresos locales y casi 2 mil ayuntamientos.

Y justo eso es lo que les tiene atiriciados de los pies a la cabeza. Por eso se han dado a la tarea los gobernadores panistas de no adherirse al Instituto Nacional de Salud y Bienestar Social (INSABI), que brindará servicios médicos gratuitos de primer, segundo y tercer nivel a millones de mexicanos que no cuentan con seguridad social. Siguen aferrados a defender el modelo del Seguro Popular que ciertamente en sus inicios fue fructífero pero terminó siendo un vulgar negocio de senadores como Manlio Flavio Beltrones, gobernadores y empresas farmacéuticas que cobraban un dineral por una aspirina.

Es por eso que las empresas farmacéuticas, se han abocado desde el inicio de este año a boicotear el suministro de medicamento al IMSS y el ISSSTE en venganza a la eliminación de su fuente de millones de pesos, en contubernio con directivos corruptos de esas instituciones que fueron sus socios y ahora se hacen de la vista gorda y hacen caso omiso a los derechohabientes –en particular niños y adultos de la tercera edad– que padecen enfermedades de alto riesgo como el cáncer.

La mayoría de los medios de comunicación, por su parte, lejos de divulgar y documentar a la opinión pública este crimen –porque eso es–, lo ocultan y le endosan toda la responsabilidad al Gobierno Federal, y todavía se solazan de que los padres de los niños con cáncer, desesperados, bloquen el acceso de los pasajeros en el Aeropuerto Internacional y se agarren a golpes con los guardias y policías que trataron de impedirlo, como si ellos — pasajeros y policías — fueran culpables de que no se les otorguen las medicinas a sus hijos.

Se regocijan también del enfrentamiento que se generó entre la Guardia Nacional y los migrantes centroamericanos que fueron incitados a cruzar por la fuerza la frontera sur de México para trasladarse a Estados Unidos, lo que por donde quiera que se le mire fue una provocación orquestada pero también una pifia mayúscula –ahí si– del presidente de la República y su Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, los cuales cayeron en la trampa que Estados Unidos les puso para que no se engolosinaran con su aprobación al TMEC.

Los norteamericanos republicanos no se andan con peteneras, como quedó demostrado en la reciente cumbre del Fondo Económico Mundial en Davos. Trump dejó en claro que hará todo lo que esté a su alcance para preservar la hegemonía global de Estados Unidos y, desde luego, evitar que se le destituya como presidente, lo que le impediría su anhelo de reelegirse.

No sé si ingenuamente o de buena fe Andrés López Obrador creyó que para quedar bien con Trump y los migrantes de la Caravana bastaba con ofrecerles 4 mil empleos en el sureste de México a los centroamericanos para evitar que se trasladaran a Estados Unidos, lo que fue un grave error, desde mi punto de vista, que los “Chairos” se niegan a reconocer en sus redes sociales.

Sin menoscabo alguno, hizo caso omiso del artículo 11, Capitulo II de la Ley de Sobre Refugiados y Protección Compartida y Asilo Político, que a la letra señala:

“Todo extranjero que se encuentra en territorio nacional tiene derecho a solicitar, por sí, por su representante legal o por interpósita persona, el reconocimiento de la condición de refugiado. Si el extranjero solicita dicho reconocimiento a través de su representante legal o por interpósita persona, deberá ratificar su solicitud ante la Secretaría dentro del término de tres días hábiles”..

En la aplicación de esta Ley se observaran, entre otros los siguientes principios y criterios (Arículo5). I. No Devolución; II. No discriminación; III. Interés Superior del Niño; IV Unidad familiar; V No sanción por ingreso irregular, y VI Confidencialidad.

No solo no se cumplió con estos principios y criterios, sino tampoco con el Artículo 6, el cual establece:

“Ningún solicitante o refugiado podrá en modo alguno ser rechazado en frontera o devuelto de cualquier forma al territorio de otro país donde su vida peligre por los motivos señalados en el artículo 13 de esta Ley, o en donde existan razones fundadas para considerar que estaría en peligro de ser sometido a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes”.

Propongo a “Fifís” y “Chairos”, vulgos y educados, dejen de lado las cabañuelas referidas en esta parábola y que escuchen ambos a los ciudadanos que son los que en realidad les pueden brindar información fidedigna a escala nacional y local del clima social en ciernes y del estado turbulento del tiempo político de este año y del que vendrá en el año electoral histórico del 2021. No hay mejor servicio meteorológico del clima social y político que el del pueblo.

Veremos y diremos quien lo hace y quién sigue apelando a la cabañuelas.