Más de 376 mil personas fueron evacuadas de las ciudades y pueblos afectadas en la golpeada provincia de Batangas. Casi la mitad se cobijaron en unos 500 refugios de emergencia gestionados por el estado, la mayoría escuelas y edificios públicos. La erupción cerró el aeropuerto principal de Manila durante una noche por la ceniza volcánica, forzando la cancelación de cientos de vuelos.

Por Jim Gomez

Manila, Filipinas, 26 de enero (AP) — Las autoridades filipinas rebajaron el domingo el nivel de alerta en el volcán Taal, dos semanas después de que empezara a expulsar ceniza, vapor y rocas. La decisión permitirá que muchos de los más de 376 mil desplazados vuelvan a sus casas.

El Taal, justo al sur de Manila y que es un popular destino turístico por su pintoresca ubicación en medio de un lago, entró en erupción el 12 de enero. No se han reportado muertes directas por la erupción, que desencadenó una crisis en uno de los países más propensos del mundo a las catástrofes naturales.

“La situación del volcán Taal en las dos semanas (…) ha declinado en general a una actividad menos frecuente de terremotos volcánicos, desacelerado la deformación de terreno (…) y débiles emisiones de gas y vapor en el cráter principal”, indicó el Instituto filipino de Vulcanología y Sismología.

La agencia gubernamental rebajó el nivel de alerta de 4 a 3, lo que implica que hay “una tendencia menor de erupción peligrosa”. El nivel 5, el más alto, indica una erupción importante y muy peligrosa.

El Instituto redujo a la mitad la zona de evacuación, desde el radio anterior de 14 kilómetros (8.7 millas) desde el volcán. El Taal no hacía erupción desde hace 43 años.

Miles de personas que vivían y trabajaban en la isla del volcán no podrán volver a instalarse allí, señaló el Gobernador provincial de Batangas, Hermilando Mandanas.

El Gobernador pidió a los vecinos que regresaban a sus casas que comprobaran la seguridad de sus viviendas y pueblos, muchos de los cuales seguían cubiertos por cenizas volcánicas o sufrieron daños por la erupción y los terremotos.

Más de 376 mil personas fueron evacuadas de las ciudades y pueblos afectadas en la golpeada provincia de Batangas. Casi la mitad se cobijaron en unos 500 refugios de emergencia gestionados por el estado, la mayoría escuelas y edificios públicos. La erupción cerró el aeropuerto principal de Manila durante una noche por la ceniza volcánica, forzando la cancelación de cientos de vuelos.