Según el Inegi 12 millones de personas salieron de la población económicamente activa y mes a mes de la pandemia la informalidad fue creciendo. Rodrigo, Iván, Édgar y Jorge Alberto relataron cómo cambió la vida laboral con la COVID-19.

De gasolinero a limpiaparabrisas; otro que ve sus ingresos disminuidos; uno más que se siente afortunado por ser trabajador formal; todos en uno: acoplarse es el secreto.

México, 26 de febrero (EFE).- Pérdidas de miles de puestos de trabajo, alza de la informalidad y comerciantes al borde del colapso marcan la crisis derivada de la pandemia de COVID-19 en México, un país en vísperas de cumplir un año junto a un virus que ha dejado millones de damnificados económicos.

La historia de Rodrigo, otrora gasolinero y ahora limpiaparabrisas en un semáforo, es la de muchos mexicanos: el coronavirus estalló en el país el último día de febrero de 2020, el cierre de actividades no esenciales llegó a finales de marzo y su puesto de trabajo se esfumó en abril.

“Mucha gente por la pandemia quedó desempleada. La verdad, no me imaginaba estar aquí. Me daba pena (vergüenza)”, contó este viernes a Efe al pie de un semáforo de la Avenida de los Insurgentes, emblemática arteria de Ciudad de México.

Rodrigo dejó de tener un empleo formal y pasó a vivir al día, empujado a salir a la calle armado con trapos y cloro después de fracasar también en un intento de trabajar con su padre, un fontanero falto de encargos.

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Rodrigo, un trabajador informal que limpia parabrisas, posa durante una entrevista con Efe. Foto: EFE, Mario Guzmán.

MILLONES SIN EMPLEO

En abril de 2020, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 12 millones de personas salieron de la población económicamente activa (PEA), mientras mes a mes de la pandemia la informalidad fue creciendo.

Los días buenos, Rodrigo se embolsa unos 220 pesos (10.5 dólares), un dinero con el que tiene que pagar el alquiler, la comida y el internet para que sus dos hijos puedan seguir las clases a distancia.

“El ir al día, como que no. Más que nada por los niños: ellos piden sin saber si tenemos o no tenemos”, lamentó, ya que su mujer solo trabaja tres días a la semana.

El caso de la esposa de Rodrigo es otro reflejo de los estragos económicos de la pandemia, pues según el Inegi el porcentaje de gente que trabaja menos horas de las que querría fue en enero de este año del 15.3 por ciento, cerca del doble del índice del año anterior del 7.7 por ciento.

La tasa de desempleo formal tampoco vive impune a la COVID-19, pues según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) México perdió el 3.2 por ciento de su empleo reglado en 2020 al cerrar el año con 647 mil 710 puestos menos que en 2019.

Iván es un joven trabaja formalmente en una tienda de zapatillas del centro histórico de Ciudad de México pese a las circunstancias, algo que no todos sus compañeros pueden decir en vísperas del primer año con el nuevo coronavirus en el país.

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Iván, quien trabaja formalmente en una tienda de zapatillas de la Ciudad de México. Foto: EFE, Mario Guzmán.

“A mí gracias a Dios no me han despedido. Pero antes de que volviéramos a cerrar (en diciembre de 2020) había varias chicas del equipo que, cuando volvimos (en febrero de 2021), ya no estaban”, comentó junto al género, ubicado en la acera para evitar los espacios cerrados.

RECUPERACIÓN SIN AVANCE

De los 12 millones de puestos de trabajo formales e informales destruidos por la pandemia, alrededor de tres millones siguen sin restituirse, azotados por las diferentes olas de un virus que ha dejado casi 2.1 millones de enfermos y más de 183 mil muertos en el tercer país del mundo con más decesos por esta causa.

El desempleo ascendió en enero al 4.7 por ciento en el país, una cifra muy por encima del 3.8 por ciento registrado tras el primer mes de 2020.

México sufrió el año pasado el mayor desplome del producto interino bruto (PIB) desde la Gran Depresión de 1932, con una caída del 8.2 por ciento.

Esos números afectaron también a José Alberto, quiosquero en una zona comercial de la capital mexicana cuyo negocio “ha ido muy bajo” desde febrero pasado.

José Alberto manifestó su incomodidad por estar “batallando” con la pandemia, pero aseguró tener “varios conocidos peor” que él en el aspecto económico y sin visos de mejora.

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José Alberto, vendedor de periódicos, posa durante una entrevista con Efe el 19 de febrero de 2021 en Ciudad de México. Foto: EFE, Mario Guzmán.

“Las expectativas son seguir luchando a ver qué día nos permite (el virus) volver a la normalidad”, se resignó.

A unos pasos del quiosco, Édgar, otro comerciante callejero, dio la receta que está ayudando a sobrevivir al 55.6 por ciento de trabajadores mexicanos que viven en la informalidad, unos 29 millones de personas: “acoplarse” a las circunstancias de cada momento.

“Cuando llueve son paraguas, pues en la pandemia son cubrebocas”, resumió sobre su estrategia de ventas, mientras algunos expertos hablan de hasta 10 millones nuevos de pobres para el final de la contingencia.