El escritor, ensayista y poeta mexicano Carlos Montemayor fue recordado con cariño en un homenaje por el 11° aniversario de su fallecimiento. La Academia Mexicana de la Lengua y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) destacaron la labor del autor chihuahuense para la investigación de la literatura indígena en México y su tradición oral.

Ciudad de México, 26 de febrero (SinEmbargo).- Este viernes, la Academia Mexicana de la Lengua y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) recuerdan con cariño al escritor, ensayista y poeta mexicano Carlos Montemayor, en un homenaje por el 11° aniversario de su fallecimiento.

Montemayor dedicó su trabajo a la tradición oral maya y a la literatura indígena de México. El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) apunta que él se describía así mismo como un “latinista” y amante de la tierra y sus raíces.

De acuerdo con la Academia Mexicana de la Lengua, este autor nació el 13 de junio de 1947, en Parral, Chihuahua, y falleció el 28 de febrero de 2010, en la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en Derecho y la maestría en Letras Iberoamericanas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), además de Estudios orientales en El Colegio de México.

Coordinó las colecciones de 50 volúmenes bilingües de Letras Mayas Contemporáneas de la península de Yucatán y del estado de Chiapas de 1994 a 1998. Además fue analista político en el periódico La Jornada y la revista Proceso.

Fue profesor de la Universidad Autónoma de México, jefe de redacción de la Revista Universidad de México y fundador y director de la revista Casa del Tiempo. Fue miembro de Consejo Científico Internacional de la Association Archives de la Littérature Latino–Américaine des Caribes et Africaine du XXE siecle y de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, 1996. Becario del Fideicomiso para la Cultura México/USA, de la Fundación Rockefeller de Nueva York de 1992, y artista residente en Bellagio Study and Conference Center, Villa Serbelloni, Italia, 1994. Miembro del SNCA desde 1994.

LOS PREMIOS

Montemayor fue reconocido con el doctorado honoris causa por la UAM en 1995 y por la Universidad Autónoma de Chihuahua 2009, y galardonado con el Premio Xavier Villaurrutia  1971 por Las llaves de Urgell, Premio de Novela del Cincuentenario de EL Nacional 1979 por Las minas del retorno, premio de Letras del Estado de Chihuahua Tomás Valles Vivar 1985, Premio Alfonso Décimo de Traducción Literaria 1989 por su labor en la traducción; Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 1990 por Abril y otros poemas, Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada 1991 por Guerra en el paraíso, Premio Ciencias y Artes de Yucatán y medalla Yucatán 1993, por su apoyo a la literatura actual en lengua maya, Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 1993 por Operativo en el trópico o el árbol de la vida de Stephen Mariner, Medalla Roque Dalton otorgada por el Consejo de Cooperación para la Cultura y la Ciencia en El Salvador, 2003, Premio a la Excelencia de lo Nuestro 2007 otorgado por la Fundación México Unido, y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009.

AUTORES RECONOCEN AL MAESTRO

En el homenaje del año pasado, el poeta Marco Antonio Campos, ubicó a Montemayor en dos áreas del conocimiento literario: “Por el lado creativo fue tan buen prosista como poeta y fue uno de los árboles más altos de la literatura mexicana reciente”.

Por otro, resaltó su destacado papel como divulgador de las literaturas indígenas y traductor de los clásicos grecolatinos, además de hacer vigente la guerrilla y la literatura de los pueblos originarios.

Por otro lado, Susana de la Garza señaló que a la distancia “aún persisten injusticias en sectores sociales históricamente relegados, como las comunidades indígenas y las familias de los desaparecidos, temáticas que Montemayor trabajó insistentemente en sus obras”.

Finalmente, el autor chihuahuense Ramón Gerónimo Olvera, lo describió como “un hombre del alto Renacimiento”, que lo mismo podía estar traduciendo la poesía de Catulo o poesía maya, que escribir un libro sobre la guerrilla o un ensayo sobre Efraín Huerta, o grabar un disco con cantos napolitanos y música de María Grever.