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Ricardo Ravelo

26/03/2021 - 12:05 am

Edomex-Narco: La radiografía perturbadora

Las autoridades del Estado de México calificaron los hechos como una emboscada y responsabilizaron al cártel de La Familia Michoacana, uno de los más temibles, cuyo asiento está en el estado de Michoacán, pero sus tentáculos llegan a Guerrero, Morelos, Estado de México y la Ciudad de México.

Emboscada a policías en Coatepec Harinas, Edomex.
“Según algunos videos difundidos en las redes sociales, entre la maleza y los árboles se observa cómo los sicarios disparan a metralla abierta, mientras los agentes se cubren en la parte trasera de sus patrullas”. Foto: Especial, Cuartoscuro

El Gobernador Alfredo del Mazo ha sido incapaz de frenar al crimen organizado en el territorio que gobierna; tampoco ha puesto orden en las filas policiacas, consideradas una de las más corruptas del país. El Estado de México es un feudo del crimen organizado y esto lo demuestra la matanza de policías a manos de sicarios de La Familia Michoacana, en venganza porque la protección oficial está centrada en Los Caballeros Templarios, Los Rojos, Guerreros Unidos y el cártel Unión Tepito, cuyos integrantes se pasean por el estado impunemente.

Territorio de matanzas y desapariciones, el Estado de México, gobernado por el priista Alfredo del Mazo, no tiene paz: A la violencia cotidiana que enfrenta se sumó, la tarde del jueves 18 de marzo, una emboscada contra policías de Seguridad Pública y agentes ministeriales en el municipio de Coatepec Harinas, un territorio dominado por varios cárteles del narcotráfico.

De acuerdo con informes oficiales, decenas de agentes realizaban un recorrido por el lugar. Supuestamente era un operativo antidrogas que incluía la caza de algunos narcos y sicarios. Los agentes iban a bordo de camionetas oficiales y otros vehículos sin logotipos.

De pronto, un grupo armado, presuntamente miembros del un cártel de Michoacán –la matanza fue atribuida por las autoridades mexiquenses a La Familia Michoacana –abrió fuego contra los policías. Los agarraron desprevenidos. El grupo armado los rodeó. El número de sicarios era mayor. La balacera se extendió por varios minutos y en distintos puntos. Según algunos videos difundidos en las redes sociales, entre la maleza y los árboles se observa cómo los sicarios disparan a metralla abierta, mientras los agentes se cubren en la parte trasera de sus patrullas.

Cuando los agentes se vieron rodeados y sin salida pidieron ayuda a través de sus radios de comunicación. Pero los refuerzos no llegaron a tiempo.

A través de sus frecuencias se podía escuchar los gritos de auxilio: “Nos disparan, nos disparan, ayúdenos, necesitamos refuerzos…”. Sin embargo, nunca llegaron arribaron al lugar. Después de un intenso rafagueo, un total de trece policías fueron masacrados. Las autoridades del Estado de México calificaron los hechos como una emboscada y responsabilizaron al cártel de La Familia Michoacana, uno de los más temibles, cuyo asiento está en el estado de Michoacán, pero sus tentáculos llegan a Guerrero, Morelos, Estado de México y la Ciudad de México.

Según dijo el Secretario de Seguridad, Rodrigo Martínez Celis, los agentes patrullaban en municipio de Coatepec Harinas porque realizaban un operativo para combatir al crimen organizado que opera en esa demarcación, aunque no detalló qué grupos criminales controlan ese territorio.

Luego de la emboscada, los cuerpos de los agentes quedaron tirados en las inmediaciones de la carretera, a un lado de una patrulla y una camioneta blanca sin logotipos oficiales; otros quedaron a un costado de un Jeep de la Secretaría de Seguridad. Los reportes policiacos consultados sostienen que otro tiroteo ocurrió en el municipio de Almoloya de Alquísiras, donde se reportó un saldo de cuatro muertos.

Dos días después, las autoridades mexiquenses instrumentaron otro operativo. Lo conformaban 190 policías que acudieron a la zona de la masacre para detener a veinticinco presuntos sicarios de La Familia Michoacana. El golpe contra el Gobierno de Alfredo del Mazo fue contundente y exhibió esta vez la incapacidad policiaca, aunque la radiografía del crimen organizado en esa entidad –robustecida durante su Gobierno –también da cuenta de la corrupción que priva en la administración que él encabeza.

EDOMEX: UN TERRITORIO DE MUERTE

Al igual que otros estados del país donde se ha impuesto la ley del crimen organizado, en el Estado de México priva el desgobierno y esa es la causa de que el crimen actualmente mantenga cotos de poder en municipios y pequeñas demarcaciones sin que ninguna autoridad impida sus actividades ilegales.

Así, la entidad que gobierna Alfredo del Mazo se ha convertido en un territorio de cárteles que han desplegado su violencia por todo el territorio, cuna del llamado grupo Atlacomulco que representara el profesor Carlos Hank González.

Con altos niveles de corrupción policiaca, esa entidad federativa se volvió muy atractiva para los grupos criminales: operan los cárteles del Golfo, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, el Cártel de Jalisco Nueva Generación y Guerreros Unidos.

De acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional, el Estado de México concentra más grupos criminales que cualquier otra entidad. Estos grupos operan con apoyo oficial el tráfico de drogas y han azotado a la población con las extorsiones, secuestros, cobro de piso, tráfico de personas, venta de protección y asesinatos por encargo, una modalidad bastante socorrida en ese estado. También venden protección a bares y cantinas e imponen cuotas al comercio en general. Otra modalidad criminal es el despojo de propiedades a pequeños y grandes hacendados.

Según datos de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que encabeza Santiago Nieto, en el mapa criminal no existe otra entidad federativa con mayor presencia de grupos dedicados al narcotráfico.

Y es que a pesar de que el Gobernador Alfredo del Mazo –quien ya cumplió tres años en el poder –ha dicho que trabaja por la seguridad del estado, lo cierto es que el territorio se ha convertido en un campo de batalla de los cárteles de la droga. Las policías, además, operan en favor de los diversos grupos del narcotráfico, razón por la que es considerada una de las más corruptas del país.

A lo largo y ancho de los 22 mil 500 kilómetros de territorio, los cárteles de Jalisco, Sinaloa, Familia michoacana, Caballeros Templarios y Golfo disputan a sangre y fuego el control del tráfico de enervantes. Tanto de día como de noche son frecuentes las balaceras y asesinatos en demarcaciones como Tecámac y Ecatepec, los que concentran la mayor parte de esta narco-dinámica.

Con base en la información de que dispone, la UIF considera que en el territorio nacional no existe otro estado donde haya tanta presencia de cárteles como ocurre en el Estado de México. En dicho territorio opera de todo: desde cárteles poderosos hasta células delictivas que han contribuido con su cuota de violencia: esa es la razón de que la entidad ocupe los primeros lugares a nivel nacional en homicidios, feminicidios, tráfico de drogas, extorsiones, robos y secuestros.

De acuerdo con el titular de la UIF, Santiago Nieto, en México existen 19 cárteles considerados por él como de “alto impacto” y que dominan el lavado de dinero. De este total de grupos criminales, ocho de ellos están afincados en el Estado de México. Un dato resalta: en lo que van del año se han presentado dos mil 400 casos de narcomenudeo, lo que revela que es un estado con elevado consumo de drogas, principalmente cocaína, mariguana y sustancias de diseño o sintéticas.

Desde hace varias décadas, el Estado de México es refugio de capos, sicarios, narcotraficantes y ha cobijado a grandes redes de la delincuencia organizada. La Policía del Estado de México llegó a ser considerada, hasta hace una década, como una de las más corruptas y temibles del país, después de la de Tijuana en tiempos del Alcalde Jorge Hank Rhon.

Durante los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto –este fue Gobernador de esa entidad –el crimen organizado se empoderó abiertamente: durante años fue refugio de los hermanos Beltrán Leyva; también fue escondite de Joaquín “El Chapo” Guzmán tras su primera fuga del penal de Puente Grande, Jalisco. Y en su segunda huida, ésta vez del penal de La Palma o Altiplano, situado en el Estado de México, fue auxiliado por sus amplia red de cómplices para huir por un túnel, según la versión oficial.

El túnel por donde “El Chapo” huyó por segunda vez, en 2015, fue construido por personal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), donde el entonces poderoso jefe del Cártel de Sinaloa tenía muy buenas relaciones: precisamente a través de un avión de esa dependencia –un CD-9 –el Cártel de Sinaloa transportó varias toneladas de cocaína procedente de Colombia. Agentes de la entonces Policía Federal Preventiva (PFP) habían organizado un amplio operativo en diversos aeropuertos para que el avión aterrizara sin contratiempos.

Acudieron al de Toluca, Mérida, Nuevo León, entre otros, donde intentaron corromper tanto a militares como a funcionarios del área de aeronáutica civil. El objetivo era que el avión bajara en uno de esos aeropuertos para volverlo vuelo nacional. El avión después seguiría su curso hacia Toluca donde, por esa condición, ya no sería revisado por la Marina ni el Ejército sino por policías federales con las que ya tenían arreglos.

Según datos de la Secretaría de la Defensa Nacional, el Estado de México operan una gran cantidad de grupos criminales. Los informes militares dan cuenta, por ejemplo, que el territorio mexiquense es asiento de los cárteles Unión Tepito, la fuerza Anti-Unión, Los Zetas, Cártel de Jalisco, La Familia Michoacana y Guerreros Unidos. Este último cártel opera también en Guerrero y Michoacán, tierras de elevada violencia criminal.

El titular de la Sedena, Luis Crescencio Sandoval, expuso en junio de este año el mapa criminal del Estado de México. Dijo, por ejemplo, que La Familia Michoacana es encabezada por Jonny Hurtado, a quien en el mundo del hampa se le conoce como “El Pez”.

Por su parte, los Caballeros Templarios –quienes controlan el norte del estado –están liderados por Rodolfo Maldonado Bustos, “Don José”. Además, los cárteles Guerreros Unidos y de Jalisco mantienen operaciones en el Valle de México, pero también controlan los municipios del noreste de la entidad mexiquense, la cual colinda con la Ciudad de México, donde también tienen fuerte presencia.

Con base en sus informes, Luis Crescencio Sandoval dijo que son once los municipios del Estado de México donde se concentra la mayor parte de la población y, por ello, esas demarcaciones registran las más altas tasas delictivas. Es el caso de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla, Chimalhuacán, Cuautilán, Atizapán y Tultitlán. A esta lista se suman Tecámac y Los Reyes La Paz.

Estos municipios, según datos oficiales, concentran el 45 por ciento de la población mexiquense y también ocupan los primeros lugares en las estadísticas criminales. Pero lo más grave, según estos mismos datos, es que la mayor dinámica del crimen organizado y común se observa en Ecatepec, Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli. Estas últimas demarcaciones colindan con la Ciudad de México, refugio de capos.

Los informes de la Sedena coinciden con los que aporta la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno Federal: según estos informes, el cártel de La Familia Michoacana tiene presencia en 55 de los 125 municipios que conforman el Estado de México.

El Cártel de Jalisco, comandado por Nemesio Oseguera, “El Mencho”, controla 31 demarcaciones. Estos dos cárteles están confrontados por el control territorial. A base de balaceras, asesinatos, levantones, descuartizamiento de personas y entierros clandestinos –una forma de generar violencia y terror –los dos cárteles pretenden apoderarse del 44 por ciento del territorio restante.

El Gobierno que encabeza Alfredo del Mazo no evade esta realidad: según los informes del Gobierno estatal, son veinte los municipios los que concentran más del 70 por ciento de la actividad delictiva. En esos territorios operan La Familia Michoacana y el CJNG.

LA LEY DEL NARCO

Debido a su alta incidencia delictiva, imparable en los tres años que lleva en el poder el Gobernador Alfredo del Mazo, el Estado de México se ha convertido en “tierra de nadie”.

La entidad se ha posicionado en el segundo lugar a nivel nacional por el delito de las extorsiones. Los informes oficiales aseguran que el cártel que más explota esta actividad es La Familia Michoacana. Pero eso no es todo: este grupo delictivo, cuyo asiento está en el estado de Michoacán –otro territorio asolado por el crimen –impone su ley al controlar también los precios de productos alimenticios, entre otros, la tortilla, el huevo, la carne, el pollo y se asegura que también mantiene a raya a los comerciantes de materiales de construcción. Sin importar el giro, a los negocios también les impone pago de piso.

Los mismos datos oficiales sostienen que, tan sólo en lo que va del año, el crimen ha extorsionado a unas dos mil personas. Y las estadísticas revelan que este delito –uno de los más perturbadores –ha ido en aumento desde el año 2018 (hubo mil casos) y 2019 (1,500).

Pese a esta pesadilla, el Gobernador Alfredo del Mazo sostiene que en su estado no pasa nada y que sigue trabajando por la seguridad de territorio.

Sin embargo, el propio Del Mazo ha sido objeto de escándalos por presuntos movimientos de dinero sospechoso, como el que protagonizó en 2012, cuando le detectaron que ocultó 1.5 millones de euros – 32 millones de pesos actuales –en Andorra, un país blindado en ese tiempo por el secreto bancario y donde han hecho depósitos multimillonarios personajes como Juan Collado –exdefensor de Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto –, ente otros.

En ese tiempo, Del Mazo era Presidente Municipal de Huixquilucan y figuró como representante de la sociedad instrumental holandesa, a cuyo nombre se abrió una cuenta en la banca privada de Andorra. Sin embargo, el actual mandatario del Estado de México no hizo mención a dicha cuenta en su declaración patrimonial de enero de 2017. El mandatario simplemente guardó silencio sobre esos fondos.

Tras la matanza de trece policías, los focos rojos se encendieron en el Estado de México, más aún, cuando apenas hace unos días el general Glen VanHerk –titular del Comando Norte de Estados Unidos –declaró que el territorio mexicano está controlado, entre un 30 y 35 por ciento, por los grupos criminales. A este problema el militar estadunidense atribuye la constante migración hacia Estados Unidos y la ingobernabilidad que priva en muchos estados del país.

Ricardo Ravelo
Ricardo Ravelo Galó es periodista desde hace 30 años y se ha especializado en temas relacionados con el crimen organizado y la seguridad nacional. Fue premio nacional de periodismo en 2008 por sus reportajes sobre narcotráfico en el semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca durante quince años. En 2013 recibió el premio Rodolfo Walsh durante la Semana Negra de Guijón, España, por su libro de no ficción Narcomex. Es autor, entre otros libros, de Los Narcoabogados, Osiel: vida y tragedia de un capo, Los Zetas: la franquicia criminal y En manos del narco.
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