La práctica deportiva en una edad temprana permite alcanzar un excelente estado físico, psicológico y social

Ante la prevalencia de obesidad infantil en México, donde cerca de 26 por ciento de los niños de 5 a 11 años tiene sobrepeso u obesidad, y uno de cada tres adolescentes padece alguno de estos problemas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, la alimentación y el deporte se convierten en una prioridad.

El deporte en sí puede evitar el aumento excesivo de peso y la aparición de enfermedades crónico-degenerativas, como diabetes e hipertensión, en etapas tempranas de la vida.

Verónica Sánchez Muñoz, directora médica del Centro de Evaluación y Rehabilitación Biónica y Robótica (CEREBRO), explica que “la práctica deportiva desde la niñez o la adolescencia es uno de los factores fundamentales para que puedan alcanzar un buen estado físico, psicológico y social, porque el deporte favorece la adquisición de estilos de vida saludables que perdurarán hasta la fase adulta”.

Los efectos positivos que tiene la actividad física en la salud se reflejan en la composición corporal, cardiovascular y en la fuerza muscular, además de incrementar los niveles de colesterol HDL o bueno, disminuir los niveles de triglicéridos y mejorar la sensibilidad a la insulina y tolerancia a la glucosa, previniendo, como se mencionó la aparición de sobrepeso y obesidad.

Dentro del entorno social, el deporte es un medio de educación integral que permite el contacto con la naturaleza, la promoción de la salud, alivio del estrés y de forma destacada contribuye a la formación del carácter en los niños y adolescentes por la aportación de valores sociales y personales.

“Diversas investigaciones señalan que los estudiantes con mayor nivel de ejercicio presentan mejores relaciones con sus padres, menor depresión, menor uso de drogas y tienen un mejor rendimiento académico”, comenta.

Aunque la actividad física debe comenzar desde el nacimiento con la estimulación temprana y posteriormente con el fomento de las capacidades perceptivas y motoras de los niños a través del juego, Sánchez Muñoz indica que entre los 10 y 14 años de edad se recomienda iniciar con alguna actividad deportiva propiamente dicha, para que tengan contacto con las reglas, técnicas y tácticas deportivas.

Al igual que los adultos, los niños deben encontrar y practicar un deporte que les guste. Al principio puede ser difícil crear el hábito y seguir el ritmo, pero si el pequeño cuenta con el apoyo, la disciplina, la determinación y la seguridad de los padres, cumplirá su meta. Si el niño se divierte será más fácil, pues no verá el deporte como una actividad ni como una obligación, sino como un tiempo de esparcimiento.

En este sentido, Sánchez Muñoz también recomienda realizar evaluaciones para identificar sus aptitudes con la finalidad de orientarlo hacia la práctica deportiva con mayor proyección y beneficio personal.

“Cuando los niños ya se encuentran en un deporte específico es importante realizar evaluaciones del estado de salud y del nivel de condición física con el objetivo de maximizar los beneficios y prevenir riesgos y lesiones”, expresa la especialista.

Para ello, el Laboratorio de Desempeño Humano (LDH) de CEREBRO a través de diversos programas evalúa de forma integral las capacidades y habilidades de los niños y adolescentes, planes de alimentación, así como factores de riesgo para prescribir el deporte más adecuado acorde con sus necesidades y preferencias.

Fuente: Centro de Evaluación y Rehabilitación Biónica y Robótica (CEREBRO)