Esta lista la conforman autores de diferentes edades, regiones, temáticas y estilos; autores que padecieron la falta de distribución y promoción de sus libros, lo cual provocó que pasaran desapercibidas grandes obras narrativas.

Aclararamos que este listado no representa categóricamente “lo mejor de la literatura”, pero sí reúne proyectos audaces, con una forma única de narrar el mundo, que vale la pena revisar.

Por Alejandro Espinosa y Raquel Verdugo

Ciudad de México, 26 de diciembre (SinEmbargo).- El año 2020 significó para muchos lectores confinados un reencuentro con su biblioteca en casa. Aunque sobró tiempo para leer, no todos acudieron a las novedades editoriales; hubo quien desempolvó esa vieja edición de Dostoievski cuya lectura había postergado, otros buscaron lecturas en línea especialmente en formatos breves…

La falta de promoción, de distribución y la imposibilidad de los autores para presentar sus libros hicieron que pasaran desapercibidas grandes obras narrativas, particularmente en el género de la novela. Difícil culpar a los lectores ya que muchos no han tenido cabeza para sumergirse en una ficción de largo aliento, dado que su vida ha estado en riesgo de manera cotidiana.

Este año ha suscitado notorio interés por aquellas historias que reflejan el malestar distópico del coronavirus, sin embargo, pese algunos textos oportunistas, a un género tan complejo como la novela —que tarda años en escribirse, corregirse y publicarse— no se le debería exigir que retrate idénticamente la coyuntura actual, por lo que en este listado encontrarán pocos títulos sobre pandemias o confinamientos.

Lo que sí encontrará el lector es literatura de la más alta calidad, escrita por autores de diferentes edades, regiones, temáticas y estilos; autores que han tenido que sufrir la promoción de sus libros a través de las plataformas virtuales. Hemos de aclarar, como todos los años, que este listado de novelas imprescindibles del año 2020 no representa categóricamente lo mejor de la literatura, porque en literatura hablar en esos términos es un disparate, pero sí encontrarán proyectos audaces y auténticos con una forma única de narrar el mundo.

PANZA DE BURRO- ANDREA ABREU (BARRET)

En las Islas Canarias ocurre un fenómeno meteorológico en el que una bruma espesa se condensa hasta tapar el sol, esas nubes son conocidas popularmente como panza de burro. Bajo ellas, una niña sin nombre nos cuenta la historia del verano que cambió su vida y que marcó su transición hacia la adolescencia. La niña retrata los juegos de un amor inclasificable, tierno y áspero a la vez, en el que, como telón de fondo, están todas las infancias españolas de los años noventa. Panza de burro es una propuesta arriesgada en su lenguaje, que juega con la fonética y rompe las barreras del idioma. La presencia del gran volcán Teide es un anuncio constante de desgracia. Andrea Abreu demuestra mejor que en ningún otro relato actual el ímpetu que da la tierra a la esencia del carácter canario.

HOLLYWOOD, LA ALPUJARRA– BLASCO MARQUÉS (EDICIONES CONTRABANDO)

La singularísima primera novela del escritor y editor valenciano Blasco Marqués narra con una prosa disparatada sus extravagantes peripecias como guía y embajador del manicomio al aire libre más grande de Europa: La Alpujarra. En esta región de la sierra nevada de Granada convergen toda clase de delirios, que le sirven a Blasco Marqués para manifestar, socorrido por un sinfín de lecturas acumuladas en su cerebro-biblioteca, una crítica corrosiva a las fórmulas culturales prestablecidas, a las obras de arte prefabricadas, al mercado low cost y políticamente correcto, que engendra una normalidad en serie que a nadie satisface y desvanece todo valor poético.

DESAGÜE– DIEGO RODRÍGUEZ LANDEROS (FCE/TIERRA ADENTRO)

La estructura de Desagüe se asemeja a la historia del movimiento de las aguas del Valle de México a lo largo de cinco siglos, desde el esplendor de sus lagos y ríos en la Gran Tenochtitlan hasta el entubamiento y canalización en plomo y concreto que atestiguamos actualmente. Rodríguez Landeros conjuga en un brillante experimento narrativo el trasfondo mitológico de la capital, un lúcido ensayo sobre sus mantos acuáticos y la historia de un joven que a partir de estas metáforas intentará comprender el inexplicable suicidio de su pareja.

La incógnita de quién narra esta historia conducirá al lector por las cloacas de una ciudad en continua metamorfosis, donde desfilan una serie de personajes underground con ecos simbólicos a las deidades prehispánicas: Ixtab, diosa maya del suicidio, Indra dios de la guerra y un expresidiario mexiquense llamado Dios, que recorre todas las historias sumergidas en el desagüe de la capital.

UN AMOR– SARA MESA (ANAGRAMA)

La aparente sencillez de la escritura de Sara Mesa disfraza en su trasfondo conflictos éticos endemoniadamente complicados. La sevillana es la gran maestra a la hora de retratar la violencia pasivo-agresiva de la gente común. La historia de Un amor ocurre en La Escapa, un pequeño pueblo al que Nat se muda buscando exiliarse de la vida citadina. Con un puñado de personajes aparentemente estereotipados, la novela nos inserta de lleno en una dinámica desdeñable de amenazas imperceptibles, mentiras gratuitas y apariencias engañosas.

Un amor es una historia sobre el deseo irracional e impulsivo que acarrea conductas contradictorias que la moral del presente siglo ningunea: el placer de la humillación, los celos inventivos, la cosificación del cuerpo, su monetización. Los prejuicios y tabús de un pequeño pueblo reaccionario son los mismos que tendrá en su cabeza incluso el lector más progresista, y Sara Mesa sabe llevar al límite estos dilemas por medio de la frase breve, diálogos lacónicos y el silencio de las moralejas.

A PROPÓSITO DE NADA– WOODY ALLEN (ALIANZA)

Si bien se trata de una autobiografía, Woody Allen se parece a tanto al personaje que ha inventado en sus películas —sea interpretado por él o por otro actor neurótico—, que estas memorias se confunden novelescamente con la realidad. Woody Allen es el humorista que mejor sintetiza la comedia por escrito. A propósito de nada es un libro cínico desde el título, una bofetada con guante invisible a la intelectualidad que durante décadas le rindió culto. Allen se presenta a sí mismo como un maestro de la estafa, un apostador que se valió del bluff (lentes de pasta, name dropping y alusión a títulos pretensiosos) para camuflarse con una élite cultural entre la que siempre se sintió un embustero:

Su familia no era culta, él jamás ha visto una representación de Hamlet, no ha leído Ulises ni Lolita, pero se jacta de tal vez ser el único judío que ha leído con interés la novela de juventud del ministro nazi Joseph Goebbels. Aunque se lea con ojos perdonavidas, cada frase de las casi 500 páginas de este libro le robará al lector una carcajada o una sonrisa irónica. A propósito de nada es también un homenaje a la historia del cine, del jazz, de la comedia, y un intenso ajuste de cuentas, bello por su inutilidad, con la figura controvertida en la que se ha convertido el director neoyorquino: “La obsesión con uno mismo, esa traicionera pérdida de tiempo”.

NI SIQUIERA LOS MUERTOS– JUAN GÓMEZ BÁRCENA (SEXTO PISO)

Ni siquiera los muertos es mucho más que una bien acotada novela histórica, mucho más que el descenso de un héroe sin atributos a las entrañas del infierno. La prosa nos entierra en el paraje desolado del norte de México. Ni siquiera los muertos es una novela movediza que toca conflictos actuales con la premisa de que todos estos temas llevan repitiéndose desde hace siglos: la dominación colonial, la falsa idea de civilización, la identidad del viajero que se funde con un nuevo territorio, la invención de los muros. Una magistral novela histórica sobre un viejo conquistador venido a menos, al que le encomiendan una última misión que
partirá en dos su identidad.

DICEN LOS SÍNTOMAS– BÁRBARA BLASCO (TUSQUETS)

Dicen los síntomas es una novela necesaria en este año convulso en el que más que nunca nos hemos preguntado sobre nuestro propio organismo: ¿qué es esta materia que me compone capaz, también, de acabar conmigo? Bárbara Blasco empuña una prosa mordaz para dar voz a Virginia, una mujer en crisis de desencanto, que ha visto cómo todas las supuestas verdades de su vida se han derrumbado. Ni las expectativas profesionales, ni el amor romántico, ni la idea de la familia; sólo la enfermedad de su padre, la promesa de decrepitud que se alcanza con el tiempo, ha sido capaz de cumplirse y revelar, después de años de extrañamiento y distancia, la auténtica naturaleza de su relación. ¿Es, entonces, el cuerpo el único indicativo veraz, en un tiempo donde el lenguaje se ha vuelto aliado de la mentira? ¿Es la historia de la enfermedad el único saber capaz de dilucidar la esencia humana? ¿Es nuestro organismo la mayor incógnita que existe?

UN VERDOR TERRIBLE– BENJAMÍN LABATUT (ANAGRAMA)

El descubrimiento del primer pigmento artificial, el azul de Prusia, dará origen al cianuro de hidrógeno, gas mortal que el químico judío Fritz Haber, padre de la guerra química, convirtió en el pesticida Zyklon, gas que utilizarían los nazis para exterminar a millones de judíos, incluida la familia del propio Haber. Labatut ha escrito un libro brillante e inclasificable, ¿es un ensayo?, ¿cuentos de temática científica?, ¿una novela sobre la genialidad y el horror que conlleva todo descubrimiento?

Desde las primeras páginas, Un verdor terrible se siente como un libro peligroso, ¿deberíamos enterarnos de todas estas cosas? Labatut recrea la vida de los grandes científicos del siglo XX, detallando el misterio poético que los orilló a la locura y al miedo ante los efectos secundarios de la genialidad. Grothendieck, Schrödinger, Heisenberg son convertidos en detectives salvajes de las ciencias que recorren el mismo arco dramático, el que va de la iluminación al pánico, de la sabiduría al silencio, frente a la certeza inevitable de que en este mundo todo hallazgo se usa para la destrucción.

BABA YAGÁ PUSO UN HUEVO– DUBRAVKA UGREŠIĆ (IMPEDIMENTA)

Baba Yagá puso un huevo es un libro insólito que borra las fronteras entre géneros, un artefacto con forma de matriotska en el que se confunden literatura, fábula e historia. Este ejercicio retórico alrededor de la figura de Babá Yaga (la bruja de la mitología eslava) lleva a Ugrešić a construir un texto en tres partes donde se conjuga un estilo cuentístico propio del realismo mágico combinado con el ensayo académico. La narración se adentra en la conciencia de cuatro ancianas, en sus manías, recuerdos y miserias para proponernos, desde el ombligo de la cultura eslava y la historia de los Balcanes, una relectura feminista de la Baba Yagá. Una propuesta inclasificable que ensalza el valor de nuestros antepasados para conservar la llama del folklor y sus orígenes.

POETA CHILENO– ALEJANDRO ZAMBRA (ANAGRAMA)

La historia de amor entre Gonzalo, Carla y el hijo de ésta, Vicente, es la de un hilo invisible que enlaza a través de la poesía dos formas generacionales de ver el mundo. Poeta chileno está narrada con la sencillez, que no simpleza, de los grandes narradores universales. Puede que la novela de Zambra solo quiera compartirnos una situación compleja en la vida de un escritor latinoamericano de la clase media, un padre sin hijos, un poeta sin lectores, un país-paisaje encaminado a la extinción, y aun frente a una lectura así de plana, la novela cumplirá con creces las expectativas.

Con una lectura más profunda, el libro adquiere tintes mitológicos: la tradición poética de Chile, los hallazgos de inventar un país a la distancia, la juventud perdida de los viajeros que se fueron para no volver (y volvieron), la función oracular de las instituciones culturales, la descomposición de la familia y las tradiciones poéticas. Poeta chileno es uno de esos libros que se prestan entre amigos, familiares y colegas, y se platican a gusto para recordarnos, en una época en la que la palabra muerte se infiere en todas partes, la curiosidad por la vida y su invento más valioso y maltratado: la poesía.


Alejandro Espinosa Fuentes (Ciudad de México, 1991) estudió la licenciatura de Letras Hispánicas en la UNAM, la maestría de Escritura en la Universidad Complutense y el doctorado en Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha recibido el Premio Nacional de Cuento Sergio Pitol, el Premio Nacional de Novela “José Revueltas” 2015 por la novela Nuestro mismo idioma y el Premio Nacional de Cuento Breve “Julio Torri” 2019 por Sonámbulos.

Raquel Verdugo (Sevilla, 1994) estudió periodismo en la Universidad de Sevilla, el máster de Escritura Creativa en la Universidad Complutense de Madrid y el Máster de Estudios Americanos. Ha escrito cuentos, artículos y ensayos para diversas publicaciones, ha realizado dos cortometrajes, colaboró en el Archivo de Indias y en 2020 recibió el premio universitario Ferderico García Lorca de Poesía.