“No para de llegar gente nueva a mis libros (…) tengo un público muy diverso porque la gente que le daba miedo los corazones le han dado la oportunidad al crimen. Es curioso cómo ahora gusta más la sangre que el amor”, dijo el escritor Francisco de Paula. 

Por Pilar Martín

Madrid, 27 de marzo (EFE).- “La gente que tenía miedo a los corazones le han dado la oportunidad al crimen”, asegura el escritor Francisco de Paula el día en el que sale a la venta El puzzle de cristal, la segunda entrega de una trilogía que arrancó hace un año y con la que salió de su zona de confort.

El puzzle de cristal (Planeta) sale hoy también a la venta en Colombia, España y Perú, y próximamente lo hará en Argentina y México (1 de abril), Chile (2 de mayo), y en la segunda quincena de mayo en el resto de países latinoamericanos, donde su ejército de “chicos y chicas azules” no para de crecer.

Blue Jeans, protagonista de la novela juvenil en la última década salió de su zona de confort con tan buen resultado que, según reconoce en una entrevista con Efe, esas niñas y niños adolescentes que le conocieron con “Canciones para Paula” ahora han crecido y han aficionado a sus madres o hermanos pequeños, por lo que el paso de la novela “realista” juvenil a la de misterio ha sido un acierto.

“No para de llegar gente nueva a mis libros (…) tengo un público muy diverso porque la gente que le daba miedo los corazones le han dado la oportunidad al crimen. Es curioso cómo ahora gusta más la sangre que el amor”, reflexiona este sevillano afincado en Madrid, la ciudad donde sus seguidores le pueden encontrar casi todas las mañanas escribiendo en una conocida cafetería.

Un lugar donde se han escrito muchas de las páginas de El puzzle de cristal, donde su protagonista, Julia Plaza, vuelve a ser el centro de esta novela coral con una desaparición como punto de partida de una historia con tres tramas que se enlazan y en las que reaparecen personajes como Emilio, Hugo, Iván, Vanesa o Ingrid.

Pero también hay otros nuevos como Pilar, la abuela de Julia, una excéntrica septuagenaria que vive cerca del edificio en el que ahora reside el joven desaparecido.

“Lo principal que tenía en esta historia era presentar a Julia después de lo que le pasa en ‘La chica invisible’, donde sufrió mucho. Era imposible que una joven de 17 años tuviera esa personalidad alegre que tenía en la primera entrega porque todos pasamos por rachas y épocas de bajones y tenía que ser creíble”, relata.

Y es que si Blue Jeans ha conseguido vender más de 1,2 millones de libros es porque se trata de un escritor que no pierde de vista a sus lectores, tanto es así que sigue a través de sus redes sociales -donde acopia a más de 300 mil- a todos lo que van a sus firmas de libros.

“Sigo a 13 mil personas porque me interesa saber qué piensan. A mis historias les doy realidad introduciendo las películas, series o grupos de música que les gusta, como ‘BTS’, una banda surcoreana de la que son súper fans muchas de mis lectoras y lectores”, afirma.

Aunque también, reconoce, se sirve de ellos para ahondar en partes de la novela donde aborda un tema en el que él no es experto: “de temas forenses no se nada, pero pregunté entre mis seguidores y me salieron seis chicas que sabían y me ayudaron”.

Le guiaron por un camino desconocido para él, porque si algo ha hecho Blue Jeans con esta nueva trilogía es meterse en charcos de los que sale airoso gracias también a su espíritu perfeccionista.

“Estoy atento a todo lo que pasa, he aprendido mucho con los casos de Madeleine McCann o Diana Quer. Agatha Cristhie lo tuvo fácil para escribir sus novelas -afirma entre risas- porque ahora todo es más complicado. Ahora tienes que encontrar una trama en la que la tecnología no se coma la historia desde el minuto uno”.