Esta pérdida de credibilidad habla de un fuerte desgaste del discurso y la gran distancia entre la promesa y los resultados. Foto: José Méndez, EFE.

Dos encuestas ponen ya a López Obrador por debajo del 50 por ciento de aprobación. La de GEA-ISA, dada a conocer el miércoles, y el tracking poll de Consulta Mitofsky y El Economista que el día de ayer daba al Presidente 50.1 por ciento de aprobación con una tendencia a la baja desde diciembre y con una semana fatídica por lo que seguramente hoy amanecerá en 50 o un poco por debajo. Es un asunto meramente simbólico, pues en la práctica no cambia un ápice las decisiones de Gobierno ni la manera de comportarse del Presidente, simplemente indica que ha pasado a un momento en que hay más ciudadanos que desaprueban su actuación de los que lo aprueban.

Son solo dos encuestas, es cierto, y también lo es que son las únicas que hasta ahora reflejan el efecto coronavirus. Para darnos una idea de lo que significa este nivel de aprobación son más o menos los números que tenían Fox y Peña Nieto a estas alturas de su mandato, lo que desvanece la idea del Presidente todo poderoso que nunca bajaría del pedestal del apoyo popular. Dos datos de la encuesta de GEA-ISA reflejan claramente este cambio de estatus. Cuando se pregunta qué tanto le cree a usted al Presidente López Obrador el derrumbe de la credibilidad en un año es bestial. Si bien el número que dice creerle poco es más o menos estable (entre 45 y 47 por ciento) los que decían creerle mucho (los amlovers) pasaron de 30 a 14 por ciento, mientras que los que dicen no creerle nada (los amhaters) creció de 16 a 37 por ciento. Esta pérdida de credibilidad habla de un fuerte desgaste del discurso y la gran distancia entre la promesa y los resultados.

Otro dato que refleja la pérdida de credibilidad es la pregunta de si el Gobierno de López Obrador representa una nueva etapa de la vida de México (la famosa Cuarta Transformación) o solo un Gobierno más. Hace un año 60 por ciento pensaba que era una nueva etapa; hoy solo 40 por ciento cree en el discurso de la 4T, mientras 47 por ciento lo considera un Gobierno como cualquier otro. Más aún, hoy el referéndum sería una pésima idea, pues de acuerdo con esta encuesta 46 por ciento votaría por la revocación.

Vienen meses difíciles para la administración de López Obrador. De cómo salga librado de la pandemia depende en gran medida el futuro del sexenio y su proyecto de trasformación del Estado. En materia económica la batalla es por decrecer lo menos posible, las predicciones que se han publicado andan entre 3.7 y 4 por ciento y que la recuperación comience en el último trimestre del año, pero, si como dice López-Gattel, la emergencia se prolonga hasta octubre, la economía podría comenzar a recuperarse hasta el 2021, con un fuerte efecto electoral para Morena y el Presidente. Eso, por supuesto, considerando que en materia de salud todo sale como lo tienen planeado y que la 4T se recupere de la falta de credibilidad que hoy le aqueja.