La CdMx durante la contingencia ambiental. Foto. Cuartoscuro

Por Edith Martínez*

Ha pasado poco más de una semana desde esos días casi apocalípticos que de manera oficial se llamaron “contingencia ambiental extraordinaria”, y parece que todo vuelve a la normalidad.

Ayer estuve en el festejo del cumpleaños número 11 de Santi en el parque ecológico de Cuemanco: jugamos fútbol, “las traes”, y nos divertimos de lo lindo; los niños y niñas corrieron, saltaron, hubo concursos, hicimos un pic nic, con el único detalle de que tuvo que ser celebrado una semana después de lo previsto.

Inicialmente la fiesta estaba programada el fin de semana anterior pero la contingencia ambiental obligó a suspenderla. El mensaje en el evento de Facebook fue atendido sin chistar porque la nata gris era evidente: “Como es sabido la calidad del aire en la CdMx es malísima y no parece mejorar, por ello nos vemos en la lamentable necesidad de mover el festejo de Santi para la siguiente semana esperando que el ambiente mejore. Ante todo la salud de nuestros hijos e hijas y la nuestra es lo más importante (…)”.

Espero no ser la única en pensar que este anuncio fue muy triste. ¡La mala calidad del aire “echó a perder” su festejo de cumpleaños! Podría parecer un ejemplo muy banal, pero no lo es, la contingencia ambiental por los altos índices de contaminación en la Zona Metropolitana del Valle de México afectó nuestra cotidianeidad: miles de autos dejaron de circular, clases en todos los niveles de educación fueron suspendidas, se emitieron alertas del riesgo de hacer actividad física al aire libre, y otras medidas para minimizar los riesgos que exponerse a estos niveles de contaminantes implicaba.

Lo cierto es que aún sin contingencia ya nada debería ser normal, como ciudadanía no olvidemos que la mala calidad del aire está presente casi en la totalidad de nuestros días y que para evitar que nuestras actividades diarias se vean afectadas debemos actuar ahora para asegurar un futuro para niñas y niños en el que puedan festejar en parques y jueguen en las calles.

La Comisión Ambiental de la Megalópolis anunció el miércoles pasado un nuevo Programa para Prevenir y Responder a Contingencias Ambientales Atmosféricas que parece un gran primer paso para su nuevo titular, Víctor Hugo Páramo, pues entre las acciones anunciadas está la inclusión al Hoy No Circula durante los periodos de contingencia de los vehículos “0” y “00”.

Otro acierto es la recuperación del carácter preventivo en las contingencias ambientales e incorporar en ellas el material particulado (PM2.5) así como el Pronóstico de la Calidad del Aire de Ozono como criterio para la activación de la fase de prevención. Sin embargo, los parámetros establecidos para declarar contingencias siguen siendo bastante laxos e insuficientes para la protección de la salud de la población, ya que son más altos que los límites máximos permitidos por las normas oficiales mexicanas y ni hablar si los comparamos con los estándares sugeridos por la Organización Mundial de la Salud.

Desde la sociedad civil consideramos que para una adecuada implementación del Programa de Contingencias Ambientales es indispensable que las autoridades locales y federales rindan cuentas e informen periódicamente a la población sobre el avance -mes con mes- de la fiscalización de las medidas, incluyendo el número de inspecciones y sanciones a industrias contaminantes así como las capacidades y resultados de los operativos para detectar y sancionar a los vehículos ostensiblemente contaminantes. De otra manera el programa difícilmente tendrá credibilidad.

*Edith Martínez es estratega de involucramiento en Greenpeace México

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