De 55 años de edad, formador de normalistas, Rubén Núñez Ginez se colocó en el centro de la encrucijada de la vida nacional. Es el dirigente de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el músculo del movimiento sindical disidente más grande del país, enfrentada ahora al Gobierno de Oaxaca y al Federal por la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública (IEEEPO).

Desde 1992, dado un acuerdo con el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, la CNTE nombró a los funcionarios, jefes de departamento y directivos del instituto. En la práctica, era suyo. Ahora, no sólo ha perdido ese coto de poder. Los gobiernos estatal y federal decidieron “congelar” las cuentas bancarias donde los maestros depositaban sus cuotas, dinero bajo la administración de los dirigentes de la Coordinadora.

De carácter “apacible y bohemio”, Núñez Ginez mide su liderazgo frente a los hechos. Las próximas horas serán cruciales. Si hace apenas unos días, las fuerzas de Seguridad Nacional se concentraban en Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” Guzmán, el ser más buscado del planeta y fugado dos veces de un penal de máxima seguridad, hoy más de diez mil miembros de la Gendarmería se encuentran en la capital oaxaqueña. ¿Qué van a hacer los maestros? ¿Qué va a pasar en Oaxaca?

Ciudad de México, 27 de julio (SinEmbargo).- Rubén Núñez Ginez no se distinguía por haber acumulado kilómetros caminados en el mapa mexicano como cualquier otro integrante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Su impronta en el aula tampoco era recordada. Ni sus piezas de oratoria, arte que algunos profesores disidentes desarrollan. Más bien, era conocido como un hombre risueño, de carácter apacible y bohemio, a quien llamaban “Ginés”, como el ladrón de El Quijote de la Mancha.

Golpe de azar o no -obtuvo 499 de 810 votos -, se erigió aquella tarde de septiembre de 2012 como el dirigente del bastión más importante de la CNTE: la sección 22 de Oaxaca, de 83 mil afiliados de los cien mil de todo el país que se calculan en la Coordinadora. Es decir, el músculo del movimiento sindical disidente más grande de México. Un puesto cuya fecha de expiración está marcada para septiembre de 2016, cuando falten dos años para que concluya el Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018).

De 55 años de edad, este es el hombre que se ha colocado en la encrucijada de la vida nacional. Si bien la fuga del penal de El Altiplano, de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” Guzmán, generó una búsqueda por parte de las instancias de seguridad del Gobierno, hoy la CNTE (o su dirigencia) ocupa el epicentro de la vigilancia.

El 21 de julio pasado, el Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo, anunció la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública (IEEPO) para –según su plan gubernamental- modernizar al sistema educativo del estado. En la foto quedaron el Secretario de Educación Pública (SEP), Emilio Chuayffet Chemor, y el vocero de la Presidencia de la República, Eduardo Sánchez. Juntos, dieron a conocer que se crearía un nuevo instituto de educación descentralizado, con personalidad jurídica y autonomía de gestión. El decreto que ordena la transformación amaneció publicado en el periódico oficial de la entidad.

Desde su creación en 1992, el IEEEPO siempre le perteneció a la CNTE. Con el plan de federalización de la educación de ese año, del entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari, la CNTE y el Gobierno del estado firmaron un convenio que le otorgó el derecho a la sección 22 de nombrar a los funcionarios, jefes de departamento y directivos.

Cuando el nuevo instituto empiece a funcionar dará de baja de manera paulatina a 310 profesores integrantes de la CNTE. Ninguno tendrá cargo administrativo y no tendrán más remedio que regresar a las aulas. Esta medida significa que la Coordinadora, la organización disidente de los sindicatos nacionales con mayor estructura por su número de afiliados, conformada desde 1980, ha perdido su principal poderío político: el IEEEPO de Oaxaca.

Por lo pronto, los integrantes de la dirigencia de la sección 22, ya no tienen dinero. La cuenta en la que se depositaban las cuotas ha sido congelada. En lo formal y en la práctica, su capacidad de acción se desvanece. Aun así, tanto en el Distrito Federal como en Oaxaca, se espera cualquier movimiento, cualquier palabra, cualquier mirada de Núñez Ginez. ¿Qué van a hacer los maestros? –es la pregunta que llena el aire.

Isaías Ignacio Jaime Cruz, de la coordinación nacional de la sección 22, acaso el hombre más cercano a Rubén Núñez Ginez, relata para este sitio digital: “Fuerzas militares inundaron la ciudad dispuestos a cazar profes como en el pasado, como en el presente. Hay carros quemados y oficinas destruidas. La capital está militarizada en búsqueda de nosotros, los maestros oaxaqueños. Entonces, se requiere un líder para saber qué hacer”.

EL LÍDER BOHEMIO

El líder de la Sección 22 de la CNTE, el pasado 15 de julio, durante una marcha en la capital del país. Foto: Cuartoscuro

El líder de la Sección 22 de la CNTE, el pasado 15 de julio, durante una marcha en la capital del país. Foto: Cuartoscuro

¿Cómo es Rubén Núñez Ginez, el líder requerido? Un integrante de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), una de las nueve corrientes internas de la CNTE, dice: “Ginez es un bohemio. Se le conoce por fiestero y bebedor social. Desde que tomó posesión, el rumorcillo fue que sería fácil minarlo dada su personalidad apacible, poco entrona”. Uno de sus compañeros de la Escuela Primaria Guillermo Prieto de Putla Villa de Guerrero, agrega: “No fue un alumno distinguido, más bien tímido y silencioso. Nada bravucón, pero tampoco bueno en el micrófono”.

La Secundaria, la hizo en la Técnica 15 y de ahí, pasó a la Escuela Normal Experimental Lázaro Cárdenas en el mismo municipio de Putla Villa de Guerrero, en la región de la costa. Tiene estudios de licenciatura en Lengua y Literatura en Acapulco, Guerrero. La carrera magisterial la hizo en la misma Normal de Putla, de donde egresó. Impartió la clase de Español y durante tres años, fue director.

Rubén Núñez empezó a medir su liderazgo cuando apenas tenía seis meses en el cargo. En febrero de 2013, se inició el proceso legislativo de la Reforma Educativa, cuya Ley General del Servicio Profesional Docente –ya promulgada- implica la evaluación de los profesores de Educación pública básica y media superior. De no aprobar un examen único, los profesores de diferentes regiones de la República, perderán sus plazas debido a esta normativa.

Para protestar por la legislación, en septiembre de ese año, 40 mil profesores tomaron el Zócalo de la Ciudad de México con un campamento. Les gustaba repetir que ellos nunca “aflojarían”. Al final, eran el grupo más fuerte de la Coordinadora; la mayoría de Valles Centrales en la sierra o de San Francisco del Mar y San Dionisio del Mar en la región del Istmo. Todos maestros rurales. Muchos de lengua indígena. Todos, bajo las órdenes de él, de Rubén Núñez. Pero no todos dispuestos a acatar sus decisiones. Por ejemplo, cuando él comunicó que la asamblea de la CNTE había determinado resistir en plantón ante la amenaza del desalojo, algunos pidieron regresar a sus pueblos. De modo que dentro del mismo campamento, los maestros inconformes con Núñez realizaron una marcha en contra de su determinación.

La otra prueba la había vivido en febrero de 2013 con la detención de la dirigente magisterial, Elba Esther Gordillo Morales, el 26 de febrero de 2013. Núñez Ginez respondió con cautela. No comprometió ninguna palabra, a pesar de que la sección 22 había denunciado en forma sistemática el fraude financiero de la ex dirigente. A diferencia de sus homólogos en Michoacán, Juan José Ortega; o Guerrero, Marco Antonio Pacheco; Rubén Núñez dijo que consultaría a las bases y luego, mandó un mensaje envuelto en duda: “Esperemos que su detención no sea una cortina de humo, por la aprobación de la Reforma Educativa. Nosotros como miembros de la Sección 22 seguiremos accionando en contra de esta reforma porque atenta contra los derechos laborales de los profesores”.

En estos días, para no ser detenido, Rubén Núñez Ginez vive y duerme bajo el respaldo de un amparo, otorgado por el Juzgado Segundo de Distrito en el Estado de Oaxaca, condicionado al pago de una garantía de cinco mil pesos. Enfrenta la demanda penal que interpuso la organización Mexicanos Primero ante la Procuraduría General de la República (PGR) por percepción de sueldo de fondos públicos sin dar clases. En la causa, ha quedado documentado que desde 2010 a la fecha, el líder de la CNTE percibió tres millones 318 mil pesos de su plaza de Putla, en la Escuela Normal Experimental Lázaro Cárdenas.

Los números dibujan ese rasgo de “Ginés”. De acuerdo al Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) –uno de los fondos destinados a la Educación por la Secretaría de Educación Pública- al primer trimestre de 2014, el salario del líder magisterial ascendía a 193 mil 240 pesos con 30 centavos por dos plazas, la 004969, por la que cobraba tres mil 70.44 pesos y la 720090, que le representaba 154 mil 651 pesos 40 centavos.

De cuánto gana o no gana, de si da clases o no, Núñez Ginez respondió con una conferencia de prensa en Oaxaca. Y entonces, puso en el ambiente un discurso por el que después fue criticado: “(Yo) cobro por hacer política, no por dar clases. Porque el trabajo político es un trabajo que también las bases nos han encomendado. Somos parte de una estructura. Estamos afiliados a un instituto en ese caso, como patrón sustituto”. Aclaró que el sueldo que recibe no sólo proviene de los impuestos de los mexicanos; sino de las bases de los maestros.

Rubén Núñez Ginez ha dicho ser proclive a la teoría magonista-zapatista; es decir, la unión del pensamiento de los revolucionarios Emiliano Zapata (retomado por el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y Ricardo Flores Magón. Una educación al servicio de la colectividad y gestada en ella. La entrega del maestro al servicio del pueblo.

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Foto: Cuartoscuro

Asamblea de la sección 22 la semana pasada, luego de conocerse la decisión del gobierno de Oaxaca. Foto: Cuartoscuro

¿Por qué cambió la acción de las fuerzas armadas después de la fuga de Guzmán Loera hacia los docentes? José Fernández Santillán, politólogo en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de México (ITESM), habla sobre el punto: “Esta escena debe verse en conjunto. Aunque parecen temas deshilvanados, estamos viviendo un solo fenómeno. Es un reacomodo de fuerzas en el subsuelo nacional. Tenemos un Estado nacional que necesita ser fortalecido porque durante décadas se debilitó. Requiere atender la Seguridad Nacional y Pública, combatir la delincuencia y garantizar los derechos sociales básicos. Desde este mirador ya no aparecen tan deshilvanados los temas que aparentemente lo son. La fuga del Chapo y Oaxaca son parte de la misma realidad nacional”.

El pensamiento del politólogo no es diferente al del experto en Seguridad de la Universidad Iberoamericana, Erubiel Tirado. “La del Gobierno Federal es una doble cara. Han militarizado Oaxaca y al tiempo, avalado grupos como las autodefensas en Michoacán y Guerrero. La Educación no es un tema de Seguridad. Es político. Pero mientras hubo arreglos de carácter político, la CNTE pudo actuar en todo el país. Ahora ya ni siquiera hay negociaciones que valgan. Al final, asistimos al fracaso de una estrategia de gobernabilidad que puede estallar en el cortísimo plazo”, dice.

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Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Los maestros de la CNTE han señalado al Secretario de Educación, Emilio Chuayfett, como uno de los principales promotores de campañas en su contra. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

La CNTE está dividida. Y las fracturas están relacionadas con el liderazgo de la sección 22 que dirige Rubén Núñez Ginez. En marzo de 2015, dos panfletos anónimos empezaron a circular en el plantón que la Coordinadora tenía en el Monumento a la Revolución, en la capital del país, como protesta a la Reforma Educativa. Eran en su contra. Pero también de Francisco Villalobos, secretario de Organización de la sección 22. Los acusaban de corrupción. A Núñez Ginez de adquirir autos. A Villalobos de enriquecimiento inexplicable.

A los señalamientos se añadieron acciones violentas, un signo que muchas veces ha distinguido a la sección 22. En los días anteriores a las elecciones intermedias del 7 de junio, los maestros disidentes cercaron el Aeropuerto de Oaxaca. Luego, tomaron por asalto el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana. Según la versión de la Procuraduría de Justicia del Estado, robaron equipo de cómputo, mobiliario y quemaron expedientes. Lo mismo hicieron en Juchitán de Zaragoza. La protesta la acompañaron de un paro y dejaron sin clases a un millón 500 mil alumnos.

Las escenas de la CNTE en Oaxaca jamás han carecido de tintes violentos. Ya sea urnas quemadas o ayuntamientos apedreados, los maestros de la sección 22 han aparecido como los autores de varias historias de daño al patrimonio. En 2006, en la capital oaxaqueña, en la entraña de la sección se gestó la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) que permaneció varios meses en plantón en contra del Gobierno de Ulises Ruiz. Participaron 365 organizaciones sociales, ayuntamientos populares y sindicatos. Colocaban barricadas y efectuaban incendios hasta que la Policía Federal logró desalojarlos.

¿Por qué? Una explicación de los eventos violentos de los maestros disidentes se encuentra en el estudio de la organización Insight Crime, especializada en grupos delictivos en el continente: hay un vínculo del grupo grupo guerrillero Ejército Popular Revolucionario (EPR) con la CNTE.

El EPR surgió en los noventa como un movimiento insurgente que por años recurrió a las tácticas tradicionales de la guerrilla, como el ataque a personal militar, pero con el paso de las décadas, sus movimientos se volvieron más conservadores. El estudio de Insight Crime indica: “Si bien en México podría parecer mejor no tener al EPR abrazando las tácticas de guerrilla convencional, el precio de esto puede ser que los movimientos sociales estén cada vez más radicalizados y que los rebeldes tengan acceso a una base más amplia de apoyo”.

Experto en movimientos sociales en México, José Fernández Santillán encuentra que los vínculos con los grupos guerrilleros representaron un problema en el pasado, cuando la sección 22 contó con recursos financieros. “En su página, la CNTE indica que hay que combatir con las armas y desde el proletariado. Para cualquier país, este plan de acción es potencial cuando se tiene dinero. Hoy el Gobierno Federal ha cortado ese flujo”.

El estudioso añade que desde esta perspectiva, la sección 22 llega a este momento –el más crítico de su historia- con serias divisiones. “Están divididos internamente y a la vez, aislados de la sociedad. Este fue el mejor momento para el Gobierno Federal para desaparecer el IEEPO. Parece ser que dijeron, ‘ya era hora’”.

Dos años después del plantón en el Zócalo en contra de la Reforma Educativa, algunos maestros entrevistados en Oaxaca coinciden en que en la historia del movimiento, todo ha sido extremo siempre. El apoyo y el rechazo. Para algunos, sólo son “maestros güevones”; para otros, “héroes”. Asumen que esta vez, esos extremos no cambiarán.

Isaías Ignacio Jaime Cruz, de la coordinación nacional de la sección 22, expone: “Debemos dejar las cosas internas de lado. Tenemos que tirar esa embestida. Ahorita debemos ser más inteligentes que nunca. El que esté atizando la hoguera será un traidor. Las corrientes han existido siempre. Es imposible tener un grupo tan grande en el que no hubiera diferentes ideas. Ahora precisamente queremos explotar esa fuerza”.

– ¿Podrá Rubén Núñez atravesar esta etapa de la CNTE?

– Independientemente de sus características personales, no es un hombre solo. Lo tenemos que fortalecer.