Luego de su primer disco, Todo Fine, editado por Universal Music, el compositor e intérprete de Mexicali se vio obligado a elegir “entre la fiesta y la carrera”. Para alegría de sus muchos fans, prefirió quedarse en el lado de la profesión y seguir regalando arte a lo largo y ancho de la República Mexicana.

Ciudad de México, 27 de septiembre (SinEmbargo).- Juan Cirerol nació en Méxicali y, desde allí, con un talento innegable para la composición se disparó con energía y personalidad al escenario nacional.

Fue recibido con los oídos y brazos abiertos por sus colegas, tanto así que fue abridor de León Larregui durante la gira por México y Latinoamérica; de Bunbury y Calamaro en el Foro Sol y del nuevo y reconocido cantautor británico Jake Bugg.

Al mismo tiempo, un contrato con la multinacional Universal Music le permitió dar a conocer en toda la República su disco Todo Fine.

“Todo Fine es decir: está todo tranquilo, no me molestes. Es lo que le digo a la vida. Todo está tranquilo, lo único que hay que hacer es respirar y permanecer al ciento por ciento”, decía en una entrevista que le realizáramos el año pasado.

Todo Fine es el disco con el que este artista definido como una mezcla de Johnny Cash y Ramón Ayala con un toque de Rockdrigo González, que se autodenomina un punk aficionado al folk que lee a Charlie Bukowski, entra a las grandes ligas del disco, esperanzado y medio distante, como sumido en su propio viaje, sin dar mucha importancia al ruido que despierta alrededor.

El jueves pasado protagonizó una noche de Bohemia 32, el ciclo de conciertos que se lleva a cabo en el Centro Cultural Roberto Cantoral, una muestra más del suceso que no amaina en la luminosa carrera del músico.

“Estoy tranquilo, trabajando”, dice Juan en entrevista con SinEmbargo, celebrando entre otras cosas la “coincidencia agradable” que le permitió compartir escenario con Jay de la Cueva y Ximena Sariñana, especialmente invitados por la Sociedad de Autores y Compositores.

“No escucho mucho las canciones de Jay y a las canciones de Ximena las escuché obligado porque una novia mía era muy fan”, admite el artista, quien se subió al estrado del Cantoral para conocer de primera mano a sus compañeros de show, “a quienes no tenía el gusto”, dice.

MÁS TRANQUILO QUE EN OTRAS OCASIONES

Liberado de algunos demonios, Juan Cirerol dice estar “más tranquilo que en otras ocasiones, puesto que ya he podido hacer el trabajo de manera más concentrada”, afirma.

“Decidí que si iba a ser músico profesional pues tendría que dejar la fiesta y enfocarme más en las canciones. Se me presentó la oportunidad de decidir si lo haría por gusto o por profesión y elegí la carrera”, admite.

Recorre los escenarios de la República con su guitarra en ristre y vestido a menudo con una camisa negra y brillante. Encuentra en el camino “a un número de fans que crece, cada vez hay más gente en mis shows. Ahora tengo un equipo más preparado y nuestro máximo objetivo es brindar un espectáculo bien organizado, un proyecto que culminará el próximo 12 de noviembre con una presentación en el Lunario Nacional”, explica con orgullo.

“Los conciertos de esta época me permiten ir preparándome física y espiritualmente para ese logro tan ansiado del Lunario”, admite.

“Soy feliz siendo músico. A veces me da un poco de miedo, no lo niego, porque los retos son diarios, pero es ese miedo lo que también me emociona y me insta a seguir”, dice el también poeta, de 29 años de edad.

El artista, de 29 años de edad, llega el 12 de noviembre al Lunario. Foto: Facebook

El artista, de 29 años de edad, llega el 12 de noviembre al Lunario. Foto: Facebook

“Es emocionante aceptar los retos y darte cuenta de que puedes superarte. Ahora ando un poco lento con la composición de nuevos temas. Trato de no pensar demasiado en ello. Las canciones anteriores vinieron casi de la nada, ahora no me encuentro tan inspirado, la verdad”, confiesa.

“Hay planes para un nuevo disco, claro, hay un repertorio más extenso que estamos mostrando y afianzando en vivo”, dice.

Desafortunadamente, problemas de visa le han impedido a Cirerol presentarse en los Estados Unidos, donde tiene un público de espíritu que lo espera con ansias.

“He estado de todos modos saliendo a Sudamérica y a Europa, en lo que esperamos que se resuelvan nuestros asuntos de migración”, concluye.