Para el nieto de Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional, es urgente un cambio real [de grupo] en la dirigencia de ese instituto político, pues afirma que la actual directiva nacional no tiene moral y debido a eso se presentan escándalos como los de “los moches”, o el del chat sexual del Senador Ismael García Cabeza de Vaca.

“Lo que acaba de pasar es vergonzoso”, reconoce. Cuando tienes una presidencia que no tienen calidad moral como sucede, ¿cómo corriges eso?, ¿cómo queremos que alguien que no tiene calidad moral haga que otro sí la tenga?”, se pregunta.

Ciudad de México, 27 de septiembre (SinEmbargo).- Manuel Gómez Morín Martínez del Río se encarrila a la contienda por la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN), institución política que su abuelo fundó hace 79 años y que hoy está “desfigurada” y con una dirigencia que “no tiene calidad moral”, dice el aspirante en una entrevista con SinEmbargo.

La alianza de los grupos “anayistas” y “ex gobernadores” con la plantilla de Marko Cortés Mendoza y Héctor Larios Córdova, y la “falta” de opositores fue parte de las motivaciones para alzar la mano, comenta el panista.

El aspirante afirma que quiere reivindicar al partido, que “regrese a sus raíces y restablecer los vínculos perdidos con distintas expresiones de la sociedad civil”, pues sostiene que los valores siguen entre los militantes pero es el pragmatismo de la cúpula que lo controla lo que ha llevado al partido a la crisis.

“Veo un PAN desfigurado y, más que al PAN, lo que veo es una dirigencia desorientada o que está poniendo por encima del partido los intereses de grupos o de personas, eso es lo que estoy viendo”, dice el Morín Martínez del Río, quien con el peso de su apellido apela a que el blanquiazul recuerde sus orígenes y sus principios.

Sin decir nombres, el panista acusa que Marko Cortés es el candidato del corpúsculo que hace todo lo posible por  seguir manejando al PAN.

“Es el candidato apoyado por un clarísimo pacto o acuerdo entre cúpulas; acuerdo cuyos términos desconocemos, y no sabemos cuál es el alcance pero que excluye a la militancia y contiene incentivos perversos que nos afectan a quienes hacemos nuestro esfuerzo por lograr el registro”, expone.

Manuel Gómez Morín denuncia que no hay un piso parejo para todos los aspirantes, pues las reglas de la convocatoria tienen vicios de origen que benefician al aspirante de las cúpulas y limitan el marco de acción para los demás candidatos. Sin embargo considera que sí tiene posibilidades y que incluso podría ganar, pues sostiene que los panistas están molestos con la forma excluyente con la que se dirige al PAN hoy en día.

“En la militancia hay enojo, hay descontento porque ha habido maltrato porque ha habido decisiones equivocadas que han impedido que la militancia participe en los procesos internos de candidatos y le han impedido a la militancia ser candidato”, dice.

El panista se describe como un militante más y considera que su falta de carrera política así como el hecho de que no ocupa cargos públicos son aspectos que lo impulsan para llegar a la presidencia de Acción Nacional porque, afirma, eso permitirá que se pueda enfocarse al 100 por ciento en el partido y no en buscar candidaturas personales.

Para el nieto del chihuahuense Manuel Gómez Morín es urgente un cambio real [de grupo] en la dirigencia del partido porque insiste que la actual directiva tiene moral y debido a eso se presentan escándalos como el de “los moches”, o el reciente caso del chat sexual del Senador Ismael García Cabeza de Vaca.

“Lo que acaba de pasar es vergonzoso e indignante. Cuando tienes una presidencia que no tienen calidad moral como sucede, ¿cómo corriges eso?, ¿cómo queremos que alguien que no tiene calidad moral exija que otro la tenga?”, se pregunta.

El aspirante acusa Ricardo Anaya Cortés, a Damián Zepeda Vidales y al grupo que ellos conforman de deshonrar al partido.

“Están deshonrando la presidencia nacional. Una presidencia por la que ha pasado gente como mi abuelo Manuel Gómez Morín, Efraín González Morfín, como Carlos Castillo Peraza o como Felipe Calderón Hinojosa, que no se perdían, que se asumían como el Presidente de un partido político que ha sido de gran relevancia para la historia de este país. Y estas personas que llegan, creen que la presidencia nacional la pueden manejar como les venga en gana, deshonrando al partido”.

Gómez Morin Martínez advierte que de seguir con el candidato de la “continuidad” [Marko Cortés], de no recomponer al PAN y no de regresar a su raíces, el partido corre el riesgo incluso hasta de extinguirse.

Manuel Gómez Morín Martínez del Río busca la presidencia del PAN. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

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–¿Por qué quiere competir por la presidencia de Acción Nacional ?

–Quiero contender porque es un momento muy importante en la vida de México en la que el Partido Acción Nacional (PAN) tiene que llegar en plena forma. ¿A qué me refiero en plena forma? A que tiene que llegar un partido que regrese los orígenes que regrese a sus raíces, que además es congruente consigo mismo le da a la militancia del partido, su importancia el valor que tiene y que es capaz de restablecer los vínculos perdidos con distintas expresiones de la sociedad civil.

–¿Qué lo motivo?

–Estaba viendo el escenario, con un personaje, con un candidato vinculado con quienes ahora controlan el partido y  que posteriormente recibió el apoyo de gobernadores, y por otro lado vi que nadie estaba levantando la mano. En un principio estábamos impulsando una propuesta de un ex Gobernador de Guanajuato que al final del día no prosperó; entonces yo platiqué con un grupo de panistas y dije: “pues voy yo. Me apunto”.

–¿Qué le ofrece usted al partido?

–Soy un militante común y corriente. No soy miembro del Comité Ejecutivo Nacional ni del Consejo Nacional, no estoy en ningún comité de ningún tipo, no soy Diputado ni tengo cargo de representación popular. Soy un abogado que vive de su trabajo, de su despacho, y creo que esto permite mandar una imagen distinta de un Acción Nacional que está dirigido por alguien que no está en el cargo, parte de una carrera política porque, si bien he participado en política, no tengo una carrera política. Soy alguien que no está buscando chamba, porque la tengo, y un elemento muy importante: quiero trabajar todo el tiempo en la presidencia sin distraerme, sin buscar construir, desde la presidencia, una candidatura a nada y dedicarme al 100 por ciento a ser presidente y no lo que ha pasado recientemente que el Presidente trae otros proyectos, otras propuestas que, al final del día, acaban siendo más importantes que la propia dirigencia del partido.

–¿Cómo ve el proceso de elección interna, cree que hay un piso parejo?

–Nosotros junto con otros dos que levantaron la mano para contender promovimos un juicio de protección político electorales ante el Tribunal Electoral para impugnar distintas cuestiones de la convocatoria y que, además, están sustentadas en el reglamento. Primero, el requisito de firmas que se pide. Es un requisito de 10 por ciento del total del padrón que no responde a ningún criterio de racionalidad. ¿Por qué el 10 por ciento del total del padrón? No hay algo que lo justifique. Además, hay un límite que del total de firmas que uno presente: no puede haber más de 5 por ciento de una sola entidad federativa. Eso no responde a un criterio de racionalidad ni proporcionalidad, porque en el PAN hay estados que tienen 25 mil militantes y estados que tienen 2 mil o 3 militantes. Entonces, ese criterio de tope no está observando las diferencias en número de militantes en cada estado. Y hay otro aspecto que no pusimos en la demanda pero que sí hay que señalarlo: al pedirle la firma a los militantes están vulnerando la secrecía del voto, porque es evidente que quien está dando la firma a un aspirante el día de mañana va a votar por él, entonces ahí hay una clara violación a un derecho político electoral de la militancia, que es el derecho a la secrecía del voto. Son de los aspectos principales de la denuncia.

Hay algo que también nos preocupa mucho: los tiempos. Nos dieron sólo tres semanas para conseguir las 28 mil firmas, que dicen algunos pudiera ser un plazo suficiente. Por ejemplo, hay un candidato que ya presentó 22 mil firmas, pero las está presentando porque cuenta con el apoyo de la estructura del partido, y eso lo sabemos porque nos lo han dicho militantes. Y cuenta también con el apoyo de gobiernos emanados de Acción Nacional y así es muy fácil conseguirlo, pero nosotros que nos estamos apoyando en la militancia, que es una militancia que trabaja voluntariamente y que le da al partido el tiempo que le sobra o que puede darle, pues se vuelve mucho más difícil conseguir las firmas;  aún así llevamos buen paso, pero sí nos presenta de logística. Y algo que no nos gustó, no sólo es que nos dieron estas tres semanas, que nos da muy poco tiempo, sino que la convocatoria tardó mucho tiempo en salir sin justificación alguna, pues la comisión se instaló casi un mes después de que la eligieron, tomó su tiempo para elaborar la convocatoria y habiendo aprobado la convocatoria, que fue un miércoles, la publican hasta el lunes siguiente. Dices tú: “bueno, si de por sí el tiempo es corto a nosotros, que dependemos del trabajo voluntario, los fines de semana son básicos para que la militancia consiga firmas; entonces, este tipo de cosas te hace pensar: “¿lleva mensaje o está cargado hacía alguna lado?”.

La firma de los que apoyas tiene que ser autógrafa, y nosotros hemos pedido que se implemente mecanismos electrónicas, o alguna otro que facilite la recolección y ha habido mucha resistencia a incorporarlos en el proceso. Viola principios de equidad proporcionalidad, entonces tiene ese vicio de origen pero también nos preocupa mucho que haya un candidato, que es un candidato apoyado por un clarísimo pacto o acuerdo entre cúpulas, acuerdo cuyos términos desconocemos, y no sabemos cuál es el alcance. Lo que es cierto es que excluye a la militancia y contiene incentivos perversos, o provoca incentivos perversos que afectan a quienes hacemos nuestro esfuerzo por lograr el registro.

–El nombre de ese candidato…

–Ese candidato es uno cuyo nombre no lo doy porque dicen que no hay que hablar de los contrincantes, que lo investiguen. Yo hablo nada más de mí.

–Le han dicho que hay amenazas hacia militantes?

–En lugares donde el PAN gobierna, el hecho de que la gente de su nombre y su firma aparezca en un formato permite que se sepa quien los está apoyando, así de sencillo. A la gente no necesitan decírselo, pero sí saben que si aparece su nombre [en apoyo a otros candidatos ] pues está en riesgo su chamba. Hace unos días estuve en un municipio donde me reuní con algunos militantes y entre esos había unos que trabajaron en el Gobierno municipal y a ellos les estaban tomando fotografías.

–Con las complicaciones que denuncia, ¿considera que tiene posibilidades reales en la contienda?

–Han salido unas encuestas. Empezamos con cerca de 16 por ciento, ya estoy entre 33 y 35 por ciento en un tiempo relativamente corto y si esa tendencia sigue –y yo estoy seguro se mantendrán–, en dos o tres semanas estaríamos ya por encima, podríamos ganar la elección. En la militancia hay enojo, hay descontento porque ha habido maltrato, porque ha habido decisiones equivocadas que han impedido que la militancia participe en los procesos internos de candidatos y le han impedido a la militancia ser candidato. A pesar de que la gente pone mucho en duda las encuestas, yo creo que en la última elección [federal] vimos que las encuestas era una realidad y no dudaría que en este caso [la contienda interna] fuera así. El famoso pacto que se construyó para la alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano, le implicó al PAN ceder muchos cargos de elección popular en todo el país y, además, provocó que el partido designara desde arriba a los candidatos y la consecuencia es el enojo, el desencanto, el desacuerdo de una militancia que participa en un partido político, porque quieres eventualmente intervenir en los procesos de elección ya sea para votar o ser votado.

–¿Considera que el PAN quedó desdibujado después de la elección?

–Ese es el otro punto.  Una alianza con partidos políticos con una ideología diametralmente opuesta a la de Acción Nacional en más de un tema y eso, además de que molestó a la militancia, nos impuso tener que apoyar candidatos de partidos que no estamos de acuerdo, y a la ciudadanía en general la desconcertamos y le mandamos un mensaje de que Acción Nacional está dispuesto a renunciar a sus principios a su doctrina, a los valores que defiende, por una cuestión meramente electoral, cuando la ciudadanía estaba acostumbrada a ver un partido Acción Nacional que era fiel a si mismo.

–¿Cómo ve el nieto del fundador del PAN al partido hoy?

–Veo un PAN desfigurado y, más que al PAN, lo que veo es una dirigencia desorientada o que está poniendo por encima del partido los intereses de grupos o de personas, eso es lo que estoy viendo. El partido como institución mantienen sus principios, sus valores – porque además todo está escrito– y veo que hay mucha militancia que cree en el partido, y es lo que somos. Pero por otro lado veo una dirigencia que prescinde de todo eso con tal de lograr ciertos objetivos; una dirigencia absolutamente pragmática, con un pragmatismo que , precisamente por ser absoluto, prescinde de principios, valores. “El fin justifica los medios” y lo que se busca es ganar elecciones con quien sea y como sea, ese es mensaje que se manda y ese el PAN que hoy en día estoy viendo: un PAN que en sus orígenes buscaba formar ciudadanos como un requisito para que este país tuviese democracia y pudiese avanzar hacía el futuro.
Pasamos un partido que formaba cuadros y que se preocupaba por que los militantes estuvieran formados en todo el sentido de la palabra, a un partido que prescinde de todo eso y se vuelve una maquina electoral. Y no solo una maquina electoral sino una maquina con cúpula que se ponen de acuerdo entre sus integrantes y que utilizan a la militancia solo para los intereses de las propias cúpulas.

–Viene de un partido con figuras con alto nivel intelectual ¿hay una gran diferencia del antes al ahora?

–Cuando ves que Ricardo Anaya, en 2015, lo eligen presidente del partido y desde la presidencia comienza a construir su candidatura a la Presidencia de la República. Cuando ves a un Damián Zepeda que se baja para ser propuesto candidato al Senado, a un Damián Zepeda que se vuelve a subir, que se vuelve a bajar para ser designado coordinador. Cuando ves eso, están deshonrando la presidencia. Una presidencia por la que ha pasado gente como mi abuelo Manuel Gómez Morín, Efraín González Morfín, como Abel Vicencio Tovar, como Carlos Castillo Peraza, como Felipe Calderón, que no se perdían, que se asumían como el Presidente de un partido político de ha sido de gran relevancia para la historia de este país. Y estas personas que llegan, creen que la presidencia la pueden manejar como les venga en gana, deshonrándola.

–¿Deshonran también la memoria de quienes fundaron al partido?

–¡Sí, sí, sí! Uno puede afirmar eso. Para mí, siendo nieto de alguien que fue 10 años presidente y que le dedicó su vida al partido, pues la verdad sí lo están deshonrando, no sólo al cargo sino al partido.

–¿Qué cree que pensaría Manuel Gómez Morín del PAN actual?

–Mi abuelo ya murió y si quieren pregúntenle a través de un médium, en fin…. él, con los fundadores, constituyó una institución con determinadas características y lo que vemos actualmente es que no corresponde aquello que se fundó, y no corresponde no por la militancia sino por la dirigencia, que no sabe asumir su rol, que no sabe asumir su papel; que no entiende qué está haciendo ahí.

–¿Qué panorama visualiza para Acción Nacional?

–Pues con una dirigencia así lo veo que no le va a servir al país. No le va a servir al país. En un momento en el que se necesita un partido de oposición que sea un verdadero contrapeso al nuevo partido, a un nuevo ente hegemónico , porque vete tú a saber qué es Morena, que no es un partido es un movimiento, y que está apoderándose de todos los espacios públicos de ejercicio de poder.

–¿Cuáles son los riesgos si el PAN no se reinvindica?

–Uno de los riesgos es que la ciudadanía siga desconfiando del partido y le pierda complemente la confianza y deje de votar por el PAN, así de fácil.

–¿Desaparecer?

–Sí, puede ser una ruta. Es una posibilidad y lo hemos visto con otros partidos que ha hecho hasta lo imposible por no ganarse la confianza de los ciudadanos y, ¿qué ha pasado? Pues han desaparecido.

–¿Cómo recuperarse de la crisis?

–Con una dirigencia que haga bien su trabajo. Tampoco tiene mucha ciencia: con una dirigencia que entiende su papel, el papel del partido, de su importancia, de la necesidad de un Acción Nacional fuerte, congruente, que se asume como instrumento de la sociedad y no que se asuma instrumento de un corpúsculo que lo controla.

–Muchos también mencionan que se requiere una dirigencia capaz de generar unidad…

–Ahí uno de los que levanta la mano habla de una “unidad”, como si fuéramos el PRI y no somos el PRI. Aquí no es cuestión de unidad porque, además, para ellos es una unidad que acaba siendo una uniformidad, y el concepto además se pierde. Sí creo que tiene que haber cierta unidad, pero la unidad se tienen que construir sobre otros criterios no sobre el de “la unidad para llegar todos juntos y que yo sea el que mande”, pues eso no es unidad. Eso es hacer acuerdos para privilegiar a alguien y ganar algo a cambio. No se trata de un reparto de cuotas se trata de ejercer una presidencia ordenadamente.

–Habla de manejo de cúpulas, acuerdos, este tipo de practicas se han denunciado incluso desde cuando estuvo Felipe Calderón como presidente nacional. ¿Qué opina al respecto?

–Él fue presidente en 1997, o sea en otros tiempos. A lo que me refiero es que en ese entonces el partido vivía su normalidad democrática. A lo mejor sí había un grupo que de alguna manera estaba arriba pero el partido seguía su vida normalmente y no había reparto de cuotas, eso se ha trastocado totalmente.

–De llegar a la Presidente, buscaría el retorno de panistas, como Margarita Zavala?

–El principal valor y fortaleza de un partido es su capital humano, es su alma su espíritu y es lo que lo mueve, y en Acción Nacional hemos tenido el desatino de descuidar a nuestro capital humano y dejar que se nos vaya, y luego cerrar la puerta a que entre gente valiosa. Eso es un error. Toda institución, organización lo que más cuida es su capital humano y en Acción Nacional lo que menos cuidamos es el capital. Ahora, ¿qué voy hacer? Haré un partido de puertas abiertas en donde los que se han ido puedan regresar. Por ejemplo, Vicente Fox se salió del partido por las razones que ustedes quieran. El hecho de que un partido hubiese tenido entre sus militantes, entre su capital humano, un ex Presidente de la República, es muy valioso para el partido por lo que puede aportarle por la visión que adquirió a través de su propio cargo, por todas las vivencias que tuvo. Algo muy valioso. Lo mismo Felipe Calderón, la aportación que puede hacerle al partido, con esa gran visión y esa gran experiencia que adquirió desde la Presidencia de la República es invaluable, los necesitamos.

–Sin embargo, la imagen de Calderón es identificada como el principal impulsor de la guerra contra el narco, ¿eso no afecta?

–Son cosas que van por cuerda separada. Se le critica mucho a Calderón y hoy Enrique Peña Nieto mantuvo al ejército y a la Marina fuera [en las calles]. López Obrador ya dijo que los va a mantener fuera, y que en 2024 los mandará a los cuarteles. ¿Qué mensaje nos está dando? Se está yendo hasta el final de su mandato, apostándole a que en dos o tres años dirá: “no, pues en el país no hay condiciones y tendrá que seguir el Ejército y Marina afuera”, y ahí por lo pronto le han dado la razón a Felipe Calderón. Él tomó una decisión muy difícil y hoy por hoy se ha demostrado que era necesaria. Pero van por cuerda separada, porque una cosa es los resultados que pudo haber tenido como Presidente, o el ejercicio de su mandato, y otra cosa es el aprendizaje que él obtuvo desde ahí. Es la experiencia y eso es lo que tenemos que aprovechar. Y sí, habrá cometido errores pero también tuvo aciertos y los errores, y los aciertos son muy valiosos, y le dan un bagaje que permite contribuir bien a AN en toma de decisiones, rumbos a seguir, etcétera.

–¿Es difícil reponer al PAN con escándalos como los moches, o incluso el más reciente, el del Senador de Tamaulipas?

–Lo que acaba de pasar es vergonzoso indignante. Sí, sí estoy de acuerdo, pero cuando tienes una presidencia que no tiene calidad moral como sucede, ¿cómo corriges eso? Lo que necesitas es una presidencia con calidad moral. No le quiero dar la razón a AMLO, quien dice que porque combatirá a los corruptos de arriba el resto del país ya no será corrupto, porque en primer lugar yo cuestiono la calidad moral de AMLO, porque tiene muchas etapas oscuras en su trayectoria [nunca aclaró lo del segundo piso, eso de que no tiene cuentas bancarias, o hay mexicano de ese nivel que no tenga una cuenta bancaria, entonces tiene esa serie de puntos negros que nadie se lo cree], pero en Acción Nacional yo sí creo que habemos gente que sí podemos decir que tenemos calidad moral para que con esa calidad moral corrijamos una serie de desviaciones que se están viendo, como el caso de ese Senador, que no puede ser… como el caso de los moches, como muchos otros casos que ahí están. El principio es ese: “¿Cómo queremos que alguien que no tiene calidad moral exija que otro sí la tenga?”.