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La realidad abandonada

Lo que soñamos posee tanta viveza como lo experimentado en la vigilia como lo constata cualquiera que haya despertado de una pesadilla con el corazón y el pulso a todo galope y con una sensación de terror que tarda en irse.

COLUMNAS | 3 comentarios
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  • Elegimos la vigilia como cárcel común de carne, de dolor, de hambre. Soñamos el sueño de la vida mortal porque nos aterra a libertad del Ensueño eterno, tal vez porque nos parece demasiado lúcida, aleccionadora, iluminadora. Como especie preferimos el ruido incesante al silencio interminable, pues nos hemos convencido que sufrir es merecer, ¿merecer qué cosa? Ni nosotros sabemos, ni queremos saber.

  • Elegimos la vigilia como cárcel común de carne, de dolor, de hambre. Soñamos el sueño de la vida mortal porque nos aterra a libertad del Ensueño eterno, tal vez porque nos parece demasiado lúcida, aleccionadora, iluminadora. Como especie preferimos el ruido incesante al silencio interminable, pues nos hemos convencido que sufrir es merecer, ¿merecer qué cosa? Ni nosotros sabemos, ni queremos saber.

  • El sueño es caos, mantenimiento eléctrico. Si la raza en sus “5 sentidos” sigue creyendo en la luna de queso, que un carpintero caminó sobre las aguas antes de haberlas convertido en vino… crees que se va a reinvindicar al babear las sábanas? jajaja

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