Debido a un corte de energía eléctrica en el Hospital General de Tijuana, se reportó que cinco pacientes con la COVID-19 murieron, dos directamente por el apagón y tres indirectamente; los médicos señalaron que la planta de luz del hospital no tuvo la capacidad de proveer de energía a todas las instalaciones.

Tijuana, 27 de octubre (Zeta).- Del viernes 23 de octubre al domingo 25 del mismo mes, el Hospital General de Tijuana se quedó sin energía eléctrica. Producto del apagón que las autoridades no resolvieron hasta el lunes 26 de octubre, fallecieron cinco pacientes que estaban internados por COVID-19 y estaban asistidos por ventiladores.

Ante la falta de energía eléctrica, los ventiladores se apagaron, y los pacientes tuvieron complicaciones para respirar por si mismos. Dos de ellos murieron al irse la energía eléctrica, otros tres fueron trasladados a un área que funcionaba debido a la planta de luz, pero también fallecieron.

De hecho, informó personal del hospital que la planta de luz no tuvo la capacidad suficiente para proveer de energía eléctrica a la totalidad del edificio, y en las partes donde sí funcionaba, era a una baja potencia.

El lunes 26 de octubre, los médicos del Hospital General de Tijuana se encontraron con los cuerpos de los fallecidos a causa del apagón, porque sus restos no pudieron ser trasladados porque tampoco funcionaban los elevadores, necesarios para transportarlos al área forense del Hospital.

Las autoridades del Hospital y de Salud del estado reportaron que los pacientes con COVID-19 no fallecieron a causa del apagón, pues los respiradores cuentan con batería de hasta cuatro horas de duración. Foto: Alejandro Gutiérrez Mora, Zeta

Médicos del Hospital General de Tijuana dijeron a Zeta que el sábado regresó por unas horas la energía eléctrica, pero poco pudieron hacer para mantener a salvo a los pacientes. El domingo todo el día estuvieron sin luz, y el servicio de energía se reestableció hasta el lunes 26 a las 11 de la mañana. Explicaron que personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), llegó a revisar el área hasta el domingo 25 de octubre.

Había pisos en los que estaba funcionando la planta de luz, pero eran los menos. Esos días sin energía eléctrica, había 30 camas ocupadas con pacientes COVID19, de las cuáles 12 no tenían luz. Intubados había 19, y fallecieron cinco.

La falta de energía eléctrica complicó la atención a los pacientes del General, entorpeciendo y retrasando los trabajos, pues como resultado de la falla, se descompuso el gasómetro y el equipo de laboratorios, por lo que no tuvieron servicio de análisis clínicos.

“Hay áreas del hospital, que son muy oscuras y no se veía nada sin luz, y ahí hay pacientes”, dijo un médico y agregó: “No hay elevadores, no puedes mover pacientes, no puedes dar altas, no puedes bajar un paciente a rayos x, mover la comida y el agua se complica”.

Personal del Hospital General de Tijuana desconoce la causa del apagón, los médicos consultados suponen que se trató de un desperfecto en la subestación eléctrica, de la cual criminales suelen robar el cobre del cableado.

Reiteraron los médicos que siguen faltando los insumos para atender de manera adecuada a los pacientes con COVID-19, “los insumos básicos llegan, hay por una semana y luego no hay por dos semanas y así nos traen, ya no nos quejamos porque no logramos nada, la gente ya está cansada”, confió un doctor quien dijo que otra vez están en desabasto de Midazolam, que es el medicamento para dormir a los pacientes que están asistidos por un ventilador.

El Hospital General de Tijuana registró una baja de casos de COVID-19, su punto más leve fueron 30 pacientes en atención al mismo tiempo, pero ante el repunte de casos que se ha presentado en el Estado, al día de hoy, lunes 26 de octubre, tienen 59 pacientes, de los cuáles 14 están en terapia intensiva y 21 en urgencias.

Los médicos señalaron que, pese a que el sábado regresó por momentos el suministro eléctrico, poco pudieron hacer para salvar a los pacientes que fallecieron. Foto: Omar Martínez, Cuartoscuro

El director del Hospital General de Tijuana, Alberto Reyes Escamilla, dijo a Zeta que no han recibido un informe por escrito de parte de la CFE sobre el origen de la falla eléctrica, pero que saben que se debió a vandalismo, precisamente por el robo de cableado.

Además, informó que los ventiladores “por fortuna tienen batería de cuatro a seis horas. Hubiera sido catastrófico”. Aunque sólo reconoció que fueron tres fallecidos “pero no por la falta de energía”, contraponiéndose a la versión de los médicos encargados que refirieron la muerte de cinco pacientes, dos directamente por la falla eléctrica, y tres de manera indirecta”.

Reconoció Reyes Escamilla que la planta de luz con la que cuentan en el Hospital General de Tijuana, no es suficiente para abastecer al edificio.

El Secretario de Salud, Alonso Pérez Rico, sin embargo, dijo que el problema se había presentado un día: “el domingo existió una falta de energía por causas externas al hospital pero la gente de la CFE nos ayudó para corregir el problema. La oscilación externa causó daños a la subestación interna del hospital”.

Y a pesar de la declaración del director del Hospital General, en el sentido que la planta de luz no era suficiente para proveer de energía al edificio, Pérez Rico dijo que “la planta de emergencia atiende áreas críticas del hospital”.

Sobre los fallecidos porque no hubo energía eléctrica para mantener en funcionamiento los ventiladores, el Secretario de Salud comentó a Zeta: “que yo esté enterado ninguno (fallecido), ya que todos los ventiladores tienen una batería interna que dura por lo menos cuatro horas”.

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