La familia adoptó a “Big Mama” al enterarse que recibiría la eutanasia, también había padecido problemas de salud por lo que había sido esterilizada.

La gallina se sentía fatigada y simplemente se fue a dormir y dejó este mundo. Fotos: The Eagle

Ciudad de México, 28 de enero (SinEmbargo).- Una gallina rodaila, adoptada por una familia de Texas, murió la semana pasada. El fallecimiento del ave, llamada cariñosamente “Big Mama”, consternó a sus propietarios al grado de publicar un obituario en el diario The Eagle.

“No todos los pollos merecen un obituario, pero ‘Big Mama’ era especial”, dijo la dueña Stephanie Sword al diario estadounidense.

La gallina fue adoptada por la familia en septiembre del 2013, después de que sus criadores decidieran someterla a una eutanasia. Los Sword se enteraron del caso a través de un correo electrónico distribuido por la Facultad de Medicina Veterinaria de Texas A&M, en el que pedían ayuda para salvar su vida.

“Nos enganchamos al instante”, luego de ver una fotografía del pollo mirándose al espejo, escribió la propietaria en el mensaje mortuorio.

Los propietarios del ave aceptaron a “Big Mama” como parte de su familia, pero le tomó un tiempo acostumbrarse a la vivienda y sobre todo al aire libre y la convivencia con otras gallinas.

“Big Mama” incluso tenía hábitos particulares, como negarse a ir al gallinero, e intentar permanecer en el interior de la casa; del mismo modo, cuando había mal clima, la gallina prefería permanecer detrás de la puerta trasera y dormía sobre los muebles del patio.

Con el paso del tiempo, “Big Mama” se independizó y se adaptó a una bandada. Ella era feliz y disfrutaba de su libertad. Antes de ser adoptada, la gallina había sido esterilizada a causa de una enfermedad reproductiva que ponía en peligro su vida.

Sin embargo, en días pasados “Big Mama” comenzó a mostrarse fatigada y sus dueños sospecharon que el ave moriría. La gallina simplemente se fue a dormir a su lugar favorito y ya no despertó.

Para los propietarios, la publicación del obituario fue una oportunidad para difundir el mensaje de que cada vida vale la pena.

“Big Mama estuvo a punto de ser sacrificada, pero gracias a la amabilidad de los amigos, los veterinarios y los veterinarios que la salvaron, se acercó a nosotros y tuvo esta hermosa vida como parte de nuestra familia. Realmente pensamos que si una gallina merece un obituario, era Big Mama”, dijeron sus dueños.