No todo el que tiene un teléfono inteligente que hace de cámara podría ser considerado verdaderamente un fotógrafo. Hay algo esencial: saber lo que se quiere decir. Como fotógrafo, creo que la fotografía no puede transformar al mundo, sino que éste transformará al fotógrafo. La cámara ha sido para mí la herramienta que, a manera de prótesis, agudiza mi atención. 

Por Pedro Tzontémoc

Ciudad de México, 28 de febrero (SinEmbargo).- Dentro de la democratización de la tecnología, todos somos fotógrafos. Sin embargo, no todo aquel que tiene una pluma es escritor, aunque sepa escribir su nombre y, por consiguiente, no todo el que tiene un teléfono inteligente que hace de cámara podría ser considerado verdaderamente un fotógrafo. Hay algo esencial: saber lo que se quiere decir. Si la imagen no tiene la sintaxis que requiere, ésta equivale a firmar un documento con nuestra huella digital.

Como fotógrafo, creo que la fotografía no puede transformar al mundo, sino que éste transformará al fotógrafo. La cámara ha sido para mí la herramienta que, a manera de prótesis, agudiza mi atención. La relación ojo-vista-lente (contemplación) y dedo-tacto-disparador (acción) son el punto de equilibrio de mi percepción del mundo. Éste ha sido mi manifiesto en torno a la fotografía. Así, parafraseo a Tolstói: “El secreto de la felicidad no es fotografiar siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se fotografía”.

Colección luz portátil. Foto: Artes de México

En cuanto a la controversia imagen versus fotografía, me parece que este mundo está dejando la materialidad, un signo evidente de los tiempos en donde todo cambia. Es desafortunado que la fotografía ya no tiene por qué ser impresa. La realidad se mira y se vive a través de una pantalla; para comunicarse ahora se mira un celular y no a los ojos del interlocutor. No obstante, hace quince años apostamos por la fotografía impresa y la pulsión por hojear un libro; pensamos la Colección luz portátil.

Esto coincidió con el inicio de una enfermedad que me impediría caminar. Por ello busqué la manera de seguir vinculado a la imagen de alguna otra forma —porque las fotografías no sólo se hacen con los ojos, también con los dedos en el disparador y los pies, al desplazarte por el mundo y fotografiarlo. Iniciar una colección de este tipo me pareció un buen camino. Así surgió la Colección luz portátil. En paralelo, Artes de México buscaba la creación de una colección de este tipo, y decidió apostar por este proyecto. Bajo su sello editorial, en el 2006 se publicaron los primeros seis títulos hasta llegar a 32 en el 2018.

Colección luz portátil. Foto: Artes de México

Al comenzar la colección, teníamos la referencia muy importante de Río de luz, del Fondo de Cultura Económica, que desapareció en los años ochenta. Además, conocíamos libros publicados por diversos bancos, centros de cultura e instituciones, muchas veces pensados para un sector muy restringido y no para el público en general. Partiendo de estas referencias, quisimos que la colección integrara lo más representativo de la fotografía en México y pudiera estar al alcance de un público más amplio.

Establecimos una propuesta editorial muy sencilla: cada fotógrafo plantea un ensayo sobre un tema y un escritor, a partir de esa obra fotográfica, desarrolla un ensayo, poema o cuento, refiriéndose o no a las fotos, pero siempre éstas como detonante de esa segunda obra. El resultado: dos libros en uno. Esto hace interesante a la colección, porque si estás siguiendo a algún escritor, por ejemplo, más difundido que el autor de la obra plástica, al adquirir el libro donde viene su texto, puedes descubrir a un fotógrafo. Y si eres seguidor de la fotografía, tal vez descubras a un escritor. Ese binomio ha dado un buen resultado.

Colección luz portátil. Foto: Artes de México

A la hora de la edición buscamos que el fotógrafo fuera engarzando sus fotografías hasta generar un discurso, una idea o una novela completa. Si bien la lectura de las palabras es más evidente, el entendimiento de, por ejemplo, tres fotografías juntas no resulta tan fácil. El lector podrá leer las fotografías como esas palabras del escritor.

Finalmente, éstos son los ejes que han regido la Colección luz portátil: tener un libro de fotografía con una contraparte literaria, presentar una excelente calidad de impresión y conseguir una amplia difusión y distribución.

Colección luz portátil. Foto: Artes de México

Es importante resaltar que, en colaboración con la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, cada libro se ha publicado y hemos llegado a un público muy amplio. De igual manera, la exposición homónima ha visitado diversos países de América y Europa. Sin embargo, desde dos años, antes de la pandemia que nos detuvo a todos, no fue posible continuar. La Colección luz portátil padece la apatía de la institución que por años ha tendido la mano y ha apostado por esta propuesta. Las puertas parecen cerradas. No queda más que agradecer el camino andado y dejar una pequeña luz encendida en favor del trabajo de los editores, fotógrafos y escritores.

Hemos creado con Luz Portátil un ámbito impreso donde ciertos fotógrafos con ideas sólidas, con gran fuerza estética en su obra y tenacidad puedan pensarse como ensayistas visuales.

Los paquetes con 6, 12, 18, 24 y los 32 libros para atesorar la Colección y ayudar a Artes de México. Foto: Artes de México

Lanzamos cinco paquetes con 6, 12, 18, 24 y los 32 libros para atesorar la Colección y ayudar a Artes de México. Obtenlos en https://catalogo.artesdemexico.com/campana-luz-portatil/

No se olviden de leer nuestros Destellos de luz portátil, proyecto digital de Artes de México : https://issuu.com/…/docs/destellos_de_luz_porta_til_d2020