El viernes fue un mal día: Italia registró la mayor cantidad de muertes desde que el brote del coronavirus explotó en el país hace cinco semanas, lo que suma 969 víctimas para aumentar la mayor cifra de COVID-19 a 9.134. Lombardía representó 541 de ellas.

ROMA, 28 de marzo (AP) — Sus ojos lucen cansados, sus pómulos están en carne viva debido a las máscaras protectoras y no sonríen.

Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

Los fotógrafos de Associated Press de dispersaron el viernes para fotografiarlos durante sus escasos descansos de las Unidades de Cuidado Intensivo en las ciudades de Bérgamo y Brescia, en la región de Lombardía, y en Roma. En cada caso, médicos, enfermeros y paramédicos posaron frente a cortinas quirúrgicas verde musgo, el insulso fondo de sus pabellones estériles.

El viernes fue un mal día: Italia registró la mayor cantidad de muertes desde que el brote del coronavirus explotó en el país hace cinco semanas, lo que suma 969 víctimas para aumentar la mayor cifra de COVID-19 a 9.134. Lombardía representó 541 de ellas.

Italia también superó a China en el total de casos confirmado y sólo está atrás de Estados Unidos. Sin embargo, los Institutos Nacionales de Salud también dijeron que había una disminución de infecciones en días recientes, lo que indica que la cuarentena nacional comenzaba a mostrar resultados tras dos semanas y media.

Para los empleados médicos, cualquier alivio del abrumador caos de la fase inicial de la propagación del virus es bien recibido. Pero ahora saben que no están para nada cerca del final de la emergencia.

“Lo que vivimos es como un tatuaje”, dijo Daniela Turno, enfermera en cuidados intensivos en el hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo. “Se quedará para siempre”.

MIRKO PERRUZZA

Mirko Perruzza, de 43 años, enfermero en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma. Foto: Domenico Stinellis, AP

Mirko Perruzza, de 43 años, enfermero en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma, posa para un retrato el viernes 27 de marzo de 2020 durante un descanso en su turno. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

CLAUDIA ACCARDO

Claudia Accardo, del servicio de transporte de la Unidad de Cuidados Intensivos en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma. Foto: Domenico Stinellis, AP

Claudia Accardo, del servicio de transporte de la Unidad de Cuidados Intensivos en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma, posa para un retrato el viernes 27 de marzo de 2020 durante un descanso en su turno. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

GABRIELLE TOMASSI

El director de la Unidad de Cuidados Intensivos Grabriele Tomasoni, de 65 años, posa para un retrarto en el Hospital Civil Brescia Spedali en Brescia, Italia. Foto: Luca Bruno, AP

El director de la Unidad de Cuidados Intensivos Grabriele Tomasoni, de 65 años, posa para un retrarto en el Hospital Civil Brescia Spedali en Brescia, Italia, el viernes 27 de marzo de 2020. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

LAURA ORSINI

Laura Orsini, de 39 años, administrativa en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma. Foto: Domenico Stinellis, AP

Laura Orsini, de 39 años, administrativa en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma, posa para un retrato el viernes 27 de marzo de 2020 durante un descanso en su turno. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

DANIELLE RONDINELLA

Daniele Rondinella, de 30 años, enfermero en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma. Foto: Domenico Stinellis, AP

Daniele Rondinella, de 30 años, enfermero en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma, posa para un retrato el viernes 27 de marzo de 2020 durante un descanso en su turno. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

MARTA CARTONI

Doctora Marta Catoni, de 33 años, inmunóloga en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma. Foto: Domenico Stinellis, AP

Doctora Marta Catoni, de 33 años, inmunóloga en la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma, posa para un retrato el viernes 27 de marzo de 2020 durante un descanso en su turno. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

SEBASTIANO PETRACCA

Doctor Sebastiano Petracca, de 48 años, medico titular de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma. Foto: Domenico Stinellis, AP

Doctor Sebastiano Petracca, de 48 años, medico titular de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica COVID 3 Spoke Casalpalocco en Roma, posa para un retrato el viernes 27 de marzo de 2020 durante un descanso en su turno. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.

DANIELA TURNO

Daniela Turno, de 34 años, enfermera en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, Italia. Foto: Antonio Calanni, AP

Daniela Turno, de 34 años, enfermera en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Humanitas Gavazzeni en Bérgamo, Italia, posa para un retrato el viernes 27 de marzo de 2020 durante un descanso en su turno. Los médicos y enfermeros al frente de la pandemia del coronavirus en Italia son casi irreconocibles tras sus mascarillas, uniformes, guantes y redes para el cabello: la endeble armadura que se colocan al inicio de cada turno como única barrera contra el contagio.