Ciudad de México, 28 de abril (SinEmbargo).- Andrea Benítez González, hija del titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Humberto Benítez Treviño, es acusada por los dueños de un restaurante de amenazarlos e intentar cerrar su establecimiento.

De acuerdo con una nota que publica hoy el periódico Reforma, Gabriela López, dueña del restaurante Maximo Bistrot, en Tonalá 133, Colonia Roma, DF, declaró que la joven llegó la tarde del viernes al lugar; sin embargo, no contaba con reservación y le pidieron que esperará, a lo que la mujer respondió con amenazas.

“La señorita se molestó, dijo que a ella ya le tocaba y que ella también quería afuera. Le expliqué que teníamos que seguir el orden y que le podía ofrecer una mesa adentro, y me empezó a amenazar y me dijo que su papá era el Procurador y que le iba a hablar y que a ver a quién le creían más”, indicó López al diario.

Horas después, tres inspectores de la Profeco llegaron al lugar y colocaron tres sellos de clausura por presuntas irregularidades en el sistema de reservaciones y el mezcal que ahí se vende.

Por su parte, Benítez González en su cuenta de Twitter se quejó del servicio del restaurante.

Foto:Twitter

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Mauro Ángel Vera Romero, abogado de la dueña del lugar, explicó a Reforma que los inspectores comenzaron a hostigar a los comensales y ellos los increparon.

Luego de una breve observación, los funcionarios sellaron el lugar sin importar que había personas dentro. Posteriormente desaparecieron del inmueble. No obstante, los trabajadores y los clientes impidieron que los inspectores se fueran, argumentando que no se trataba de una revisión oficial y que tenían que aclarar la situación.

Al lugar llegaron elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), pero los funcionarios no salieron de su camioneta hasta que llegó personal del área jurídica de la Profeco.

Según el jurista Vera, los inspectores levantaron el acta cuatro horas después y se marcharon.

Los tres sellos que colocaron los inspectores, dijo López, se quedarán ahí hasta que subsane la supuestas faltas que reportaron los verificadores: el sistema de reservaciones y que no se venda agave que no sea espadín.