Un niño reza junto al ataúd del menor Ricardo Aquino Olivares, quien fuera asesinado luego de que sus padres no pudieron pagar millón y medio de pesos que pedían sus secuestradores para liberarlo. Foto: Cuartoscuro

Un niño reza junto al ataúd del menor Ricardo Aquino Olivares, quien fuera asesinado luego de que sus padres no pudieron pagar millón y medio de pesos que pedían sus secuestradores para liberarlo. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 28 de abril (SinEmbargo).– Los niños que presenciaron la ola de violencia que azotó a Ciudad Juárez, Chihuahua, entre 2008 y 2012, presentan ahora secuelas como cambios en su comportamiento, además de que “propició condiciones para que los menores presenten perfiles homicidas”, revela una investigación de El Diario de Juárez que hizo con especialistas.

En 2008 tenían entre 6 y 10 años. Actualmente son adolescentes de entre 12 y 16, y su crecimiento se dio en medio de enfrentamientos, balaceras, homicidios, decapitaciones, masacres y un bombardeo de información sobre la violencia.

Un representante de la Red por la Infancia explicó al diario chihuahuense que los menores crecieron con rencor, odio y frustración, por lo que actualmente se consideran como “una población desprotegida”.

Aracely Santisteban, psicóloga infantil, dijo que la exposición a este tipo de escenarios ha provocado que las conductas de quienes en esos momentos eran niños, se volvieran más agresivas con el paso del tiempo. “Cuando crecen en un ambiente hostil, tienen conductas más agresivas, causadas por los niveles de estrés a los que estuvieron sometidos, o a los de ansiedad que surgieron”, dijo.

Otro especialista que consultó el periodista Jesús Salas fue Pedro Alfredo Velazco Cruz, miembro de la Asociación Mexicana de Investigadores Forenses y de la Unidad de Análisis de la Conducta en la Fiscalía General del Estado, quien dijo que los comportamientos agresivos en los jóvenes actualmente son en su mayoría por vivencias.

“Muchas de sus acciones se dan por cuestiones psicosociales, las cuales al recordarlas van a ir marcando y haciendo que tengan algunas conductas en ellos”, dijo.

Aunque dijo que cada caso es diferentes, y debe ser analizado por separado, se pueden encontrar similitudes en los orígenes de las conductas, como lo son las experiencias, vivencias o la situación que atraviese en ese momento el involucrado.

José Luis Flores, titular de la Red por la Infancia, indicó que la guerra entre los cárteles de las drogas arrojó entre 8 mil y 14 mil menores huérfanos en los últimos cinco años, mismos que no han recibido acciones fuertes para atacar el huevo de atención que se generó.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) de Ciudad Juárez, en 2012, cuando los homicidios iban a la baja, fueron detenidos 11 mil 260 jóvenes por faltas administrativas.

Del total de esas detenciones, 7 mil 551 fueron por alterar el orden público, las cuales engloban causar escándalos en lugares públicos, así como poner en riesgo la tranquilidad, la integridad o seguridad de las personas, formar parte de pandillas que causen molestias a las personas, penetrar sin autorización a lugares o zonas cuyo acceso al público esté prohibido, entre otras causas.

Otras mil 391 detenciones de menores fueron por reñir en la vía pública.

En 2013, el número de infractores por participar en riñas se incrementó a mil 480, según los datos de la página del Gobierno local.

En total en 2013, fueron detenidos 8 mil 245 menores, por distintas faltas administrativas.