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Stewart Rhodes, fundador de los Oath Keepers, hablando en un acto frente a la Casa Blanca en Washington el 25 de junio del 2017.

El paramilitar radical

Stewart Rhodes peleó en nombre de Trump y tomó el Capitolio. Pasará 18 años en cárcel

28/05/2023 - 5:00 pm

En su intento por impedir que el demócrata Joe Biden asumiera la presidencia estadounidense, tras ganar la elección de 2020, Rhodes planificó, por una semana, un complot, el cual culminó en el ataque al Capitolio de la Unión americana, el 6 de enero de 2021.

Ciudad de México, 28 de mayo (SinEmbargo).- Por organizar un complot y liderar el asalto al Capitolio de Estados Unidos, Stewart Rhodes, también fundador de Oath Keepers, un grupo de extrema derecha que llegó a contar con miles de integrantes, fue condenado este jueves 25 de mayo a 18 años de prisión.

En su intento por impedir que el demócrata Joe Biden asumiera la presidencia estadounidense, tras ganar la elección de 2020, Rhodes planificó, por una semana, un complot, el cual culminó en el ataque al Capitolio de la Unión americana, el 6 de enero de 2021, junto con los integrantes de su organización, según autoridades de ese país.

Utilizando decenas de mensajes encriptados, grabaciones y videos de las cámaras de vigilancia, los fiscales expusieron su argumento de que Rhodes comenzó a preparar una rebelión armada para detener la transferencia de poderes presidenciales poco después de que se llevaran a cabo los comicios de 2020.

A lo largo de siete semanas de testimonios, los jurados escucharon cómo fue que Rhodes movilizó a sus simpatizantes para pelear en defensa de Trump, discutió la posibilidad de una “sangrienta” guerra civil, y advirtió que los Oath Keepers tal vez tendrían que “levantarse en armas” para derrotar a Biden si Trump no tomaba medidas.

Partidarios del entonces Presidente estadounidense Donald Trump se congregan junto al Capitolio el 6 de enero del 2021.
Partidarios del entonces Presidente estadounidense Donald Trump se congregan junto al Capitolio el 6 de enero del 2021. Foto: Jose Luis Magana, AP

Rhodes y otro acusado que también fue declarado culpable de sedición son las primeras personas en casi 30 años en ser declaradas culpables en un juicio del inusual cargo que se remonta a la Guerra Civil. El juicio fue la mayor prueba hasta el momento para el Departamento de Justicia en sus intentos por exigir cuentas a los responsables del ataque que estremeció las bases de la democracia estadounidense.

Rhodes nació en Fresno, California, Estados Unidos, en donde vivió, así como en Nevada, a veces con su madre, otras con sus abuelos, quienes eran trabajadores agrícolas migrantes.

Cuando terminó la secundaria, se enroló en el ejército, al cual sirvió por tres años antes de que los dieran de baja con honores en enero de 1986, tras lesionarse la columna en un accidente al saltar con un paracaídas. Luego de recuperarse empezó a trabajar como valet en Las Vegas, en donde conoció a su exesposa Adams, en 1991.

Luego de casarse, Stewart decidió ir a la universidad, por lo que obligó a su esposa a dejar su trabajo como instructora de baile de salón y de música country, para que trabajara como bailarina desnudista para ganar más dinero, así él podía concentrarse en sus estudios, según relató su propia esposa, quien era devota de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días.

Completó el ciclo básico de cuatro años en la Universidad de Nevada en Las Vegas y fue a trabajar para Ron Paul, un representante republicano de tendencias libertarias. Luego cursó estudios en Yale. Después de dejar de trabajar como pasante, la familia se radicó primero en Montana y después nuevamente en Nevada, donde colaboró con la campaña presidencial de Paul en el 2008.

Jacob Chansley, derecha con gorra con cuernos, participa en el asalto al Capitolio, 6 de enero de 2021.
Jacob Chansley, derecha con gorra con cuernos, participa en el asalto al Capitolio, 6 de enero de 2021. Foto: Manuel Balce Ceneta, File, AP

LOS OATH KEEPERS Y LA ULTRADERECHA

La creación de Oath Keepers (Guardianes del Juramento) tuvo lugar, de manera formal en Lexington, Massachusetts, el 19 de abril del 2009, la fecha en que se hizo el primer disparo de la revolución estadounidense con el objetivo declarado de la agrupación de reclutar miembros activos y retirados de las fuerzas armadas, la policía y personal de auxilio decididos a cumplir el juramento que hicieron de defender la constitución.

Los Oath Keepers se comprometieron a no cumplir con una serie de órdenes, como la de desarmar a la ciudadanía, hacer allanamientos sin órdenes judiciales y detener ciudadanos estadounidenses como enemigos de combate en violación de su derecho a un juicio con jurado.

Rhodes aprovechó el alcance de las redes sociales para fomentar el crecimiento de los Oath Keepers durante la Presidencia de Barack Obama. Una lista de afiliados filtrada en 2021, contenía 38 mil nombres, aunque muchas de las personas que figuraban en ella dijeron que ya no pertenecían a la agrupación o que nunca fueron participantes activos. Un experto estimó el año pasado que la organización contaba con unos pocos miles de afiliados.

Los cruces con el Gobierno comenzaron en el 2011, en Quartzsite, pequeña localidad de Arizona, donde el Gobierno local enfrentaba numerosos problemas y dos años más tarde, Rhodes comenzó a pedir a sus miembros que formasen “equipos de preparación comunal”, con instrucción militar.

Cuando la carrera política de Donald Trump alzó vuelo, la retórica de la organización cambió. Y cuando Biden ganó las elecciones del 2020, afirman los fiscales, Rhodes se empezó a preparar para la batalla. La organización se pasó semanas viendo cómo podía bloquear la transferencia del poder, reuniendo armas y creando “fuerzas de reacción rápida”, armadas, a ser apostadas en las afueras Washington, de acuerdo con los fiscales.

El expresidente estadounidense Donald Trump aireó sus teorías de la conspiración sobre las elecciones de 2020 y el asalto al Capitolio, en un mítin que sirvió para marcar la pauta de la campaña republicana para los comicios legislativos de noviembre. Foto: Jose Luis Magaña, AP.

Según las investigaciones de las autoridades estadounidenses, el 6 de enero de 2021, dos equipos de los Oath Keepers irrumpieron en el Capitolio junto con cientos de partidarios de Trump, y aunque Rhodes no habría ingresado al Congreso, se lo vio afuera tras la toma, junto con varios miembros de su organización que sí ingresaron, y fue acusado de ayudar a poner en marcha la violencia que interrumpió la certificación del voto, indicaron los fiscales.

Aunque la insurrección y la detención de miembros de la milicia asestó un duro golpe a la organización, las ideas que promovió Rhodes no han desaparecido, como confirmó Jason Van Tatenhove, exvocero de la agrupación, quién expresó: “Ofreció un plan de acción que va a ser usado en el futuro”, sostuvo. “Es importante que le prestemos atención a esto”, agregó.

Antes de pronunciar la sentencia contra Rhodes, el Juez comentó que escuchaba a este con actitud desafiante, que representa un peligro para el país porque “quiere que la democracia en este país degenere en violencia”. “En el momento que usted quede en libertad, sin importar cuándo sea, usted estará dispuesto a tomar las armas contra su gobierno”, dijo el juez federal de distrito Amit Mehta.

En tanto, Rhodes no aprovechó la oportunidad para expresar remordimiento o pedir clemencia, sino que afirmó ser un “prisionero político”, criticó a los fiscales y al Gobierno de Biden. Asimismo, trató de minimizar sus actos del 6 de enero. “Soy un preso político y, como el presidente Trump, mi único delito es oponerme a quienes están destruyendo nuestro país”, dijo Rhodes a Mehta.

El asalto al Capitolio dejó 5 muertos. Foto: John Minchillo, AP.

Fue uno de los casos de mayor repercusión iniciados por el Departamento de Justicia, que intenta demostrar que la insurrección encabezada por extremistas de derecha como los Oath Keepers no fue una protesta improvisada, sino la culminación de varias semanas de planificación para anular la victoria de Biden.

Stewart Rhodes es la primera persona acusada por el ataque del 6 de enero de 2021, que recibe una condena por conspiración sediciosa y la sentencia es la más larga hasta el momento, de 18 años aunque los fiscales habían solicitado una pena de 25 años, en los cientos de juicios por la insurrección, lo que marca un nuevo hito en la investigación del asalto por el Departamento de Justicia.

– Con información de AP

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