La historia de El asesino sin rostro supera el ahora conocido como true crime y va más allá de la búsqueda de un asesino. Este documental es, como dice Oswalt, “multidimensional”, siendo capaz de combinar tres piezas de un mismo universo para componer una narración reflexiva y contextual de unos hechos que merecían ver la luz.

Patricia Muñoz Sánchez

Madrid, 26 de junio (EFE).– La investigación de unos crímenes en serie y la obstinación de la escritora Michelle McNamara por desenmascarar a su infame autor confluyen en El asesino sin rostro, una serie documental, que verá la luz el próximo 29 de junio en HBO, basada en el libro homónimo de la novelista estadounidense.

El asesino sin rostro es una serie documental que invita a la reflexión y a sumergirse en un universo en el que tres historias interconectadas se nutren unas a otras, a lo largo de seis episodios, para desembocar en un mismo punto, el más bello e importante de todos: la celebración de la vida por parte de las víctimas y supervivientes de un atroz caso de crímenes en serie.

Liz Garbus, ganadora de dos premios Emmy y nominada al Óscar por el documental What happened, Miss Simone?, dirige un proyecto en el que, guiada por el cómico y actor Patton Oswalt -exmarido de Michelle McNamara- y los investigadores que trabajaron codo con codo con la escritora, se obtiene una “equilibrada” mirada a las tres historias a través de los ojos de la propia autora y los supervivientes.

“Había tres historias que estábamos contando. La historia de Michelle y su investigación, la historia de los supervivientes y sus viajes y luego el desarrollo de la investigación y la captura del asesino por parte de los cuerpos policiales”, explica Garbus en un encuentro con la prensa internacional.

“Lo importante para nosotros era lograr un balance entre las tres”, añade la cineasta, que reconoce que la “prioridad” para llevar a cabo este documental era “tener el testimonio de los supervivientes, que la historia se contara desde sus propias voces”.

Una de esas voces, además de la de Michelle -ofrecida en archivos de video y audio y, por otro lado, interpretada por la actriz Amy Ryan- es la de Patton Oswalt, quien ofrece su punto de vista y experiencias vividas junto a la escritora cuando esta se encontraba inmersa en la escritura de su libro.

El asesino sin rostro se configura como una fiel adaptación, a ojos del propio Oswalt, del libro que McNamara comenzó a escribir y nunca terminó dada su muerte por una sobredosis accidental de medicamentos para calmar su ansiedad. Un libro en el que la escritora narra (e investiga) la historia real de un asesino en serie que atemorizó al estado de California en los años setenta y ochenta con la perpetración de 50 violaciones con allanamiento de morada y doce asesinatos.

La obstinación de McNamara por lograr que el asesino fuera identificado le llevó a encarnar un doble papel, el de escritora de una historia criminal y, a la par, el de investigadora de un crimen aún sin resolver.

Basada en el libro homónimo de la novelista estadounidense. Foto: EFE

Después de más de 40 años desde que se produjera el primer crimen allá por 1976, cuando en “muchas jurisdicciones la violación no estaba ni siquiera considerada como crimen violento”, explica la directora, el monstruo denominado por McNamara como “Golden State Killer” fue capturado y llevado ante las autoridades.

Oswalt, y en esto coincide con Garbus, apela a la importancia de haberle dado voz y valor al testimonio de las víctimas desde el más absoluto respeto y al “deseo” de que el público que vea el documental conecte con ellos en términos de “humanidad”.

“Lo primero que viene a mi mente es que espero que la audiencia empatice con las historias de las víctimas, las familias de las víctimas y que se queden con su fuerza y resiliencia después de hacer frente a este malvado ser humano”, señala el actor, que reconoce no haber sido capaz de ver los dos últimos capítulos del documental.

“Fue mucho más difícil verlo después que rodarlo. No he sido capaz de ver los dos últimos episodios. No puedo ahora mismo. Está demasiado presente”, apunta Oswalt, quien añade que únicamente escribió el prólogo del libro de su exmujer.

“Mi aportación al libro fue coger todo el material inacabado y dárselo a Billy Jensen y Paul Haysen (investigadores junto a McNamara) y pedirles a ellos que lo estructuraran. Yo no he escrito nada más que el epílogo”, explica. “De igual manera en el documental con Liz, le di el material y ella empezó a trabajar de esa manera, logrando un trabajo increíble”.

La historia de El asesino sin rostro supera el ahora conocido como true crime y va más allá de la búsqueda de un asesino. Este documental es, como dice Oswalt, “multidimensional”, siendo capaz de combinar tres piezas de un mismo universo para componer una narración reflexiva y contextual de unos hechos que merecían ver la luz.

No se busca el sensacionalismo o el “aspecto escabroso”, dice Garbus, se muestra el contexto, la evolución de una persona que, siendo el reflejo del comportamiento humano, se “obsesiona” y se involucra de tal manera en una causa que acaba, por un lado, perdiendo la vida y, por otro, siendo una pieza fundamental en una investigación criminal que parecía no tener fin.

HBO estrena el próximo lunes 29 de junio este documental que es, como resume Oswalt, “un homenaje a ella (McNamara), a los investigadores que trabajaron con ella y a las víctimas y supervivientes, esperando que sientan que han encontrado la paz”.